Jalisco

''Chayito''; una mujer de retos al frente de Tlaquepaque

Después de que Hernán Cortés dejara vacante la alcaldía del municipio alfarero, Rosario Velázquez se convirtió en la primera presidenta municipal en la historia

GUADALAJARA, JALISCO.- Este año, Tlaquepaque vivió algo histórico. Tras la salida de su alcalde, Hernán Cortés Berumen, para contender por la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN) en el Estado, en su lugar entró Rosario Velázquez Hernández, quien fungió como síndico desde el inicio de la administración.

Se trata de la primera mujer que ocupa el cargo de alcaldesa en el municipio, que aunque sólo por unos cuantos meses, ha puesto en alto al género femenino y ha sido objeto de críticas positivas.

“Chayito”, como la nombran de cariño todos en el Ayuntamiento, siempre fue la mano derecha de Cortés Berumen, e incluso lo suplió innumerables ocasiones, cuando éste se encontraba fuera de la ciudad o del país.

Su prueba de fuego fue cuando una fuerte tormenta azotó al municipio, dejando a muchas personas sin hogar y a otras sin vida. El presidente se encontraba de viaje por Brasil, y fue la entonces síndico quien dio la cara ante el problema.

En el Ayuntamiento era común verla después de las sesiones de cabildo escuchando las entrevistas que los medios de comunicación le hacían al alcalde. Nunca se quedó con dudas, preguntaba a los técnicos sobre proyectos de obra pública y al tesorero sobre presupuesto. Aunque su profesión es la del derecho, se metió de lleno en las necesidades del municipio.

A continuación se presenta una charla que EL INFORMADOR sostuvo con la alcaldesa de Tlaquepaque, a quien siempre se le caracterizó por tener buen humor, uñas siempre arregladas y con brillos, además de ser una mujer de carácter fuerte, pero siempre amable.

—¿Alguna vez pensó que llegaría a ocupar el puesto de presidente de un municipio?

—Pensarlo tan a corto plazo tal vez no, pero desde que me gustó todo este tipo de trabajo, la vida pública política, claro que siempre aspiras a seguir escalando y seguir obteniendo mejores lugares, no por el poder, ni por el sueldo, sino porque este tipo de cosas te da la oportunidad de hacer mejores cosas y ayudar a las personas. Me queda claro que a lo mejor fue sorpresivo, porque no era para presidente, sino para síndico, que también soy la primera mujer que llega a ser síndico. Decían: ‘está muy joven y es mujer’, pero con el tiempo me gané el respeto y la amistad de muchas personas por mi trabajo.

—¿Qué implicó en su vida llegar a ser alcaldesa?

—Más tiempo, más responsabilidad; ya como síndico me desprendía un poco de mi casa, porque estoy casada y tengo un hijo, y he tratado siempre de estar el mayor tiempo posible con mi familia, pero afortunadamente los dos me entienden muy bien, porque he sabido combinar las dos partes, la profesional y la familiar; yo todavía me encargo de mi casa, no tengo ni quien me ayude con la limpieza, es algo de lo que no he querido desprenderme, porque es lo que me hace regresar a llegar y ser la mamá y ser la esposa.

—¿Cómo cambió su percepción de cuando era síndico a cuando ya fue presidenta?

—Más que cambiar la percepción, ya conocía muy bien los temas y la problemática, fue la necesidad de tomar decisiones, llevas la responsabilidad del rumbo de un municipio, pero de la perspectiva no, los temas ya eran muy conocidos para mí.

—¿Con qué se topó cuando llegó al puesto, hubo comentarios negativos?

—No. Por eso me siento más tranquila y satisfecha, porque la decisión para llegar a elegirme fue unánime, y dos veces. Y el hecho de que otras ocasiones, cuando Hernán salía tres, cuatro días o una semana, yo era la que me quedaba al frente nada más con las funciones administrativas, ahora ya con la toma de decisiones cambian las cosas. Me he sentido muy contenta y muy respaldada por todos, de mi partido, del PRI o del PRD, porque todos me han recibido muy bien y hemos trabajado al mismo ritmo.

Llegué a seguir trabajando, y eso es muy gratificante y aliciente, porque la experiencia que te da estar en este lugar no se compara ni con una maestría.

—Llegar a estos niveles de la política es difícil, y más siendo mujer, ¿qué le dijeron su marido y su hijo?

—Cuando supo mi hijo me dijo: ‘¿o sea que ya no vas a ser síndica?’, le dije no, ahora voy a ser presidente un ratito, y me dice: ‘¿hasta cuando?’, hasta el 31 de diciembre, y se quedó más tranquilo, porque pensaba que era otro periodo de tres años. Sí le da gusto, porque de repente me ve en la televisión, en el periódico; mi papá siempre anda comprando los periódicos a ver dónde salgo, me anda recortando, orgulloso de la hija. Es muy bonito que la familia se sienta orgullosa de lo que estás haciendo y más tu hijo. Mi esposo es muy tranquilo, él es químico y el ambiente lo conoce porque desde que éramos novios yo estaba en esto, y ha aprendido a aceptarlo.

—¿Le pasó por la mente no aceptar el puesto?

—No, afortunadamente no, y creo que eso fue importante, porque el hecho de que desde el principio de la administración yo hubiera estado en otras ocasiones, cuando me tocaron momentos muy complicados como las inundaciones, cuando Hernán estaba fuera del país, fueron mis exámenes sorpresa; después de eso dije claro que sí se puede, y más cuando me siento tan respaldada.

—¿De quién recibió el mejor consejo cuando ascendió a la presidencia?

—La verdad, Hernán. Para mí, aparte de ser un compañero, un jefe de trabajo, ha sido un amigo, porque él siempre ha estado muy al pendiente de mí; es muy inteligente, es una persona con muchos principios y valores, es muy difícil encontrar todos esos atributos en una persona y he sido muy afortunada, porque los mejores consejos han sido de él. Me dijo: ‘usted puede eso y más, licenciada’, siempre echándome porras y dándome la confianza, porque llegan momentos en que te preguntas si podrás o no.

Me hizo ver que no estoy sola en este ‘barco’, que hay un grupo de directores muy capacitados, un cabildo muy tranquilo, de mucho diálogo, acercamiento y comunicación.

—¿Qué aprendizaje le deja políticamente haber sido presidenta durante tres meses?

—Que no hay barreras, que no hay límites, que lo que se quiere se puede hacer; es una enseñanza y un crecimiento impresionante, porque estar tan de cerca con los grandes problemas, los grandes temas, y como abogado, tener que descifrar hasta un plano de un fraccionamiento, de un centro comercial y poder descifrar las redes de agua, realmente ni aunque volviera a estudiar la facultad de derecho las hubiera podido aprender. Aquí he aprendido de todo, y la cercanía con la gente te alimenta muchísimo.

—¿Y como mujer, qué le deja la experiencia?

—Que no hay límites, que lo que te propongas lo puedes lograr. Es como quitarse ese costal que de repente traes; me siento muy orgullosa de mi actuación.

Mi fortuna fue siempre estar cerca de Hernán, que estuve dentro de los temas sin tener que decidir y aprendí muchísimo, entonces ahora ya tengo todo el conocimiento y eso también lo percibieron los regidores, porque capacidad también la tienen ellos y pudieron haber ocupado el puesto ellos también.

—¿Qué puede decirles a las mujeres que están empezando a incursionar en la política?

—Que se preparen, que se puede combinar la casa, los hijos y el desarrollo profesional, que incluso es sano que una mujer se desarrolle, crezca, se especialice en lo que se desee, pero sobre todo que confíen mucho en su capacidad. Decirles que de repente se van a encontrar con barreras, pero no sólo por el hecho de ser mujeres, dicen por ahí que la feminidad de la mujer no se prueba y la del hombre sí, y por ahí ya les llevamos una ventaja.

—¿Cuál sería una de las prioridades del municipio, que desde el punto de vista de un hombre no se ve?

—Cuando estás en este lugar llega un momento en que te olvidas a que si eres hombre o eres mujer, porque gobiernas para todos, tanto para mujeres como para hombres, y ahí sí las decisiones y lo que se ha hecho jamás se ha revestido con el género. Desde mi punto de vista, un hombre o mujer hubiera hecho lo mismo, porque fue una administración que desde el principio estuvo apoyando a todos y dándoles las armas necesarias para salir adelante. Siempre hubo pluralidad en la administración y fuimos muchas mujeres las que encabezamos cargos importantes y claves, que se combinaron con la experiencia y el dinamismo de otros directores.

—El 31 de diciembre termina la administración, ¿qué proyectos le esperan?

—El primero de enero me voy de vacaciones con mi hijo, que se las debo desde hace tres años, una semana nada más, y posteriormente me meto de lleno al Comité Estatal del PAN, como secretaria de Promoción Política de la Mujer, para empezar a trabajar con programas muy importantes para bajarlos a todos los comités municipales de Jalisco, llevar capacitación y ofrecer apoyo y confianza a las mujeres. Se necesita que haya también mujeres que incursionen profesionalmente, porque todos tenemos mucho que aportar y así se enriquecen los proyectos.

—¿Se lleva amigos de esta administración?
 
—A pesar de que estuve en un área bastante complicada, como tener la representación legal, que por lo regular son pleitos jurídicos, me llevo más amigos; he hecho muchísimos más. Creo que de los que tenía no perdí ninguno, porque he tratado de no perder mi esencia, porque independientemente de que ahora esté en un puesto tan importante, sigo siendo la misma.

—¿De quién obtuvo un mayor aprendizaje?

—Me llevo el aprendizaje de tres personas importantes, una la de Hernán, otra la del tesorero Moctezuma Quezada, y otra la de Sergio, mi director general jurídico. Les he aprendido muchísimo y he tenido apoyo, son mis pilares en esto.

—Si tuviera la posibilidad económica de erradicar un problema en el municipio, ¿cuál escogería?

—Si tuviera otros tres años para gobernar (ríe) y un buen presupuesto, yo creo que poderle dotar de los servicios básicos a todo el municipio, que priorizando, ese sería el mayor anhelo, el no ver en Tlaquepaque una calle más o una casa más sin agua potable, sin drenaje, sin servicios; sería lo primero que trataría de abatir. En esta administración se intentó a hacer, se hizo muchísimo, pero ni invirtiendo el 100% del presupuesto se hubiera logrado.

—¿Está a favor de la reelección?

—Sí claro, sí funcionaría, y más porque creo que ahora la sociedad sí está preparada para una reelección, más que el gobernante, porque cuando ya estás viendo que la gente piensa más su voto y es más consciente al momento de hacerlo, entonces el político estaría muy al pendiente de eso, que si de verdad quiere seguir conservando el lugar y seguir trabajando por el municipio o por lo que cada quien quiera, quizá a unos los mueva el sueldo, a otros la posibilidad de ayudar, se esforzará más y estarán conscientes de que en ellos está el poder repetir. Qué mejor reconocimiento que la gente elija otra vez a un buen político, y a los malos, pues adiós.

Texto: Thamara Villaseñor

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