Jalisco

Centro de Salud Arroyo Hondo, después de la valla

Mujeres con niños y adultos mayores arriesgan su vida en el cruce de la calle Piedras Negras y Carretera a Saltillo por la falta de infraestructura para el peatón

ZAPOPAN, JALISCO (25/SEP/2012).- Después de la valla, en la curva, sobre la Carretera a Saltillo, en su cruce con la calle de Piedras Negras, ahí donde no hay banquetas está el Centro de Salud Arroyo Hondo. Llegar a la consulta o la revisión médica puede considerarse un acto de alto riesgo si es vecino de la colonia Villas de Guadalupe, en Zapopan, porque hay que bajar una escalera de piedras, esperar, correr y esquivar coches, camiones y traileres, brincar el muro contención, que divide a los carriles, y volver a esquivar a los automóviles hasta llegar a la entrada y saber que el regreso será igual de peligroso.

Los vecinos de Villas de Guadalupe saben que arriesgan su vida al cruzar la Carretera Saltillo, pero actúan como si estuvieran acostumbrados a la falta de infraestructura para el peatón como puentes, banquetas, pasos de cebra, semáforos, etcétera. Este cruce, que no está marcado  como tal, es parte del requisito para llegar al Centro de Salud Arroyo Hondo, que tiene 17 años de existencia y en una jornada, de 8:00 a 20:00 horas, atiende más de 200 personas.

El centro de salud hace tres años realizó una petición para la colocación de un puente peatonal, entonces se expuso que era urgente porque hasta se ha atendido a atropellados. ¿Los semáforos? Están lejos, entre uno y otro hay casi 500 metros de distancia. Y nadie camina hasta esos cruces porque hacerlo implica ir a la orilla de la Carretera a Saltillo y sentir cómo los automóviles cortan el viento, el contenido entre uno y el metal. 

David Fernández Ruiz, médico responsable del Centro de Salud Arroyo Hondo, explica que la solicitud del puente peatonal fue ignorada por las autoridades del Ayuntamiento de Zapopan.

"Contestaron que no era viable a pesar de que les expusimos que era centro con demasiada demanda -incluso en el lugar se llevan a cabo obras de amplición- y la gente tenía que pasar la carretera, luego -está- la vaya, y urgía un puente peatonal. Dijeron que no", dice Fernández Ruiz, quien atiende en su mayoría a niños, mujeres y adultos mayores, quienes paradójicamente arriesgan su vida por la salud.

EL INFORMADOR / MAYRA TORRES

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