Jalisco

Basura en el arroyo, desastre de La Martinica

Habitantes de La Martinica sufren ante el riesgo de inundaciones durante el temporal, como el caso de Jessica

GUADALAJARA, JALISCO (24/JULIO/2013).- Apenas se escuchan truenos, comienza a lloviznar y se ve el cielo nublado, Jessica Vázquez empieza a subir las cosas de su cuarto a la azotea: la cama, la televisión, algo de ropa. “Hay que prevenirse”, dice con tono de tener maña para la situación. No quiere perder sus pertenencias, como ya le ha pasado por inundaciones en temporales anteriores.

Además de basura, a la joven vecina le ha tocado ver que por el arroyo que pasa afuera de su casa, en la Colonia La Martinica en Zapopan, corren vacas, caballos, muebles y autopartes. La saturación de desechos tapa la infraestructura por donde va el agua y cierra la boca de tormenta cercana a la calle Cuauhtémoc, donde hay viviendas al filo del canal. Sin espacios para desahogue, el agua se desborda y se mete hasta las casas.

Jessica no duerme a gusto. Cada trueno en las tormentas nocturnas le avisa que la inundación está cerca, pero para eso adecuó un orificio en su fachada y se asoma a revisar el nivel del arroyo, si hay alarma, inmediatamente se sube a la azotea con sus cosas. La familia Vázquez vive en una de las cinco casas que quedan habitadas frente al canal, el resto están desalojadas y en proceso de demolición por orden del Ayuntamiento; ellos no se han salido porque no han llegado a un acuerdo con el monto que el municipio quiere pagar por su casa, que de largo cruza toda la cuadra: 600 mil pesos.

La inundación de 2011 fue la última con tanta potencia. “Parecía mar”, dice la vecina describiendo con su mano cómo el agua cubrió el terreno aledaño. Caía una tarde de junio cuando se empezaron a escuchar gritos: "¡Sálganse!". "¡Ahí viene el agua!". Eran trabajadores que laboraban en la obra que amuralla el arroyo. Llevaban ahí casi todo el período de estiaje, fincaron calles aledañas y aprovecharon para edificar infraestructura hidráulica: un ducto y modificar una boca de tormenta cercana. Ése fue el problema y la primera lluvia fuerte no respetó las nuevas construcciones ni las antiguas casas, explican vecinos.

Ese año la familia Vázquez perdió casi todo, o al menos lo indispensable para vivir, pero les llegó apoyo económico de las autoridades. Este año, aunque sí han subido los niveles, no se les ha metido el agua a la casa.

El paisaje es de ruinas al borde de un canal. Una de las viviendas demolidas es la de Consuelo Rodríguez; cuando ella y su esposo compraron el terreno y construyeron su hogar, al abrir la puerta tenían un arroyo y pastizales enfrente; sus hijos ahí se bañaban. Eran tierras ejidales que se regularizaron en tiempos de Carlos Salinas de Gortari como presidente.
 
"Si Salinas hubiera dicho: 'Saben qué, aquí no se puede porque es zona de riesgo'; desde entonces hubieran hecho algo por sacarnos. Hasta esta última inundación fuerte (de 2011) ya no nos dejaron vivir aquí", dice Consuelo y se limpia el lagrimal.

EL INFORMADOR/ ALEJANDRA PEDROZA

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