Internacional
Venera el Papa Benedicto XVI la Sábana Santa en Turín
La 'luz' emanada por la Sábana Santa ilumina a todos aquellos que se interrogan sobre la vida: Benedicto XVI
CIUDAD DEL VATICANO (02/MAY/2010).- El
Papa Benedicto XVI veneró hoy la Sábana Santa, la reliquia que según la tradición cubrió a Jesucristo durante la resurrección, en un viaje apostólico que cumplió a Turín, ciudad del norte de Italia.
La tarde de este domingo el Pontífice se trasladó a la Catedral de San Juan Bautista, donde es custodiado el Sudario, rezó unos instantes en la Capilla del Santísimo Sacramento y después se dirigió al altar mayor del templo donde veneró la tela.
Ante un grupo de monjas de clausura de diversos monasterios afirmó que la 'luz' emanada por la Sábana Santa ilumina a todos aquellos que se interrogan sobre la vida, en modo particular interpela a los no creyentes.
'Después de las dos guerras mundiales, los lager y los gulag, Hiroshima y Nagasaki, nuestra época se ha convertido, cada vez más, en la oscuridad. También nosotros tenemos que ver con esta oscuridad', indicó el Papa.
'Aún así –agregó- la muerte del hijo de Dios, Jesús de Nazaret, tiene un aspecto opuesto, totalmente positivo, fuente de consuelo y de esperanza. Me parece que mirando esta tela sagrada con los ojos de la fe se percibe algo de la luz de la resurrección'.
Según el obispo de Roma, las miles y miles de personas que veneran la reliquia ven en ella no sólo la oscuridad, sino también la luz.
'(Observan) no tanto la derrota de la vida y del amor, más bien la victoria de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio, ven sí la muerte de Jesús pero también su resurrección, en el seno de la muerte late ahora la vida, en cuanto es inhabitada por el amor', ponderó.
'Este es el poder de la Sábana Santa –apuntó-, del rostro de este hombre de los dolores, que lleva sobre sí la pasión del hombre de todo tiempo y de todo lugar, también nuestras pasiones, nuestros sufrimientos, nuestras dificultades, nuestros pecados'.
La mañana de este domingo Benedicto XVI se trasladó desde El Vaticano hasta Turín, donde fue recibido por autoridades religiosas y políticas. A bordo del 'papamóvil' atravesó la ciudad hasta la Plaza de San Carlos donde presidió una misa masiva.
En la homilía, ante unas 50 mil personas, indicó que la Síndone es un testimonio concreto de cómo debe ser el amor y la esperanza –sin límites y hasta el extremo– que debe vivir toda persona, haciendo frente a las dificultades incluso del propio corazón.
Después del mediodía, el Papa almorzó con los obispos de la región del Piamonte en el arzobispado de Turín y por la tarde, en torno a las 16:30 horas (14:30 GMT), regresó a la Plaza de San Carlos para presidir un encuentro con jóvenes.
Tras la veneración de la Sábana Santa se trasladó hasta la iglesia de la Pequeña Casa de la Divina Providencia-Cottolengo, donde visitó a un grupo de enfermos.
En torno a las 19:30 horas local (17:30 GMT), el Papa abordará un avión que lo trasladará hasta el aeropuerto de Ciampino, en Roma, y desde allí se desplazará en helicóptero al Vaticano.
La tarde de este domingo el Pontífice se trasladó a la Catedral de San Juan Bautista, donde es custodiado el Sudario, rezó unos instantes en la Capilla del Santísimo Sacramento y después se dirigió al altar mayor del templo donde veneró la tela.
Ante un grupo de monjas de clausura de diversos monasterios afirmó que la 'luz' emanada por la Sábana Santa ilumina a todos aquellos que se interrogan sobre la vida, en modo particular interpela a los no creyentes.
'Después de las dos guerras mundiales, los lager y los gulag, Hiroshima y Nagasaki, nuestra época se ha convertido, cada vez más, en la oscuridad. También nosotros tenemos que ver con esta oscuridad', indicó el Papa.
'Aún así –agregó- la muerte del hijo de Dios, Jesús de Nazaret, tiene un aspecto opuesto, totalmente positivo, fuente de consuelo y de esperanza. Me parece que mirando esta tela sagrada con los ojos de la fe se percibe algo de la luz de la resurrección'.
Según el obispo de Roma, las miles y miles de personas que veneran la reliquia ven en ella no sólo la oscuridad, sino también la luz.
'(Observan) no tanto la derrota de la vida y del amor, más bien la victoria de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio, ven sí la muerte de Jesús pero también su resurrección, en el seno de la muerte late ahora la vida, en cuanto es inhabitada por el amor', ponderó.
'Este es el poder de la Sábana Santa –apuntó-, del rostro de este hombre de los dolores, que lleva sobre sí la pasión del hombre de todo tiempo y de todo lugar, también nuestras pasiones, nuestros sufrimientos, nuestras dificultades, nuestros pecados'.
La mañana de este domingo Benedicto XVI se trasladó desde El Vaticano hasta Turín, donde fue recibido por autoridades religiosas y políticas. A bordo del 'papamóvil' atravesó la ciudad hasta la Plaza de San Carlos donde presidió una misa masiva.
En la homilía, ante unas 50 mil personas, indicó que la Síndone es un testimonio concreto de cómo debe ser el amor y la esperanza –sin límites y hasta el extremo– que debe vivir toda persona, haciendo frente a las dificultades incluso del propio corazón.
Después del mediodía, el Papa almorzó con los obispos de la región del Piamonte en el arzobispado de Turín y por la tarde, en torno a las 16:30 horas (14:30 GMT), regresó a la Plaza de San Carlos para presidir un encuentro con jóvenes.
Tras la veneración de la Sábana Santa se trasladó hasta la iglesia de la Pequeña Casa de la Divina Providencia-Cottolengo, donde visitó a un grupo de enfermos.
En torno a las 19:30 horas local (17:30 GMT), el Papa abordará un avión que lo trasladará hasta el aeropuerto de Ciampino, en Roma, y desde allí se desplazará en helicóptero al Vaticano.