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Túnel ferroviario que une Asia y Europa es inaugurado

El paso mide 13.6 km, por debajo del estrecho del Bósforo en Estambul

Túnel ferroviario que une Asia y Europa es inaugurado
ESTAMBUL,TURQUÍA (29/OCT/2013).- Los dirigentes turcos inauguran este martes a  bombo y platillo, coincidiendo con el 90º aniversario de la República, un túnel  ferroviario bajo el Bósforo que une Asia con Europa, un proyecto bautizado como  "la obra del siglo".

Tras nueve años de espera, el ' Marmaray', un túnel de 14 km con una parte sumergida de mil 400 metros, conectará ambos continentes bajo el Bósforo, joya de la  principal metrópolis turca.

Los primeros pasajeros atravesarán el túnel entre Asia y Europa, un  trayecto que pretende agilizar el tráfico intercontinental que a diario  realizan millones de personas de Estambul.

"Es el sueño de varios siglos que se hace realidad", dijo en agosto el  primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, cuando efectuaba las primeras  pruebas en el túnel bajo el mar de Mármara.

Se trata, según el presidente, de un "sueño de 150 años" que ya tenían los  sultanes otomanos.

Erdogan, exalcalde de Estambul, inaugurará el túnel en una ceremonia  prevista en el muelle asiático de Üsküdar a las 13:00 GMT. Marmaray figura  entre sus 'megaproyectos' urbanos, a menudo criticados, y que alimentaron las  protestas contra del gobierno en junio pasado.

La inauguración coincide con el 90º aniversario de la República Turca,  fundada por Mustafa Kemal Atatürk.

El primer ministro turco estará acompañado por el presidente del gobierno  japonés, Shinzo Abe, principal financiero de este puente, que tendrá un costo  de unos tres mil millones de euros.

La idea de construir un túnel bajo el estrecho del Bósforo fue planteada  por primera vez en 1860 por un sultán otomano, Abdulmedjid. Sin embargo, por  razones técnicas y falta de fondos, hasta ahora no se había materializado.

En los años 1990 volvió a ser relanzado este proyecto por la explosión  demográfica de Estambul, cuya población se ha duplicado desde 1998 y supera ya  los 15 millones de habitantes.

Con el apoyo financiero del Banco de Japón para la Cooperación  Internacional (735 millones de euros) y del Banco Europeo de Inversiones (BEI),  la construcción del túnel pudo comenzar en 2004, gracias a un consorcio entre  Japón y Turquía.

La obra, que iba a durar cuatro años, estuvo interrumpida durante mucho  tiempo por el hallazgo de una serie de tesoros arqueológicos.

El túnel, un doble tubo sumergido a más de 50 metros bajo el lecho del  Bósforo, está concluido y concebido para resistir a terremotos de hasta 9  grados en esta región que registra una fuerte actividad sísmica.

Las autoridades esperan que esta obra que estará conectada a 75 km de vías  de tren nuevas, ponga fin al calvario que viven más de 2 millones de  estambuliotas que cada día atraviesan el Bósforo por dos puentes que están  siempre congestionados.

Pero algunos especialistas dudan del alcance del proyecto, pese a que el  túnel ha generado menos críticas que el futuro tercer aeropuerto de la ciudad,  el canal de 45 km paralelo al Bósforo o el tercer puente en el estrecho,  proyectos "faraónicos" denunciados como pruebas del autoritarismo del gobierno  islamoconservador y de su inclinación mercantilista durante las protestas de  junio.

El proyecto no estará operativo al 100% inmediatamente. Todavía se  necesitarán varios años para que la obra esté totalmente concluida.

"El tramo en servicio es muy limitado. Todo ha sido aplazado para más  tarde", lamentó Tayfun Kahraman, presidente de la Cámara de Urbanistas de  Estambul.

Desde hace días, las cadenas de televisión emiten anuncios publicitarios  elogiando este proyecto gubernamental. "Era un sueño que se ha hecho realidad"  proclaman los anuncios que tienen como actor principal a Erdogan.

Los detractores acusan al primer ministro de haber precipitado la  inauguración este martes para poder presentarlo como un logro en las elecciones  municipales previstas en marzo de 2014.

La Cámara de Ingenieros y Arquitectos (TMMOB) incluso ha aconsejado a los  turcos que no utilicen esta vía "por razones de seguridad", algo que refuta el  alcalde de Estambul, Kadir Topbas, que jura que Marmaray es seguro.

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