Internacional
Tragedia revive la angustia por desaparición de menores
La muerte de una joven evoca la pérdida de infantes extraviados que luego son encontrados sin vida
MADRID, ESPAÑA.- El cuerpo de una menor desaparecida de 13 años fue hallado en una fosa de una antigua fábrica de yeso derruida, en una zona de difícil acceso en las inmediaciones de Seseña (Toledo), según fuentes de la investigación abierta por la Guardia Civil.
A las 18.15, efectivos del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña del instituto armado rescataron el cadáver de la niña Cristina Martín de la Sierra, quien desapareció de su casa de Seseña desde el pasado martes.
El cuerpo sin vida de la menor presentaba signos externos de violencia. La Guardia Civil confirmó la detención de una menor en relación con la muerte. Se trata de una compañera de instituto, de su misma clase, con la que la fallecida había mantenido alguna riña.
La principal hipótesis que investiga el instituto armado es si el fallecimiento se produjo por un accidente, posiblemente una caída en la misma fábrica abandonada, durante una discusión entre las dos jóvenes. El cuerpo estaba en el fondo de una sima, de 3.5 metros de profundidad.
Los padres de Cristina habían solicitado la colaboración ciudadana y de los medios de comunicación y habían distribuido su imagen en lugares públicos de la localidad y de pueblos cercanos como Borox, Esquivias e Illescas, en Toledo, o Aranjuez, en Madrid.
La Guardia Civil montó un dispositivo formado por equipos de Seguridad Ciudadana y del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), que han dado como fruto el hallazgo del cadáver de la menor.
El hallazgo del cuerpo de la menor trae a la mente, 10 años de pérdidas para familias españolas.
El menor Josué Monge, de 13 años, desapareció en Dos Hermanas (Sevilla) el 10 de abril de 2006; Sara Morales, de 14, se esfumó en julio de ese mismo año en Las Palmas de Gran Canaria.
Los padres del niño canario de siete años Yeremi Vargas también buscan a su hijo desde marzo de 2007. En diciembre del mismo año se volatilizó la joven irlandesa Amy FitzPatrick, de 15 años, de la que se perdió el rastro en Mijas (Málaga). En los últimos 10 años nada se sabe de la suerte de todos estos menores.
Tristes hallazgos
A diferencia de la desaparición de los menores españoles que no han sido localizados, al menos con ellos queda aunque sea un hilo de esperanza. Sin embargo, otros 15 corrieron peor suerte y fueron encontrados muertos.
El último suceso de estas características tuvo lugar el 3 de diciembre de 2009, cuando se halló el cadáver, en Redondela (Pontevedra), de la joven de 17 años Alejandra Soto-Alján, desaparecida dos días antes.
Ese mismo año, el 24 de enero, se perdió el rastro en Sevilla de la joven Marta del Castillo. Sin embargo, el caso de Marta no se contabiliza entre los hallados muertos por no haberse localizado aún el cuerpo.
En 2008, fueron tres los menores desaparecidos y encontrados muertos.
El 2 de agosto de 2007 fue localizado el cuerpo de la joven chilena de 15 años Fernanda Fabiola Urzúa Marín, desaparecida el 26 de julio anterior en el municipio de Arona (Tenerife).
Dos años antes, en 2005, fue hallado muerto un menor de origen marroquí de 14 años cuyo cadáver estaba escondido en el armario de un vecino de Sabadell, que fue acusado del homicidio del niño.
Durante 2003 se encontraron los cuerpos sin vida de Erika, de cuatro años, localizada en una bolsa de plástico en la localidad orensana de Carvallino y de Sonia Carabantes, de 17 años, desaparecida en Coín (Málaga) y encontrada en estado prácticamente irreconcible en el municipio malagueño de Monda.
Dónovan Párraga, de 12 años, muerto en Trijueque (Guadalajara) —sin indicios de violencia— y la niña de etnia gitana Montse Fajardo, de siete años, hallada en Almería fueron las víctimas encontradas en 2002.
En 2001, se registró el mayor número de desapariciones de menores que resultaron muertos, cuatro en total, aunque el cadáver de uno de ellos no apareció hasta un año más tarde.
A las 18.15, efectivos del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña del instituto armado rescataron el cadáver de la niña Cristina Martín de la Sierra, quien desapareció de su casa de Seseña desde el pasado martes.
El cuerpo sin vida de la menor presentaba signos externos de violencia. La Guardia Civil confirmó la detención de una menor en relación con la muerte. Se trata de una compañera de instituto, de su misma clase, con la que la fallecida había mantenido alguna riña.
La principal hipótesis que investiga el instituto armado es si el fallecimiento se produjo por un accidente, posiblemente una caída en la misma fábrica abandonada, durante una discusión entre las dos jóvenes. El cuerpo estaba en el fondo de una sima, de 3.5 metros de profundidad.
Los padres de Cristina habían solicitado la colaboración ciudadana y de los medios de comunicación y habían distribuido su imagen en lugares públicos de la localidad y de pueblos cercanos como Borox, Esquivias e Illescas, en Toledo, o Aranjuez, en Madrid.
La Guardia Civil montó un dispositivo formado por equipos de Seguridad Ciudadana y del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), que han dado como fruto el hallazgo del cadáver de la menor.
El hallazgo del cuerpo de la menor trae a la mente, 10 años de pérdidas para familias españolas.
El menor Josué Monge, de 13 años, desapareció en Dos Hermanas (Sevilla) el 10 de abril de 2006; Sara Morales, de 14, se esfumó en julio de ese mismo año en Las Palmas de Gran Canaria.
Los padres del niño canario de siete años Yeremi Vargas también buscan a su hijo desde marzo de 2007. En diciembre del mismo año se volatilizó la joven irlandesa Amy FitzPatrick, de 15 años, de la que se perdió el rastro en Mijas (Málaga). En los últimos 10 años nada se sabe de la suerte de todos estos menores.
Tristes hallazgos
A diferencia de la desaparición de los menores españoles que no han sido localizados, al menos con ellos queda aunque sea un hilo de esperanza. Sin embargo, otros 15 corrieron peor suerte y fueron encontrados muertos.
El último suceso de estas características tuvo lugar el 3 de diciembre de 2009, cuando se halló el cadáver, en Redondela (Pontevedra), de la joven de 17 años Alejandra Soto-Alján, desaparecida dos días antes.
Ese mismo año, el 24 de enero, se perdió el rastro en Sevilla de la joven Marta del Castillo. Sin embargo, el caso de Marta no se contabiliza entre los hallados muertos por no haberse localizado aún el cuerpo.
En 2008, fueron tres los menores desaparecidos y encontrados muertos.
El 2 de agosto de 2007 fue localizado el cuerpo de la joven chilena de 15 años Fernanda Fabiola Urzúa Marín, desaparecida el 26 de julio anterior en el municipio de Arona (Tenerife).
Dos años antes, en 2005, fue hallado muerto un menor de origen marroquí de 14 años cuyo cadáver estaba escondido en el armario de un vecino de Sabadell, que fue acusado del homicidio del niño.
Durante 2003 se encontraron los cuerpos sin vida de Erika, de cuatro años, localizada en una bolsa de plástico en la localidad orensana de Carvallino y de Sonia Carabantes, de 17 años, desaparecida en Coín (Málaga) y encontrada en estado prácticamente irreconcible en el municipio malagueño de Monda.
Dónovan Párraga, de 12 años, muerto en Trijueque (Guadalajara) —sin indicios de violencia— y la niña de etnia gitana Montse Fajardo, de siete años, hallada en Almería fueron las víctimas encontradas en 2002.
En 2001, se registró el mayor número de desapariciones de menores que resultaron muertos, cuatro en total, aunque el cadáver de uno de ellos no apareció hasta un año más tarde.