Internacional
Protestas por tragedia dejan 388 heridos
Aficionados del equipo Al Ahly se enfrentaron a las autoridades en los alrededores de la Plaza Tahrir
EL CAIRO, EGIPTO (03/FEB/2012).- Luego de la masacre del estadio de Port Said el miércoles donde murieron 74 personas por los choques entre hinchas de los equipos Al Ahly y Al Masry, los seguidores del primer equipo se enfrentaron con miembros de las Fuerzas de Seguridad egipcias dejando un saldo de al menos 388 heridos en el centro de El Cairo.
El subsecretario Hisham Shiha, explicó que 266 personas fueron atendidas en el lugar de los choques, mientras que 122 heridos fueron ingresados en hospitales.
En los alrededores de la Plaza Tahrir se instalaron también varios hospitales de campaña. En uno de ellos, el médico Mahmud Saad explicó que han atendido a cientos de personas y que es imposible disponer de cifras exactas porque hay varios centros médicos.
Saad dijo que los heridos presentaban síntomas de asfixia por los gases lacrimógenos, así como lesiones por el impacto de las balas de goma.
El doctor, miembro de la Asociación de Médicos de Tahrir, indicó que la mayoría de las personas atendidas son hombres jóvenes, aunque también se han presentado mujeres y adultos.
Este grupo de médicos, muy activos desde la revolución, ha levantado dos hospitales de campaña en la plaza, en los que trabajan 40 doctores y decenas de voluntarios.
Los enfrentamientos han estado motivados por las acusaciones de que las Fuerzas de Seguridad consintieron la masacre del estadio de Port Said.
En las calles que conectan la Plaza Tahrir con el Ministerio del Interior, la Policía disparaba gases lacrimógenos para tratar de dispersar a la multitud, mientras los manifestantes les lanzan piedras.
Esta zona ya vivió en noviembre y diciembre pasado violentos disturbios en protestas contra la Junta Militar, lo que llevó a las autoridades a construir muros de cemento para aislar la citada sede gubernamental.
El Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (CSFA), en el poder en Egipto desde la renuncia del presidente Hosni Mubarak el 11 de febrero de 2011, decretó un duelo nacional de tres días.
El consejo militar celebró además una reunión de emergencia para examinar “las medidas necesarias para afrontar las consecuencias de estos acontecimientos trágicos”.
Una tragedia que no es indiferente
Pero, contrario a lo que se cree, los disturbios que dejaron casi 80 muertos el miércoles son demasiado familiares para el futbol: la escena de hinchas entrando a la cancha, peleando y siendo aplastados hasta la muerte se ha repetido una y otra vez en estadios de todo el mundo.
Pero esta vez, hay un ingrediente adicional que los hace distintos de tragedias anteriores.
El fútbol desde hace tiempo está ligado con la política en el mundo árabe, donde es más que un simple juego. Antes de la “Primavera Árabe”, acudir a los partidos era una de las pocas maneras para que la gente descargara sus frustraciones contra los líderes autocráticos de sus países.
En Egipto, las barras bravas conocidas como “Ultras” jugaron un papel importante en la insurrección que derrocó el año pasado a Hosni Mubarak.
El estadio de Port Said donde detonó la violencia no es uno de primera clase como el Santiago Bernabéu del Real Madrid, pero tampoco tenía que convertirse en una trampa mortal. Construido en la década de los cincuenta, fue remodelado para el Mundial Sub20 de 2009.
Según los testigos, hinchas de Al-Masry armados con cuchillos, palos y piedras agredieron a seguidores y futbolistas del Al-Ahly. Eso significa que la Policía no revisó a los fanáticos antes de entrar al estadio, como se hace en Europa y otros lugares.
Pero eso no explica la alta cifra de muertos. Muchos hinchas intentaron escapar de sus agresores a través de un túnel del estadio, pero se toparon con un portón cerrado y allí fueron aplastados, según los sobrevivientes.
Ese escenario se parece a los desastres en otros estadios. En 1991, por ejemplo, al menos 40 personas murieron en Orkney, Sudáfrica, cuando los fanáticos trataron de escapar de las peleas que se formaron en las gradas. La mayoría de las víctimas fueron aplastadas en las rejas para controlar los disturbios.
El poder egipcio anunció el cese de la dirección de la federación egipcia de este deporte y la dimisión del gobernador de la ciudad.
El primer ministro, Kamal al Ganzouri, anunció las medidas en un debate parlamentario muy agitado y confirmó también el cese de los principales responsables de la seguridad de Puerto Said. Samir Zaher, presidente de la federación y el resto de la junta de directores de la misma fueron destituidos por el primer ministro egipcio Kamal el-Ganzouri. Además, los jugadores de Al-Ahly, Mohamed Aboutrika, Emad Moteab y Mohamed Barakat anunciaron su retiro del fútbol tras presenciar la matanza.
REACCIONES
Condolencias internacionales
NACIONES UNIDAS
“El secretario general confía en que el Gobierno de Egipto tomará las medidas apropiadas para responder a este trágico incidente, con la completa colaboración de todos los implicados”, aseguró el portavoz de Ban, Martin Nesirky. El máximo responsable de la ONU mostró su tristeza ante la alta cifra de fallecidos provocada por el estallido de violencia.
CLUB AL AHLY
El presidente del Al Ahly, uno de los clubes deportivos más populares del continente africano, Hasan Hamdi anunció también que sus equipos no volverán a jugar en los próximos cinco años en la localidad de Port Said. Además, decidió suspender las actividades deportivas de todas sus secciones de forma indefinida.
ESTADOS UNIDOS
El Gobierno envió sus condolencias al pueblo egipcio por medio de la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland. “Nuestros pensamientos y oraciones están con aquellos afectados por la violencia y sus familias”.
El subsecretario Hisham Shiha, explicó que 266 personas fueron atendidas en el lugar de los choques, mientras que 122 heridos fueron ingresados en hospitales.
En los alrededores de la Plaza Tahrir se instalaron también varios hospitales de campaña. En uno de ellos, el médico Mahmud Saad explicó que han atendido a cientos de personas y que es imposible disponer de cifras exactas porque hay varios centros médicos.
Saad dijo que los heridos presentaban síntomas de asfixia por los gases lacrimógenos, así como lesiones por el impacto de las balas de goma.
El doctor, miembro de la Asociación de Médicos de Tahrir, indicó que la mayoría de las personas atendidas son hombres jóvenes, aunque también se han presentado mujeres y adultos.
Este grupo de médicos, muy activos desde la revolución, ha levantado dos hospitales de campaña en la plaza, en los que trabajan 40 doctores y decenas de voluntarios.
Los enfrentamientos han estado motivados por las acusaciones de que las Fuerzas de Seguridad consintieron la masacre del estadio de Port Said.
En las calles que conectan la Plaza Tahrir con el Ministerio del Interior, la Policía disparaba gases lacrimógenos para tratar de dispersar a la multitud, mientras los manifestantes les lanzan piedras.
Esta zona ya vivió en noviembre y diciembre pasado violentos disturbios en protestas contra la Junta Militar, lo que llevó a las autoridades a construir muros de cemento para aislar la citada sede gubernamental.
El Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (CSFA), en el poder en Egipto desde la renuncia del presidente Hosni Mubarak el 11 de febrero de 2011, decretó un duelo nacional de tres días.
El consejo militar celebró además una reunión de emergencia para examinar “las medidas necesarias para afrontar las consecuencias de estos acontecimientos trágicos”.
Una tragedia que no es indiferente
Pero, contrario a lo que se cree, los disturbios que dejaron casi 80 muertos el miércoles son demasiado familiares para el futbol: la escena de hinchas entrando a la cancha, peleando y siendo aplastados hasta la muerte se ha repetido una y otra vez en estadios de todo el mundo.
Pero esta vez, hay un ingrediente adicional que los hace distintos de tragedias anteriores.
El fútbol desde hace tiempo está ligado con la política en el mundo árabe, donde es más que un simple juego. Antes de la “Primavera Árabe”, acudir a los partidos era una de las pocas maneras para que la gente descargara sus frustraciones contra los líderes autocráticos de sus países.
En Egipto, las barras bravas conocidas como “Ultras” jugaron un papel importante en la insurrección que derrocó el año pasado a Hosni Mubarak.
El estadio de Port Said donde detonó la violencia no es uno de primera clase como el Santiago Bernabéu del Real Madrid, pero tampoco tenía que convertirse en una trampa mortal. Construido en la década de los cincuenta, fue remodelado para el Mundial Sub20 de 2009.
Según los testigos, hinchas de Al-Masry armados con cuchillos, palos y piedras agredieron a seguidores y futbolistas del Al-Ahly. Eso significa que la Policía no revisó a los fanáticos antes de entrar al estadio, como se hace en Europa y otros lugares.
Pero eso no explica la alta cifra de muertos. Muchos hinchas intentaron escapar de sus agresores a través de un túnel del estadio, pero se toparon con un portón cerrado y allí fueron aplastados, según los sobrevivientes.
Ese escenario se parece a los desastres en otros estadios. En 1991, por ejemplo, al menos 40 personas murieron en Orkney, Sudáfrica, cuando los fanáticos trataron de escapar de las peleas que se formaron en las gradas. La mayoría de las víctimas fueron aplastadas en las rejas para controlar los disturbios.
El poder egipcio anunció el cese de la dirección de la federación egipcia de este deporte y la dimisión del gobernador de la ciudad.
El primer ministro, Kamal al Ganzouri, anunció las medidas en un debate parlamentario muy agitado y confirmó también el cese de los principales responsables de la seguridad de Puerto Said. Samir Zaher, presidente de la federación y el resto de la junta de directores de la misma fueron destituidos por el primer ministro egipcio Kamal el-Ganzouri. Además, los jugadores de Al-Ahly, Mohamed Aboutrika, Emad Moteab y Mohamed Barakat anunciaron su retiro del fútbol tras presenciar la matanza.
REACCIONES
Condolencias internacionales
NACIONES UNIDAS
“El secretario general confía en que el Gobierno de Egipto tomará las medidas apropiadas para responder a este trágico incidente, con la completa colaboración de todos los implicados”, aseguró el portavoz de Ban, Martin Nesirky. El máximo responsable de la ONU mostró su tristeza ante la alta cifra de fallecidos provocada por el estallido de violencia.
CLUB AL AHLY
El presidente del Al Ahly, uno de los clubes deportivos más populares del continente africano, Hasan Hamdi anunció también que sus equipos no volverán a jugar en los próximos cinco años en la localidad de Port Said. Además, decidió suspender las actividades deportivas de todas sus secciones de forma indefinida.
ESTADOS UNIDOS
El Gobierno envió sus condolencias al pueblo egipcio por medio de la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland. “Nuestros pensamientos y oraciones están con aquellos afectados por la violencia y sus familias”.