Internacional
Papa Benedicto XVI reza ante la Virgen de la Caridad
Según estimaciones, 10% de los isleños son católicos activos y entre 80% y 70% practica alguna religión afrocubana como la santería
SANTIAGO, CUBA (27/MAR/2012).- El Papa Benedicto XVI rezó el martes porque Cuba tenga un camino de "renovación" y por los que se encuentran privados de la libertad, durante su segunda jornada en la isla que inició en el Santuario de la Virgen de la Caridad, patrona de la nación caribeña.
"Hagan saber a cuantos se encuentren lejos o cerca que he confiado a la madre de Dios el futuro de la patria avanzando por caminos de renovación y esperanza", dijo el pontífice en una breve oración en el poblado de El Cobre, donde pernoctó y donde se encuentra la imagen de la virgen llamada aquí "La Mambisa".
También "he suplicado a la virgen santísima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad".
El Cobre se ubica a unos 20 kilómetros de Santiago.
Benedicto XVI fue recibido el lunes por el presidente Raúl Castro, quien posteriormente lo acompañó en una multitudinaria misa al aire libre en la Plaza Antonio Maceo.
En la jornada está previsto que Joseph Ratzinger se desplace hacia La Habana, la capital del país, a unos 900 kilómetros de distancia.
"Ante María de la Caridad me he acordado de modo particular de los cubanos descendientes de aquellos que llegaron aquí desde Africa", comentó el Pontífice.
En Cuba poco más de la mitad de los 11 millones de habitantes son mestizos o mulatos, 35% blancos y 15% negros, con una pequeña cuota de inmigrantes asiáticos y otros no europeos.
Según estimaciones, 10% de los isleños son católicos activos y entre 80% y 70% practica alguna religión afrocubana como la santería o la regla de Palo.
El papa oró por algunos minutos sobre una alfombra roja frente a la imagen de la Virgen de la Caridad, cuya talla --de madera-- fue encontrada flotando en la Bahía de Nipe hace 400 años. Precisamente este aniversario es el motivo para que el Pontífice esté en Santiago de Cuba y en particular en El Cobre.
Benedicto XVI además encendió un cirio frente a la Virgen y posteriormente saludó a los fieles que lo aclamaban.
Dunia Felipillo, de 45 años y trabajadora de un hotel en Santiago, observó al Papa mientras rezaba y el homenaje que hizo a la virgen.
"Yo me siento muy orgullosa de que el Papa, una personalidad de su talla, haya ido al Cobre y venido (a Santiago) a darnos su bendición", dijo la mujer.
Agregó que no era católica pero "nosotros siempre le pedimos a 'Cachita''', otra forma con que los cubanos llaman a la estatua. La Mambisa se refiere al nombre con el cual se denominaron los cubanos que lucharon por la independencia de Cuba, "los mambises" y que tomaron a la virgen como su protectora.
Ratzinger, de 84 años, tiene previsto viajar por avión a La Habana poco después para reunirse con el presidente Raúl Castro y posiblemente Fidel Castro, aunque eso no se ha confirmado.
El presidente de Venezuela Hugo Chávez, quien está en la capital cubana desde el sábado para seguir un tratamiento para el cáncer que le afecta, no pidió una audiencia pero será bienvenido como asistente en la Misa que oficiará en la Plaza de la Revolución el miércoles, informó el portavoz del Vaticano.
En su homilía en la misa celebrada el lunes por la tarde en Santiago, Benedicto XVI expresó enfáticamente el valor de la familia y de la fe ante decenas de miles de personas, entre ellos peregrinos cubano-estadounidenses.
"Ante la mirada de la Virgen de la Caridad del Cobre, deseo hacer un llamado para que den nuevo vigor a su fe, para que vivan de Cristo y para Cristo, y con las armas de la paz, el perdón y la comprensión, luchen para construir una sociedad abierta y renovada", dijo el Pontífice en su homilía.
En la ceremonia enfatizó su misión pastoral y el papel de la Virgen de la Caridad así como de la iglesia Católica en la isla.
El arzobispo de Santiago, Dionisio García, anfitrión de la ceremonia y quien le dio la bienvenida al Papa, expresó: "somos un pueblo mestizo, de culturas y orígenes diversos que se mezcló racial, social, y culturalmente en esta isla hermosa... adonde quiera que estemos, llevamos con orgullo el nombre de 'cubano'''.
Añadió que los isleños recelan "de toda injerencia foránea en nuestros asuntos y nos sentimos comprometidos en lograr, con esperanza y decisión, una república próspera, incluyente y participativa".
García lamentó que a pesar de ser un pueblo plural y debido a "egoísmos, la incapacidad de dialogo y de respeto al otro" muchos cubanos se vieron afectados por la violencia. "Es necesario superar todas las barreras que separan a los cubanos entre sí. Este es un deseo querido por todos", manifestó.
Poco antes de que se iniciara la misa, un hombre luciendo una camiseta oscura y una gorra en la cabeza gritó "abajo la revolución, abajo la dictadura". Agentes de seguridad rápidamente llevaron al hombre afuera de la plaza. La persona no fue identificada.
Al final de la jornada, el vocero del Vaticano Federico Lombardi fue consultado sobre ese incidente y dijo que era "una protesta de oposición, creo", aunque admitió desconocer lo ocurrido exactamente.
Lombardi se refirió también a que el Vaticano no tenía ninguna petición para una audiencia personal entre el Papa y el presidente Chávez.
Los tres días que Benedicto XVI estará en Cuba inevitablemente desatarán las comparaciones con la histórica visita de Juan Pablo II en 1998, cuando Fidel Castro, de traje y corbata, saludó al jerarca católico en el aeropuerto de La Habana y Juan Pablo II, que ayudó a tumbar el régimen comunista de la Unión Soviética y Europa del este, le pidió a Castro que liberara a los presos de conciencia, prohibiera el aborto y le diera el lugar que la iglesia Católica merece.
Cuba niega que tenga presos políticos actualmente. Las autoridades se refieren a los disidentes como mercenarios, influidos por Estados Unidos. Varios grupos de los derechos humanos dicen que algunos cubanos permanecen encarcelados por sus actividades políticas.
Las comparaciones entre Benedicto XVI y Juan Pablo II también fueron evidentes en México, país que Juan Pablo II visitó cinco veces durante sus 27 años de pontificado.
Benedicto XVI dijo el lunes que llevaba en su corazón "las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles y de modo especial de los jóvenes y los ancianos, de los adolescentes y los niños, de los enfermos y los trabajadores, de los presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados".
No hizo referencia a los "prisioneros políticos".
Viaja hacia La Habana
El Papa Benedicto XVI se despidió hoy de tierras santiagueras, en el oriente de Cuba, y partió hacia La Habana, donde esta tarde se reunirá con el presidente Raúl Castro y mañana oficiará una misa en la emblemática Plaza de la Revolución.
Sobre las 10:15 hora local (15:15 GMT), el pontífice subió a bordo del avión vaticano para trasladarse desde el aeropuerto internacional Antonio Maceo de Santiago hasta la capital cubana, donde está previsto que llegue a las 12:00 hora local (17:00 GMT).
Ya en La Habana, Joseph Ratzinger será recibido a las 17:30 (22:30 GMT) por el presidente Raúl Castro y ambos posarán en la escalinata de la sede del Consejo de Estado.
"Hagan saber a cuantos se encuentren lejos o cerca que he confiado a la madre de Dios el futuro de la patria avanzando por caminos de renovación y esperanza", dijo el pontífice en una breve oración en el poblado de El Cobre, donde pernoctó y donde se encuentra la imagen de la virgen llamada aquí "La Mambisa".
También "he suplicado a la virgen santísima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad".
El Cobre se ubica a unos 20 kilómetros de Santiago.
Benedicto XVI fue recibido el lunes por el presidente Raúl Castro, quien posteriormente lo acompañó en una multitudinaria misa al aire libre en la Plaza Antonio Maceo.
En la jornada está previsto que Joseph Ratzinger se desplace hacia La Habana, la capital del país, a unos 900 kilómetros de distancia.
"Ante María de la Caridad me he acordado de modo particular de los cubanos descendientes de aquellos que llegaron aquí desde Africa", comentó el Pontífice.
En Cuba poco más de la mitad de los 11 millones de habitantes son mestizos o mulatos, 35% blancos y 15% negros, con una pequeña cuota de inmigrantes asiáticos y otros no europeos.
Según estimaciones, 10% de los isleños son católicos activos y entre 80% y 70% practica alguna religión afrocubana como la santería o la regla de Palo.
El papa oró por algunos minutos sobre una alfombra roja frente a la imagen de la Virgen de la Caridad, cuya talla --de madera-- fue encontrada flotando en la Bahía de Nipe hace 400 años. Precisamente este aniversario es el motivo para que el Pontífice esté en Santiago de Cuba y en particular en El Cobre.
Benedicto XVI además encendió un cirio frente a la Virgen y posteriormente saludó a los fieles que lo aclamaban.
Dunia Felipillo, de 45 años y trabajadora de un hotel en Santiago, observó al Papa mientras rezaba y el homenaje que hizo a la virgen.
"Yo me siento muy orgullosa de que el Papa, una personalidad de su talla, haya ido al Cobre y venido (a Santiago) a darnos su bendición", dijo la mujer.
Agregó que no era católica pero "nosotros siempre le pedimos a 'Cachita''', otra forma con que los cubanos llaman a la estatua. La Mambisa se refiere al nombre con el cual se denominaron los cubanos que lucharon por la independencia de Cuba, "los mambises" y que tomaron a la virgen como su protectora.
Ratzinger, de 84 años, tiene previsto viajar por avión a La Habana poco después para reunirse con el presidente Raúl Castro y posiblemente Fidel Castro, aunque eso no se ha confirmado.
El presidente de Venezuela Hugo Chávez, quien está en la capital cubana desde el sábado para seguir un tratamiento para el cáncer que le afecta, no pidió una audiencia pero será bienvenido como asistente en la Misa que oficiará en la Plaza de la Revolución el miércoles, informó el portavoz del Vaticano.
En su homilía en la misa celebrada el lunes por la tarde en Santiago, Benedicto XVI expresó enfáticamente el valor de la familia y de la fe ante decenas de miles de personas, entre ellos peregrinos cubano-estadounidenses.
"Ante la mirada de la Virgen de la Caridad del Cobre, deseo hacer un llamado para que den nuevo vigor a su fe, para que vivan de Cristo y para Cristo, y con las armas de la paz, el perdón y la comprensión, luchen para construir una sociedad abierta y renovada", dijo el Pontífice en su homilía.
En la ceremonia enfatizó su misión pastoral y el papel de la Virgen de la Caridad así como de la iglesia Católica en la isla.
El arzobispo de Santiago, Dionisio García, anfitrión de la ceremonia y quien le dio la bienvenida al Papa, expresó: "somos un pueblo mestizo, de culturas y orígenes diversos que se mezcló racial, social, y culturalmente en esta isla hermosa... adonde quiera que estemos, llevamos con orgullo el nombre de 'cubano'''.
Añadió que los isleños recelan "de toda injerencia foránea en nuestros asuntos y nos sentimos comprometidos en lograr, con esperanza y decisión, una república próspera, incluyente y participativa".
García lamentó que a pesar de ser un pueblo plural y debido a "egoísmos, la incapacidad de dialogo y de respeto al otro" muchos cubanos se vieron afectados por la violencia. "Es necesario superar todas las barreras que separan a los cubanos entre sí. Este es un deseo querido por todos", manifestó.
Poco antes de que se iniciara la misa, un hombre luciendo una camiseta oscura y una gorra en la cabeza gritó "abajo la revolución, abajo la dictadura". Agentes de seguridad rápidamente llevaron al hombre afuera de la plaza. La persona no fue identificada.
Al final de la jornada, el vocero del Vaticano Federico Lombardi fue consultado sobre ese incidente y dijo que era "una protesta de oposición, creo", aunque admitió desconocer lo ocurrido exactamente.
Lombardi se refirió también a que el Vaticano no tenía ninguna petición para una audiencia personal entre el Papa y el presidente Chávez.
Los tres días que Benedicto XVI estará en Cuba inevitablemente desatarán las comparaciones con la histórica visita de Juan Pablo II en 1998, cuando Fidel Castro, de traje y corbata, saludó al jerarca católico en el aeropuerto de La Habana y Juan Pablo II, que ayudó a tumbar el régimen comunista de la Unión Soviética y Europa del este, le pidió a Castro que liberara a los presos de conciencia, prohibiera el aborto y le diera el lugar que la iglesia Católica merece.
Cuba niega que tenga presos políticos actualmente. Las autoridades se refieren a los disidentes como mercenarios, influidos por Estados Unidos. Varios grupos de los derechos humanos dicen que algunos cubanos permanecen encarcelados por sus actividades políticas.
Las comparaciones entre Benedicto XVI y Juan Pablo II también fueron evidentes en México, país que Juan Pablo II visitó cinco veces durante sus 27 años de pontificado.
Benedicto XVI dijo el lunes que llevaba en su corazón "las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles y de modo especial de los jóvenes y los ancianos, de los adolescentes y los niños, de los enfermos y los trabajadores, de los presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados".
No hizo referencia a los "prisioneros políticos".
Viaja hacia La Habana
El Papa Benedicto XVI se despidió hoy de tierras santiagueras, en el oriente de Cuba, y partió hacia La Habana, donde esta tarde se reunirá con el presidente Raúl Castro y mañana oficiará una misa en la emblemática Plaza de la Revolución.
Sobre las 10:15 hora local (15:15 GMT), el pontífice subió a bordo del avión vaticano para trasladarse desde el aeropuerto internacional Antonio Maceo de Santiago hasta la capital cubana, donde está previsto que llegue a las 12:00 hora local (17:00 GMT).
Ya en La Habana, Joseph Ratzinger será recibido a las 17:30 (22:30 GMT) por el presidente Raúl Castro y ambos posarán en la escalinata de la sede del Consejo de Estado.