Internacional
Opositores aceptan alto el fuego en Yemen
Miles de personas festejan la salida del presidente Alí Abdalá Saleh del país, aunque un portavoz asegura que regresará
SANÁ, YEMEN (06/JUN/2011).- La partida del presidente yemení, Alí Abdalá Saleh, operado con éxito en Arabia Saudí tras haber sido herido el viernes pasado en el bombardeo del palacio presidencial de Saná, fue celebrada por decenas de miles de personas pero deja dudas sobre quién tiene ahora el poder.
El responsable del bombardeo que hirió al mandatario, el poderoso jefe tribal de los Hashed, Sadek al Ahmar, aceptó con condiciones un alto el fuego, así como la evacuación de los edificios públicos que ocupan sus partidarios en Saná.
Durante todo el día, en la capital y en Taez, 270 km al suroeste de Saná, los “jóvenes de la revolución” celebraron la partida de Saleh como la “caída del régimen”.
“Hoy nació un nuevo Yemen”, corearon decenas de jóvenes en el lugar donde realizan un plantón permanente, cerca de la Universidad de Saná.
Pero el presidente, en el poder desde hace 33 años, tiene la intención de regresar a la capital yemení. Lo hará en dos semanas cuando llegue a su fin el periodo de convalecencia.Evacuado el sábado hacia Riad para recibir cuidados médicos, Saleh fue sometido a “dos operaciones que tuvieron éxito: la primera consistió en extraerle una esquirla (de obús) del tórax, y la segunda fue una operación de neurocirugía en el cuello”, declaró el responsable que pidió el anonimato. “La próxima operación será una operación de cirugía estética”.
Pero su hospitalización en Riad deja planear la duda sobre en quién recae el poder en Yemen. Según la Constitución yemení, el vicepresidente, Abdel Rabo Mansur Hadi, debe dirigir el país durante la ausencia del jefe de Estado, pero hasta ahora no hubo ninguna declaración en ese sentido.
Tras cuatro meses de protestas sangrientamente reprimidas por el régimen de Saleh, la revuelta adquirió otra magnitud el 23 de mayo con el inicio de duros combates en Saná entre fuerzas leales al presidente y partidarios de la tribu de los Hashed. Estos combates han causado decenas de muertos en los últimos días.
TELÓN DE FONDO
El fracaso del plan de transición
El 22 de mayo Alí Abdalá Saleh rechazó por tercera ocasión firmar el plan de transición propuesto por el Consejo del Golfo que pretende obtener su renuncia en 30 días a cambio de inmunidad.
El mandatario yemení rechazó el plan pactado desde el pasado 24 de abril, a pesar de la presión de los mediadores para que el mandatario abandone el poder.
Saleh ha repetido el argumento de que los militantes de Al Qaeda podrían llenar un vacío político y de seguridad que podría quedar si él saliera, en un discurso televisado, en el que culpó a la oposición por el fracaso del plan.
El Consejo del Golfo ofrecía a Saleh inmunidad de ser juzgado si aceptaba el acuerdo tras 33 años de Gobierno. Durante el fin de semana, leales al mandatario rodearon la embajada de Emiratos Árabes Unidos, donde se encontraban reunidos representantes de varias naciones que trabajaban para resolver la crisis.
El responsable del bombardeo que hirió al mandatario, el poderoso jefe tribal de los Hashed, Sadek al Ahmar, aceptó con condiciones un alto el fuego, así como la evacuación de los edificios públicos que ocupan sus partidarios en Saná.
Durante todo el día, en la capital y en Taez, 270 km al suroeste de Saná, los “jóvenes de la revolución” celebraron la partida de Saleh como la “caída del régimen”.
“Hoy nació un nuevo Yemen”, corearon decenas de jóvenes en el lugar donde realizan un plantón permanente, cerca de la Universidad de Saná.
Pero el presidente, en el poder desde hace 33 años, tiene la intención de regresar a la capital yemení. Lo hará en dos semanas cuando llegue a su fin el periodo de convalecencia.Evacuado el sábado hacia Riad para recibir cuidados médicos, Saleh fue sometido a “dos operaciones que tuvieron éxito: la primera consistió en extraerle una esquirla (de obús) del tórax, y la segunda fue una operación de neurocirugía en el cuello”, declaró el responsable que pidió el anonimato. “La próxima operación será una operación de cirugía estética”.
Pero su hospitalización en Riad deja planear la duda sobre en quién recae el poder en Yemen. Según la Constitución yemení, el vicepresidente, Abdel Rabo Mansur Hadi, debe dirigir el país durante la ausencia del jefe de Estado, pero hasta ahora no hubo ninguna declaración en ese sentido.
Tras cuatro meses de protestas sangrientamente reprimidas por el régimen de Saleh, la revuelta adquirió otra magnitud el 23 de mayo con el inicio de duros combates en Saná entre fuerzas leales al presidente y partidarios de la tribu de los Hashed. Estos combates han causado decenas de muertos en los últimos días.
TELÓN DE FONDO
El fracaso del plan de transición
El 22 de mayo Alí Abdalá Saleh rechazó por tercera ocasión firmar el plan de transición propuesto por el Consejo del Golfo que pretende obtener su renuncia en 30 días a cambio de inmunidad.
El mandatario yemení rechazó el plan pactado desde el pasado 24 de abril, a pesar de la presión de los mediadores para que el mandatario abandone el poder.
Saleh ha repetido el argumento de que los militantes de Al Qaeda podrían llenar un vacío político y de seguridad que podría quedar si él saliera, en un discurso televisado, en el que culpó a la oposición por el fracaso del plan.
El Consejo del Golfo ofrecía a Saleh inmunidad de ser juzgado si aceptaba el acuerdo tras 33 años de Gobierno. Durante el fin de semana, leales al mandatario rodearon la embajada de Emiratos Árabes Unidos, donde se encontraban reunidos representantes de varias naciones que trabajaban para resolver la crisis.