Internacional

Obama frena su mediación en el conflicto árabe-israelí

La Casa Blanca pospone la reunión de su enviado en respuesta a la política de presión de Jerusalén en Medio Oriente

JERUSALÉN/WASHINGTON.- Mensaje firme, otra vez, al Gobierno de Benjamin Netanyahu. En medio de la peor crisis entre Israel y Estados Unidos en más de tres décadas, la administración de Barack Obama ha decidido suspender el viaje que el mediador para Medio Oriente, George Mitchell, tenía previsto iniciar la noche del lunes rumbo a Jerusalén para intentar forzar la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos.

Durante la jornada, la secretaria de Estado de la Unión Americana, Hillary Clinton, aseguró, durante una reunión con su colega irlandés, Micheal Martin, que Israel “debe demostrar su compromiso” con el proceso de paz en Medio Oriente. Poco después, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respondió a las declaraciones de Clinton, asegurando que su país ya ha demostrado “con palabras y hechos” su compromiso con la paz.

Horas antes, el primer ministro israelí había prometido durante la ceremonia de inauguración de una sinagoga en Jerusalén Este que Israel seguirá construyendo en la ciudad vieja. “Durante los últimos 40 años ningún Gobierno ha limitado la construcción en los barrios de Jerusalén”. Ahora Washington espera que el Ejecutivo de Netanyahu responda a las exigencias estadounidenses planteadas durante el fin de semana.

La Casa Blanca demanda la anulación del plan urbanístico que se anunció durante la visita, la semana pasada, del vicepresidente Joseph Biden y que Estados Unidos considera un insulto de su aliado en la región: la edificación de mil 600 viviendas en un barrio ultraortodoxo de Jerusalén. También exige algunas medidas para fortalecer la posición política del presidente palestino, Mahmud Abbas. Entre ellas, la liberación de cientos de prisioneros, el levantamiento de controles militares en Cisjordania y el alivio del bloqueo económico a Gaza. Ahora la pelota está en el tejado de Netanyahu, que es visto, incluso por Washington, como el saboteador de las negociaciones.



Vínculo inquebrantable

Al mismo tiempo, la Casa Blanca aseguró que la disputa entre Estados Unidos e Israel sobre los planes de construir nuevos asentamientos judíos en Jerusalén no alteran el prolongado compromiso de Washington con la seguridad israelí, mientras que en la ciudad de la discordia se producían violentas protestas de los palestinos.

“Las relaciones bilaterales maduras pueden tener desacuerdos y este es uno de esos desacuerdos”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs. “Esto no rompe el inquebrantable vínculo que tenemos (con Israel respecto a su seguridad)”.

Incluso, Clinton negó no obstante que la relación bilateral atraviese una crisis a raíz del anuncio de construcción en Jerusalén Este.

Días antes, el embajador de Israel en la Unión Americana, Michael Oren, aseguró en un encuentro con diplomáticos que las relaciones entre ambos países atraviesan la peor crisis en los últimos 35 años, según el diario israelí “Haaretz”.

Netanyahu citó como ejemplo de su voluntad de alcanzar la paz el discurso que pronunció en junio pasado en la Universidad Bar Ilan, en el que aceptó públicamente por primera vez la creación de un Estado palestino para resolver el conflicto de Medio Oriente.

Netanyahu acusó en cambio a los palestinos de “orquestar una campaña de deslegitimación de Israel en los organismos internacionales” y les culpó de la parálisis del proceso de paz, estancado desde hace más de un año.

Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado P.J. Crowley dijo que Mitchell se reunirá con funcionarios palestinos e israelíes “en cuanto sea posible”, pero no antes del encuentro del Cuarteto (Estados Unidos, Rusia, la ONU y la UE) que tendrá lugar mañana y el viernes en Moscú.

La secretaria de Estado y Netanyahu coincidirán en Washington a partir de este fin de semana, cuando ambos tienen previsto participar en la reunión anual del “lobby” pro-israelí estadounidense, AIPAC (American Israel Public Affairs Commitee).


Edificios que obstaculizan la paz
La política sobre asentamientos judíos en Cisjordania ha tenido ciertos cambios con cada primer ministro. Actualmente el premier israelí, Benjamin Netanyahu, del partido Likud, ha autorizado la construcción de más viviendas en Jerusalén palestino (Este), e incluso a manera de desafío, dice que en agosto próximo autorizará más construcciones, pero esta vez en la Cisjordania.

La política del actual Gobierno, no ha sido compartida en el pasado por otros jefes del Estado judío.


Ehud Olmert, del partido Kadima, antecesor de  Netanyahu, prohibió en la primera parte de su gestión (que inició en 2006) la edificación de viviendas en la zona.

“Congelaremos la construcción de asentamientos y evitaremos expropiar tierras”, dijo en noviembre de 2007. Sin embargo en 2008, a sólo un año de su salida del poder, ordenó la edificación de 750 casas en el asentamiento cisjordano de Givat Ze’ev, por presiones del Partido Ortodoxo, lo que le ganó críticas de su aliado Estados Unidos.

“Los asentamientos desalientan la confianza para lograr la paz con Palestina”, le recordó la entonces secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

Antes que Olmert, el jefe de Gobierno fue Ariel Sharon, también del Partido Likud, uno de los impulsores de las construcciones de asentamientos en territorio palestino.

Sharon pasó más de dos décadas en varios cargos ministeriales, incluyendo el de presidente de la Comisión Ministerial de Asentamientos, desde donde mandó construir cientos de viviendas en Cisjordania.

Sharon, quien está en coma desde hace cuatro años, se reunió en Roma, en 2003, con funcionarios estadounidenses y después de eso comenzó a demoler algunos asentamientos, los judíos se sintieron traicionados, pero en el mundo se le vio como un líder que buscaba la paz con Palestina debido a que también desalojó los asentamientos en la Franja de Gaza, en 2005. Sin embargo, su política fue confusa, pues mientras ordenaba la destrucción de viviendas cerca de la frontera egipcia, en el Centro de Cisjordania, a la vez que permitía otras construcciones.

Los asentamientos son considerados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el principal obstáculo para un acuerdo entre Israel y Palestina e incluso, el Derecho Internacional Público los considera ilegales.

Israel busca tener presencia en los territorios palestinos y sobre todo en el Jerusalén del Este, para que en caso de que se establezca un Estado Palestino, se queden con la ciudad que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) quiere como capital.

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