Internacional
Matan en Irak a clérigo crítico de milicias sectarias
Al-Saymari, de 38 años, fue un seguidor del principal líder chiíta de Irak, el gran ayatola Ali al-Sistani, un moderado
BAGDAD, IRAK.- Hombres armados mataron a un clérigo chiíta crítico de las milicias sectarias durante una emboscada a un automóvil en el que también viajaban la esposa, madre y hermana de la víctima, que resultaron ilesas, dijo el domingo la policía.
El clérigo, Haider al-Saymari, murió ayer en la ciudad iraquí sureña de Basora. Sus familiares resultaron ilesas en el atentado, dijo un agente de policía quien pidió permanecer en el anonimato debido a que no estaba autorizado para dar información.
Al-Saymari, de 38 años, fue un seguidor del principal líder chiíta de Irak, el gran ayatola Ali al-Sistani, un moderado. Al-Saymari era conocido como un crítico de los grupos armados extremistas en Basora, particularmente de la milicia armada Mahdi rival del rival de al-Sistani, el líder chiíta radical Muqtada al-Sadr.
Al-Saymari vivió y trabajó en la ciudad santa iraní de Qom desde 1991, pero regresó a su natal Irak para participar en una ceremonia religiosa chiíta a principios del mes.
El sábado, él conducía de regreso a Irán. En el centro de Basora, hombres armados desde un automóvil emboscando la camioneta de al-Saymari y dispararon. Al-Saymari fue llevado rápidamente a un hospital cercano, donde fue declarado muerto.
En otro atentado, asaltantes atacaron patrullas policíacas en Bagdad y Bakuba, en el noreste de la capital. Hombres armados que viajaban en una ambulancia dispararon contra una patrulla a pie en Bakuba, capital de la turbulenta provincia de Diyala, matando a tres policías e hiriendo a un transeúnte, dijeron las autoridades.
En Bagdad, bombas colocadas al lado de un camino estallaron al paso de una patrulla policial, matando a tres civiles iraquíes y lesionando a 20 personas más, incluidos seis agentes, señaló la policía.
Decenas de miles de civiles iraquíes han muerto a consecuencia de la violencia desatada por la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003.
El número de explosivos colocados al costado de los caminos, los atentados suicidas y los asesinatos sectarios han diminuido un poco en los últimos meses luego que Estados Unidos incrementó su presencia militar el en el país, desde que se alcanzó un cese de hostilidades por parte de una milicia chiíta, así como una revolución suní que se opuso al control del grupo al Qaida en Irak.
El clérigo, Haider al-Saymari, murió ayer en la ciudad iraquí sureña de Basora. Sus familiares resultaron ilesas en el atentado, dijo un agente de policía quien pidió permanecer en el anonimato debido a que no estaba autorizado para dar información.
Al-Saymari, de 38 años, fue un seguidor del principal líder chiíta de Irak, el gran ayatola Ali al-Sistani, un moderado. Al-Saymari era conocido como un crítico de los grupos armados extremistas en Basora, particularmente de la milicia armada Mahdi rival del rival de al-Sistani, el líder chiíta radical Muqtada al-Sadr.
Al-Saymari vivió y trabajó en la ciudad santa iraní de Qom desde 1991, pero regresó a su natal Irak para participar en una ceremonia religiosa chiíta a principios del mes.
El sábado, él conducía de regreso a Irán. En el centro de Basora, hombres armados desde un automóvil emboscando la camioneta de al-Saymari y dispararon. Al-Saymari fue llevado rápidamente a un hospital cercano, donde fue declarado muerto.
En otro atentado, asaltantes atacaron patrullas policíacas en Bagdad y Bakuba, en el noreste de la capital. Hombres armados que viajaban en una ambulancia dispararon contra una patrulla a pie en Bakuba, capital de la turbulenta provincia de Diyala, matando a tres policías e hiriendo a un transeúnte, dijeron las autoridades.
En Bagdad, bombas colocadas al lado de un camino estallaron al paso de una patrulla policial, matando a tres civiles iraquíes y lesionando a 20 personas más, incluidos seis agentes, señaló la policía.
Decenas de miles de civiles iraquíes han muerto a consecuencia de la violencia desatada por la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003.
El número de explosivos colocados al costado de los caminos, los atentados suicidas y los asesinatos sectarios han diminuido un poco en los últimos meses luego que Estados Unidos incrementó su presencia militar el en el país, desde que se alcanzó un cese de hostilidades por parte de una milicia chiíta, así como una revolución suní que se opuso al control del grupo al Qaida en Irak.