Internacional
Masacre enrarece relaciones entre Colombia y Venezuela
Caracas negó el permiso a Bogotá para que un avión recogiera los cuerpos de ocho colombianos
CARACAS, VENEZUELA.- La masacre de diez personas en territorio venezolano enrareció hoy aún más las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela, que se encuentran congeladas, luego que Caracas no autorizara a Bogotá para que un avión recogiera los cuerpos de ocho colombianos.
El gobierno colombiano pidió permiso a Venezuela para que un avión de la Fuerza Aérea ingresara a territorio del vecino país y repatriara los cadáveres de ocho ciudadanos de Colombia, muertos en el estado fronterizo de Táchira, Venezuela.
Caracas aseguró que no dio el permiso a Bogotá porque el cónsul de Colombia en la ciudad de San Cristóbal dijo que su país no tenía los recursos necesarios para garantizar la repatriación de los cadáveres.
Ante eso, Venezuela explicó que inició el proceso de entrega por vía terrestre y cuando conoció del operativo aéreo de Colombia, ya estaba ejecutado el traslado en camiones de la morgue a San Cristobal.
"Las autoridades venezolanas procedieron a proveer la logística y los recursos necesarios desde el día sábado, para efectuar el traslado por vía terrestre hasta la ciudad de Cúcuta (Colombia), y a esos efectos, se solicitó a las autoridades colombianas las coordinaciones respectivas" , precisó la embajada de Caracas en Bogotá en un comunicado.
Por su lado, el gobierno venezolano informó que presentó una protesta al de Colombia por la "reiterada presencia" en territorio venezolano de agentes del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, servicio secreto) , acusándolos de realizar actividades de espionaje e "intentos de soborno" .
El gobierno venezolano emitió una declaración al respecto, un día después de que el presidente Hugo Chávez llamara "retardado mental" al ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva, por afirmar que la mayoría de los aviones utilizados por el narcotráfico hacia Centroamérica salen de Venezuela.
Inicialmente, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, hizo un llamado a su par venezolano para coordinar actividades y proteger la vida de los habitantes en la frontera binacional luego de que se conociera sobre la muerte de las diez personas.
"Nosotros no tenemos ninguna hipótesis oficial del gobierno de Venezuela. Extraoficialmente se ha dicho lo siguiente: se dijo que podía ser el ELN, grave. También se ha dicho que podría haber sido un grupo de milicianos de Venezuela; grave. También se ha dicho que podría haber sido una venganza, porque algunos podrían haber participado en un atraco; grave" , declaró el jefe de Estado.
Uribe recordó que el sábado anterior, las autoridades del estado Táchira, en Venezuela, localizaron los cuerpos de ocho ciudadanos colombianos, un peruano y un venezolano, quienes fueron secuestrados y posteriormente asesinados por un grupo alzado en armas.
"Hago un llamado al gobierno de Venezuela, a su presidente, para que por encima de cualquier diferencia, busquemos cómo puede haber una coordinación de actividades para proteger el derecho a la vida de los ciudadanos colombianos y de los ciudadanos venezolanos" , dijo Uribe durante un acto realizado en la localidad de Tuluá (suroeste) .
Uribe aseguró que la estatal Agencia Presidencial para la Acción Social prestará apoyo a las familias de las víctimas.
Por su parte, el cónsul de Colombia en San Antonio del Táchira, Carlos Barrios, dijo a RCN Radio que corren rumores en el sentido de que los colombianos habían viajado recientemente a Venezuela engañados por un falso entrenador y promotor de equipos de fútbol.
Barrios dijo que un joven colombiano que quedó herido y se hizo el muerto para no ser rematado se recupera en un hospital de Caracas bajo estrictas medidas de seguridad.
El muchacho dijo que los asesinos culparon al grupo de tener vínculos con bandas paramilitares, según la prensa de Bogotá.
Entretanto, el Defensor del Pueblo de Colombia, Vólmar Pérez, aseguró que viajó a esa zona del oeste de Venezuela para coordinar la repatriación de los cadáveres.
La senadora opositora de Colombia Piedad Córdoba aseguró que fue un grupo paramilitar disidente el que perpetró la masacre de esas diez personas.
Por su lado, Human Rights Watch instó a los gobiernos de Colombia y Venezuela a "trabajar juntos" para investigar "a fondo y rápido" el secuestro y asesinato.
"El asesinato brutal de los secuestrados concuerda, lamentablemente, con el patrón de abusos de los grupos armados del conflicto de Colombia" , dijo el director para las Américas de la organización defensora de los derechos humanos, José Miguel Vivanco, en un comunicado emitido en Washington.
Las víctimas, que formaban parte de un equipo de fútbol aficionado, fueron secuestradas por hombres armados el 11 de octubre y el sábado fueron encontradas sin vida en Táchira, estado fronterizo con el departamento colombiano de Norte de Santander.
Venezuela congeló desde agosto pasado sus relaciones diplomáticas con Colombia, luego de conocer del acuerdo militar que negocian Bogotá y Washington para que Estados Unidos utilice bases militares colombianas.
El gobierno colombiano pidió permiso a Venezuela para que un avión de la Fuerza Aérea ingresara a territorio del vecino país y repatriara los cadáveres de ocho ciudadanos de Colombia, muertos en el estado fronterizo de Táchira, Venezuela.
Caracas aseguró que no dio el permiso a Bogotá porque el cónsul de Colombia en la ciudad de San Cristóbal dijo que su país no tenía los recursos necesarios para garantizar la repatriación de los cadáveres.
Ante eso, Venezuela explicó que inició el proceso de entrega por vía terrestre y cuando conoció del operativo aéreo de Colombia, ya estaba ejecutado el traslado en camiones de la morgue a San Cristobal.
"Las autoridades venezolanas procedieron a proveer la logística y los recursos necesarios desde el día sábado, para efectuar el traslado por vía terrestre hasta la ciudad de Cúcuta (Colombia), y a esos efectos, se solicitó a las autoridades colombianas las coordinaciones respectivas" , precisó la embajada de Caracas en Bogotá en un comunicado.
Por su lado, el gobierno venezolano informó que presentó una protesta al de Colombia por la "reiterada presencia" en territorio venezolano de agentes del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, servicio secreto) , acusándolos de realizar actividades de espionaje e "intentos de soborno" .
El gobierno venezolano emitió una declaración al respecto, un día después de que el presidente Hugo Chávez llamara "retardado mental" al ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva, por afirmar que la mayoría de los aviones utilizados por el narcotráfico hacia Centroamérica salen de Venezuela.
Inicialmente, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, hizo un llamado a su par venezolano para coordinar actividades y proteger la vida de los habitantes en la frontera binacional luego de que se conociera sobre la muerte de las diez personas.
"Nosotros no tenemos ninguna hipótesis oficial del gobierno de Venezuela. Extraoficialmente se ha dicho lo siguiente: se dijo que podía ser el ELN, grave. También se ha dicho que podría haber sido un grupo de milicianos de Venezuela; grave. También se ha dicho que podría haber sido una venganza, porque algunos podrían haber participado en un atraco; grave" , declaró el jefe de Estado.
Uribe recordó que el sábado anterior, las autoridades del estado Táchira, en Venezuela, localizaron los cuerpos de ocho ciudadanos colombianos, un peruano y un venezolano, quienes fueron secuestrados y posteriormente asesinados por un grupo alzado en armas.
"Hago un llamado al gobierno de Venezuela, a su presidente, para que por encima de cualquier diferencia, busquemos cómo puede haber una coordinación de actividades para proteger el derecho a la vida de los ciudadanos colombianos y de los ciudadanos venezolanos" , dijo Uribe durante un acto realizado en la localidad de Tuluá (suroeste) .
Uribe aseguró que la estatal Agencia Presidencial para la Acción Social prestará apoyo a las familias de las víctimas.
Por su parte, el cónsul de Colombia en San Antonio del Táchira, Carlos Barrios, dijo a RCN Radio que corren rumores en el sentido de que los colombianos habían viajado recientemente a Venezuela engañados por un falso entrenador y promotor de equipos de fútbol.
Barrios dijo que un joven colombiano que quedó herido y se hizo el muerto para no ser rematado se recupera en un hospital de Caracas bajo estrictas medidas de seguridad.
El muchacho dijo que los asesinos culparon al grupo de tener vínculos con bandas paramilitares, según la prensa de Bogotá.
Entretanto, el Defensor del Pueblo de Colombia, Vólmar Pérez, aseguró que viajó a esa zona del oeste de Venezuela para coordinar la repatriación de los cadáveres.
La senadora opositora de Colombia Piedad Córdoba aseguró que fue un grupo paramilitar disidente el que perpetró la masacre de esas diez personas.
Por su lado, Human Rights Watch instó a los gobiernos de Colombia y Venezuela a "trabajar juntos" para investigar "a fondo y rápido" el secuestro y asesinato.
"El asesinato brutal de los secuestrados concuerda, lamentablemente, con el patrón de abusos de los grupos armados del conflicto de Colombia" , dijo el director para las Américas de la organización defensora de los derechos humanos, José Miguel Vivanco, en un comunicado emitido en Washington.
Las víctimas, que formaban parte de un equipo de fútbol aficionado, fueron secuestradas por hombres armados el 11 de octubre y el sábado fueron encontradas sin vida en Táchira, estado fronterizo con el departamento colombiano de Norte de Santander.
Venezuela congeló desde agosto pasado sus relaciones diplomáticas con Colombia, luego de conocer del acuerdo militar que negocian Bogotá y Washington para que Estados Unidos utilice bases militares colombianas.