Internacional

Madres de Plaza de Mayo ven esperanza en Papa Francisco

Hebe de Bonafini da un giro radical a las críticas hacia el Pontífice; insiste en su reclamo de justicia por los desaparecidos

BUENOS AIRES, ARGENTINA (22/MAR/2013).- Respeto a la investidura. La líder de las Madres de Plaza de Mayo, el más emblemático organismo de derechos humanos en Argentina, expresó ayer en una carta dirigida al Papa Francisco que siente esperanzas de un cambio en El Vaticano, lo cual marca un giro radical en la postura crítica que mantuvo esa entidad con Jorge Mario Bergoglio cuando encabezaba la Iglesia Católica local.

“Don Francisco, no sabía de su trabajo pastoral, sólo sabía que el máximo dirigente de la Iglesia argentina habitaba en la Catedral; esa Catedral que cuando marchábamos y pasábamos por delante, le cantábamos: “Ustedes se callaron cuando se los llevaron”.

Hoy, ante mi sorpresa, escucho a muchos compañeros explicar de su entrega y trabajo en las villas. Me alegro infinitamente al saber de su trabajo y siento esperanzas de un cambio en El Vaticano”, escribió Hebe de Bonafini en la misiva que fue publicada en el sitio oficial de la organización.

Las Madres de Plaza de Mayo, quienes desde hace más de tres décadas reclaman justicia por sus hijos desaparecidos en la última dictadura militar (1976-1983), han denunciado que la jerarquía eclesiástica detuvo a los responsables de los crímenes de lesa humanidad durante el régimen.

En 2007 la propia Hebe expresó en un documento que “la Iglesia que se calló ante los crímenes aberrantes, la que participó activamente en la tortura de nuestros hijos, no es la iglesia del pueblo... La que colaboró, la que nos mintió, la que nos dio la espalda es la Iglesia de Bergoglio y la derecha”.

Bonafini ahora parece ubicarse en la misma sintonía conciliadora con Francisco que la presidenta Cristina Fernández, quien en el pasado tuvo fuertes cruces con Bergoglio.

La dirigente social es fiel adherente el proyecto político de Fernández de Kirchner.

Bonafini no se refirió en la nota a las denuncias que se agitan contra Bergoglio desde un sector de los organismos de derechos humanos afín al kirchnerismo por supuestamente haber “entregado” a dos sacerdotes de la compañía de los jesuitas que fueron secuestrados y luego liberados por los militares durante la dictadura.

La titular de Madres agregó en la carta que “me atrevo a enviarle la lista de sacerdotes y obispos del Tercer Mundo desaparecidos y asesinados para solicitarle que, como la Asociación Madres de Plaza de Mayo pedimos por todos, usted, como un acto de solidaridad los recuerde a todos por su entrega en la lucha por la Patria”.

También le pidió: “Únase a todos los que en este mundo injusto luchamos para que se termine la pobreza y alguna vez la igualdad sea una realidad y entonces lograremos un mundo de niños felices y sonrientes... En nuestra Patria Grande Latinoamericana de San Martín y Bolívar miles dieron la vida para lograr la erradicación de la pobreza que, junto con la educación y el trabajo, eran los grandes sueños de nuestros hijos desaparecidos”.

FRASE

"Le agradezco de antemano leer la carta de una madre a la que le arrancaron toda la familia; sigo luchando desde hace 36 años por una patria libre, justa y soberana".

Hebe de Bonafini, líder de las Madres de Plaza de Mayo.

TESTIMONIO

Francisco, el Papa ‘cartonero’


El moreno bajo y fornido que el mundo  pudo ver con cierto asombro al lado de Jorge Bergoglio en su asunción este martes está de nuevo en Argentina trabajando 16 horas por día con la basura en la  calle, tras bautizar a Francisco el Papa “cartonero”.

Vestido con su modestísimo atuendo de trabajador del cartoneo (pepenador), o mejor  dicho (con cierta elegancia), reciclador o recuperador de desechos, Sergio  Sánchez dejó atrás la pompa y el boato de un viaje de ensueño a El Vaticano, para  trajinar otra vez el asfalto.

“Estamos felices con nuestro Papa ‘cartonero’. Él siempre estuvo con  nosotros en las misas predicando contra el trabajo esclavo, contra la trata sexual y en favor de los pobres”, afirma Sánchez, nacido en Mar del  Plata (Sur) hace 49 años.

Encargado de coordinar a los miembros de la Cooperativa el Amanecer de los  Cartoneros, con más de tres mil hombres y mujeres en Buenos Aires, dice que  Bergoglio los invitó a la inauguración del pontificado por una relación de  tantos años.

“Como su familia”

“Me conocía bien. Por eso me tocó ir a El Vaticano. Pero podía ir cualquiera  de nosotros. A José (del Corral, un humilde maestro de escuela) y a mi nos besó  y abrazó. Y nos dijo: ‘¡Sigan adelante con su lucha!”, narra su experiencia en  la Santa Sede.

Del Corral es otro viejo conocido de Bergoglio que ocupó con Sánchez un  lugar de honor en las ceremonias, a menos de cinco metros del Santo Padre, cuando  los dignatarios de todo el mundo se ubicaban a mayor distancia.

“De pronto lo vemos bajar la escalinatas y nos sonrió, contento de vernos.  Después caminamos detrás de él para entrar a un gran salón. Estaban los  presidentes, los reyes, pero nosotros ahí..., como su familia”.

Sánchez acaba de llegar desde Villa Fiorito, donde arranca su largo día de 15 o 16 horas, y se siente algo cansado de dar entrevistas, de haberse  convertido casi en una celebridad.

“Mi vida cambió en 2001 (la peor crisis económica de la historia). Yo  manejaba un camión que cargaba tierra, pero el dueño se fundió. Tuve que  empezar con lo de pepenador con mi mujer y con mis hijos”.

Cuenta su historia sentado detrás del portal de la sede de la  Confederación de Trabajadores de la Economía Popular.

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