Internacional
Lula descansará en su casa
El sábado será sometido a una evaluación médica general en el Instituto del Corazón de Sao Paulo y tiene previsto regresar a Brasilia la noche del domingo
BRASILIA, BRASIL.- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva descansó el viernes y será sometido el sábado a una evaluación física general, luego de sufrir una crisis de hipertensión que lo obligó a cancelar su participación en el Foro Económico Mundial en Suiza, informó el gobierno brasileño.
La presidencia indicó que el mandatario permanecerá todo el fin de semana en su apartamento particular en Sao Bernardo do Campo, en la periferia industrial de Sao Paulo, sin compromisos oficiales.
El sábado será sometido a una evaluación médica general en el Instituto del Corazón de Sao Paulo y tiene previsto regresar a Brasilia la noche del domingo para retomar su agenda de trabajo a partir del lunes.
El mandatario también espera mantener su agenda internacional, que incluye un viaje a fines de febrero a Haití, El Salvador, Cuba y México, según la oficina de prensa de la presidencia.
Las pruebas médicas a las que se someterá el mandatario el sábado estaban programadas originalmente para fines del año pasado, pero el propio Lula dijo en un discurso, en tono de broma, que prefirió no realizarlos porque su vicepresidente José Alencar y la secretaria general de su gobierno, Dilma Rousseff, estaban en tratamientos contra el cáncer.
"Si yo aparezco con alguna cosa no va a quedar nadie" para gobernar, dijo en un discurso en diciembre.
Lula, un gobernante hiperactivo que cumple agendas intensas de trabajo con viajes constantes por todo el país, comenzó a mostrar señales de malestar el martes cuando se trasladó en avión a la ciudad austral de Porto Alegre, donde participó en la clausura del Foro Social Mundial. En el avión incluso le fue aplicado un nebulizador para ayudarle a respirar.
El miércoles, durante una visita a la ciudad nororiental de Recife, manifestó en un discurso que hablaría poco porque se sentía mal de la garganta. Aún así, participó en tres eventos públicos antes de abordar el avión que lo llevaría a Suiza.
Fue en el avión que Lula dio señales de hipertensión, lo que llevó al médico Cléber Ferreira, quien acompaña a Lula en sus viajes, a cancelar el vuelo para que el mandatario fuera internado en un hospital de Recife, de donde se le dio de alta la mañana del jueves.
El discurso de Lula ante el Foro Económico Mundial fue leído el viernes por el canciller Celso Amorim. El texto del mensaje, divulgado por el gobierno, destaca los logros sociales de su gobierno y económicos de su gobierno, incluyendo el hecho que 31 millones de brasileños accedieron a la clase media y 20 millones salieron de la pobreza absoluta.
"Puedo decir, con humildad y realismo, que aún necesitamos avanzar mucho pero nadie puede negar que Brasil mejoró", señala el texto del discurso del presidente.
Las últimas semanas, Lula venía intensificando sus viajes por el país para inaugurar obras en compañía de su ministra Rousseff, a quien pretende postular a la presidencia en las elecciones de octubre. Rousseff calificó la agenda del mandatario como "un verdadero Rally París-Dakar".
El analista político David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, consideró que podría tener que bajar su ritmo de viajes, aunque anticipó que retomará el ritmo intenso para promover a Rousseff a partir de junio.
"En julio o agosto, Lula podría tomar una licencia de su cargo para dedicarse a la campaña de Dilma (Rousseff)", comentó Fleischer. "Ella está subiendo en las encuestas, en algunas ya aparece cerca de (José) Serra", el gobernador de Sao Paulo y virtual candidato de la oposición, quien ha liderado las encuestas de intención de voto.
La salud de Lula también fue motivo de preocupación internacional. James Jones, consejero de seguridad nacional de Estados Unidos, llamó el viernes al asesor internacional de Lula, Marco Aurelio Garcia, a pedido del presidente Barack Obama para informarse del estado del líder brasileño y desearle una rápida recuperación.
La presidencia también recibió llamadas del presidente paraguayo, Fernando Lugo, y de un asesor del líder colombiano Alvaro Uribe.
La presidencia indicó que el mandatario permanecerá todo el fin de semana en su apartamento particular en Sao Bernardo do Campo, en la periferia industrial de Sao Paulo, sin compromisos oficiales.
El sábado será sometido a una evaluación médica general en el Instituto del Corazón de Sao Paulo y tiene previsto regresar a Brasilia la noche del domingo para retomar su agenda de trabajo a partir del lunes.
El mandatario también espera mantener su agenda internacional, que incluye un viaje a fines de febrero a Haití, El Salvador, Cuba y México, según la oficina de prensa de la presidencia.
Las pruebas médicas a las que se someterá el mandatario el sábado estaban programadas originalmente para fines del año pasado, pero el propio Lula dijo en un discurso, en tono de broma, que prefirió no realizarlos porque su vicepresidente José Alencar y la secretaria general de su gobierno, Dilma Rousseff, estaban en tratamientos contra el cáncer.
"Si yo aparezco con alguna cosa no va a quedar nadie" para gobernar, dijo en un discurso en diciembre.
Lula, un gobernante hiperactivo que cumple agendas intensas de trabajo con viajes constantes por todo el país, comenzó a mostrar señales de malestar el martes cuando se trasladó en avión a la ciudad austral de Porto Alegre, donde participó en la clausura del Foro Social Mundial. En el avión incluso le fue aplicado un nebulizador para ayudarle a respirar.
El miércoles, durante una visita a la ciudad nororiental de Recife, manifestó en un discurso que hablaría poco porque se sentía mal de la garganta. Aún así, participó en tres eventos públicos antes de abordar el avión que lo llevaría a Suiza.
Fue en el avión que Lula dio señales de hipertensión, lo que llevó al médico Cléber Ferreira, quien acompaña a Lula en sus viajes, a cancelar el vuelo para que el mandatario fuera internado en un hospital de Recife, de donde se le dio de alta la mañana del jueves.
El discurso de Lula ante el Foro Económico Mundial fue leído el viernes por el canciller Celso Amorim. El texto del mensaje, divulgado por el gobierno, destaca los logros sociales de su gobierno y económicos de su gobierno, incluyendo el hecho que 31 millones de brasileños accedieron a la clase media y 20 millones salieron de la pobreza absoluta.
"Puedo decir, con humildad y realismo, que aún necesitamos avanzar mucho pero nadie puede negar que Brasil mejoró", señala el texto del discurso del presidente.
Las últimas semanas, Lula venía intensificando sus viajes por el país para inaugurar obras en compañía de su ministra Rousseff, a quien pretende postular a la presidencia en las elecciones de octubre. Rousseff calificó la agenda del mandatario como "un verdadero Rally París-Dakar".
El analista político David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, consideró que podría tener que bajar su ritmo de viajes, aunque anticipó que retomará el ritmo intenso para promover a Rousseff a partir de junio.
"En julio o agosto, Lula podría tomar una licencia de su cargo para dedicarse a la campaña de Dilma (Rousseff)", comentó Fleischer. "Ella está subiendo en las encuestas, en algunas ya aparece cerca de (José) Serra", el gobernador de Sao Paulo y virtual candidato de la oposición, quien ha liderado las encuestas de intención de voto.
La salud de Lula también fue motivo de preocupación internacional. James Jones, consejero de seguridad nacional de Estados Unidos, llamó el viernes al asesor internacional de Lula, Marco Aurelio Garcia, a pedido del presidente Barack Obama para informarse del estado del líder brasileño y desearle una rápida recuperación.
La presidencia también recibió llamadas del presidente paraguayo, Fernando Lugo, y de un asesor del líder colombiano Alvaro Uribe.