Internacional
Los rebeldes y la OTAN hacen temblar la ciudad de Sirte
El bloque internacional bombardea por primera vez la ciudad natal de Muamar Gadhafi, a la que se acercan los insurgentes
RAS LANUF, LIBIA (28/MAR/2011).- La revolución se intensificó ayer en Sirte en la ciudad natal del coronel Muamar Gadhafi, debido a que las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) —que ayer tomaron el control total de la operación— bombardearon por primera vez la metrópoli, al tiempo que los opositores al régimen se acercaban para tomar el control.
La televisión estatal libia informó que la OTAN bombardeó Sirte, mientras que una habitante dijo que desde el sábado por la noche comenzaron los bombardeos. “La ciudad se convirtió en una bola de fuego”.
Los periodistas confirmaron que hubo fuertes estallidos e informaron que los aviones caza sobrevolaban la urbe.
Los habitantes huían en dirección a Trípoli, la capital, por temor a los ataques aéreos de la coalición y a la llegada de los rebeldes.
Sirte está ubicada a mitad del camino entre Trípoli y Bengasi, la segunda ciudad más importante del país, y el bastión de los insurgentes desde que inició el movimiento contra el régimen, el pasado 16 de febrero.
Los insurgentes se dirigían rápidamente a Sirte, después de que el sábado tomaron el control de Ajdabiya y Brega, gracias a la ayuda de la coalición internacional, que les facilitó la tarea con bombardeos.
Los rebeldes también recuperaron el mando del puerto petrolero de Ras Lanuf y de la localidad de Bin Jawad, en poder de Gadhafi desde el 6 de marzo.
La OTAN anunció desde Bruselas que tomaron “inmediatamente” el mando de todas las operaciones militares en Libia.
Antes de ayer la ofensiva internacional era encabezada por Estados Unidos, que tenía en Francia y el Reino Unido como sus principales aliados.
Pero el presidente estadounidense, Barack Obama, insisitó en dejar el mando, debido a las crecientes críticas que tuvo no sólo en su país, sino también por parte de quienes afirmaban que era incongruente que el Premio Nobel de la Paz 2010 encabezará una invasión a otro país.
La OTAN ya estaba a cargo del embargo de armas en el Mediterráneo y de la zona de exclusión aérea en cielo libio desde el jueves pasado, pero no de los bombardeos.
La decisión fue tomada por unanimidad de los estados miembros, tras varios días de negociaciones sobre el papel exacto que debía adoptar la OTAN y su capacidad de llevar a cabo ataques sobre blancos en tierra.
“Nuestro objetivo es la protección de los civiles y de las zonas habitadas que estén bajo amenaza de ataques del régimen de Gadhafi”, aseguró el secretario general del organismo, Anders Fogh Rasmussen, quien agregó que sólo se enfocarán en acatar los aspectos de la resolución 1793 de la ONU, que pidió establecer una zona de exclusión aérea y proteger a la población civil de los ataques de las fuerzas leales a Gadhafi.
“La OTAN permanecerá siempre imparcial. No escoge un bando. El objetivo es detener todo eventual peligro para la población, de conformidad con la resolución de la ONU”.
El ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, descartó que uno de los objetivos sea armar a los insurgentes. “No estamos armando a los rebeldes y no planeamos hacerlo”, dijo a la BBC.
Estadounidense afirma que el objetivo es otro
Coordinación con rebeldes no es prioridad: militar
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS.- La coordinación entre los insurgentes y las fuerzas de la OTAN es escaza, de acuerdo con una fuente del Ejército estadounidense.
“En términos de coordinación con los rebeldes, no. El mandato (del Consejo de Seguridad de la ONU) es muy simple. Es para proteger a los civiles y las áreas pobladas por civiles de los ataques, y cualquier ataque o amenaza de ataque a civiles estará sujeto a represalias de la OTAN con la misma intensidad”.
Por otro lado, funcionarios dijeron que el Pentágono redujo la fuerza naval desplegada contra Libia.
La medida, no anunciada aún públicamente, refuerza el mensaje de la Casa Blanca respecto a una menor participación estadounidense en esta guerra.
Los secretarios de Defensa, Robert Gates, y de Estado, Hillary Clinton, estuvieron en tres programas de opinión defendiendo la participación estadounidense en Libia.
A Gates le preguntaron si antes de este año habrá terminado la operación en el país africano, y respondió: “No creo que nadie conozca la respuesta a eso”.
“Hay numerosos diplomáticos y jefes militares en Libia que (...) cambian de bando, que defeccionan porque ven como esto va a terminar”, dijo Clinton al programa “Face the Nation”, de la cadena CBS News.
Pensamiento de gadhafi
El Libro Verde
El Libro Verde fue escrito por el coronel Muamar Gadhafi entre 1976 y 1979 y tiene divididos a los tripolitanos en dos grupos. Los que lo consideran la palabra del líder una solución a todos los problemas de la existencia, y los que creen que sus 100 páginas son un insulto a la inteligencia. Imposible saber por ahora cuál de los dos grupos es mayoritario.
En las afueras de la capital, se encuentra el Centro Internacional de Estudios e Investigaciones del Libro Verde. En su momento pasó por ser un lugar de encuentro con filiales por todo el mundo para debatir sobre el libro y organizar conferencias internacionales con un presupuesto millonario proporcionado por el régimen.
El centro es hoy una especie de biblioteca con retratos descoloridos del dictador y algunas computadoras, donde las páginas del libro, traducido a 90 lenguas, cogen polvo en las estanterías. “El libro no se entiende en el resto del mundo. Se piensa simplemente que es la palabra de un dictador. Pero si lo leen verán los hechos”, dice IshamArab, un periodista encargado de editar una de las revistas que publica el centro.
En su momento pasó por ser un lugar de encuentro con filiales por todo el mundo para debatir sobre el libro y organizar conferencias internacionales con un presupuesto millonario proporcionado por el régimen. Incluso la marca del Libro Verde llegó a publicitarse en las camisetas de un equipo alemán de hockey que estaba en bancarrota.
El libro de Gadhafi está lleno de incoherencias. Su visión del mundo es confusa. Establece una división del poder en unas asambleas populares que aportan ideas al Congreso del Pueblo, controlado en última instancia por el propio Gadhafi.
También es un compendio de extrañas explicaciones sobre la vida, como la siguiente: “Las mujeres son femeninas y los hombres masculinos. Según los ginecólogos, las mujeres menstrúan cada mes o así, mientras que los hombres, siendo machos, no menstrúan ni sufren durante el periodo”. Otro pasaje dice: “La educación obligatoria es una educación coercitiva que suprime la libertad. Imponer específicos materiales didácticos es dictatorial”.
En uno más se pude leer: “La población de otras razas ha disminuido por el control de los nacimientos, las restricciones al matrimonio y el trabajo constante, no como los negros, que se obsesionan menos con el trabajo por el clima caluroso”.
El Libro Verde se enseña en los colegios libios y los niños aprenden su doctrina desde muy pequeños. Para los partidarios de Gadhafi representa la forma más simple de entender el mundo y la solución a todas las cosas.
“Nuestra cultura es diferente. A nosotros nos gusta hablar”, dice Abdulayid, un traductor del Gobierno. “El libro pone las bases para que podamos hablar durante horas en los comités del pueblo. Podemos estar en desacuerdo, pero al final, la verdad vence”. La verdad, para Abdulayid, es por supuesto el Libro Verde.
En cambio, un joven disidente educado en el extranjero afirma que “no son más que tonterías”, y se preguntá hasta cuándo aguantará la población ser engañada y tratada como niños. “El libro es una prueba de que estamos gobernados por un loco. Cuando salgamos a la calle los quemaremos. Y luego tendremos una Constitución de verdad”.
El País
La televisión estatal libia informó que la OTAN bombardeó Sirte, mientras que una habitante dijo que desde el sábado por la noche comenzaron los bombardeos. “La ciudad se convirtió en una bola de fuego”.
Los periodistas confirmaron que hubo fuertes estallidos e informaron que los aviones caza sobrevolaban la urbe.
Los habitantes huían en dirección a Trípoli, la capital, por temor a los ataques aéreos de la coalición y a la llegada de los rebeldes.
Sirte está ubicada a mitad del camino entre Trípoli y Bengasi, la segunda ciudad más importante del país, y el bastión de los insurgentes desde que inició el movimiento contra el régimen, el pasado 16 de febrero.
Los insurgentes se dirigían rápidamente a Sirte, después de que el sábado tomaron el control de Ajdabiya y Brega, gracias a la ayuda de la coalición internacional, que les facilitó la tarea con bombardeos.
Los rebeldes también recuperaron el mando del puerto petrolero de Ras Lanuf y de la localidad de Bin Jawad, en poder de Gadhafi desde el 6 de marzo.
La OTAN anunció desde Bruselas que tomaron “inmediatamente” el mando de todas las operaciones militares en Libia.
Antes de ayer la ofensiva internacional era encabezada por Estados Unidos, que tenía en Francia y el Reino Unido como sus principales aliados.
Pero el presidente estadounidense, Barack Obama, insisitó en dejar el mando, debido a las crecientes críticas que tuvo no sólo en su país, sino también por parte de quienes afirmaban que era incongruente que el Premio Nobel de la Paz 2010 encabezará una invasión a otro país.
La OTAN ya estaba a cargo del embargo de armas en el Mediterráneo y de la zona de exclusión aérea en cielo libio desde el jueves pasado, pero no de los bombardeos.
La decisión fue tomada por unanimidad de los estados miembros, tras varios días de negociaciones sobre el papel exacto que debía adoptar la OTAN y su capacidad de llevar a cabo ataques sobre blancos en tierra.
“Nuestro objetivo es la protección de los civiles y de las zonas habitadas que estén bajo amenaza de ataques del régimen de Gadhafi”, aseguró el secretario general del organismo, Anders Fogh Rasmussen, quien agregó que sólo se enfocarán en acatar los aspectos de la resolución 1793 de la ONU, que pidió establecer una zona de exclusión aérea y proteger a la población civil de los ataques de las fuerzas leales a Gadhafi.
“La OTAN permanecerá siempre imparcial. No escoge un bando. El objetivo es detener todo eventual peligro para la población, de conformidad con la resolución de la ONU”.
El ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, descartó que uno de los objetivos sea armar a los insurgentes. “No estamos armando a los rebeldes y no planeamos hacerlo”, dijo a la BBC.
Estadounidense afirma que el objetivo es otro
Coordinación con rebeldes no es prioridad: militar
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS.- La coordinación entre los insurgentes y las fuerzas de la OTAN es escaza, de acuerdo con una fuente del Ejército estadounidense.
“En términos de coordinación con los rebeldes, no. El mandato (del Consejo de Seguridad de la ONU) es muy simple. Es para proteger a los civiles y las áreas pobladas por civiles de los ataques, y cualquier ataque o amenaza de ataque a civiles estará sujeto a represalias de la OTAN con la misma intensidad”.
Por otro lado, funcionarios dijeron que el Pentágono redujo la fuerza naval desplegada contra Libia.
La medida, no anunciada aún públicamente, refuerza el mensaje de la Casa Blanca respecto a una menor participación estadounidense en esta guerra.
Los secretarios de Defensa, Robert Gates, y de Estado, Hillary Clinton, estuvieron en tres programas de opinión defendiendo la participación estadounidense en Libia.
A Gates le preguntaron si antes de este año habrá terminado la operación en el país africano, y respondió: “No creo que nadie conozca la respuesta a eso”.
“Hay numerosos diplomáticos y jefes militares en Libia que (...) cambian de bando, que defeccionan porque ven como esto va a terminar”, dijo Clinton al programa “Face the Nation”, de la cadena CBS News.
Pensamiento de gadhafi
El Libro Verde
El Libro Verde fue escrito por el coronel Muamar Gadhafi entre 1976 y 1979 y tiene divididos a los tripolitanos en dos grupos. Los que lo consideran la palabra del líder una solución a todos los problemas de la existencia, y los que creen que sus 100 páginas son un insulto a la inteligencia. Imposible saber por ahora cuál de los dos grupos es mayoritario.
En las afueras de la capital, se encuentra el Centro Internacional de Estudios e Investigaciones del Libro Verde. En su momento pasó por ser un lugar de encuentro con filiales por todo el mundo para debatir sobre el libro y organizar conferencias internacionales con un presupuesto millonario proporcionado por el régimen.
El centro es hoy una especie de biblioteca con retratos descoloridos del dictador y algunas computadoras, donde las páginas del libro, traducido a 90 lenguas, cogen polvo en las estanterías. “El libro no se entiende en el resto del mundo. Se piensa simplemente que es la palabra de un dictador. Pero si lo leen verán los hechos”, dice IshamArab, un periodista encargado de editar una de las revistas que publica el centro.
En su momento pasó por ser un lugar de encuentro con filiales por todo el mundo para debatir sobre el libro y organizar conferencias internacionales con un presupuesto millonario proporcionado por el régimen. Incluso la marca del Libro Verde llegó a publicitarse en las camisetas de un equipo alemán de hockey que estaba en bancarrota.
El libro de Gadhafi está lleno de incoherencias. Su visión del mundo es confusa. Establece una división del poder en unas asambleas populares que aportan ideas al Congreso del Pueblo, controlado en última instancia por el propio Gadhafi.
También es un compendio de extrañas explicaciones sobre la vida, como la siguiente: “Las mujeres son femeninas y los hombres masculinos. Según los ginecólogos, las mujeres menstrúan cada mes o así, mientras que los hombres, siendo machos, no menstrúan ni sufren durante el periodo”. Otro pasaje dice: “La educación obligatoria es una educación coercitiva que suprime la libertad. Imponer específicos materiales didácticos es dictatorial”.
En uno más se pude leer: “La población de otras razas ha disminuido por el control de los nacimientos, las restricciones al matrimonio y el trabajo constante, no como los negros, que se obsesionan menos con el trabajo por el clima caluroso”.
El Libro Verde se enseña en los colegios libios y los niños aprenden su doctrina desde muy pequeños. Para los partidarios de Gadhafi representa la forma más simple de entender el mundo y la solución a todas las cosas.
“Nuestra cultura es diferente. A nosotros nos gusta hablar”, dice Abdulayid, un traductor del Gobierno. “El libro pone las bases para que podamos hablar durante horas en los comités del pueblo. Podemos estar en desacuerdo, pero al final, la verdad vence”. La verdad, para Abdulayid, es por supuesto el Libro Verde.
En cambio, un joven disidente educado en el extranjero afirma que “no son más que tonterías”, y se preguntá hasta cuándo aguantará la población ser engañada y tratada como niños. “El libro es una prueba de que estamos gobernados por un loco. Cuando salgamos a la calle los quemaremos. Y luego tendremos una Constitución de verdad”.
El País