Internacional
La conquista espacial facilita vida cotidiana
Un freno dental (brackets) es difícil relacionarlo con la tecnología utilizada para explorar el Espacio, al igual que un corazón artificial
PARÍS, FRANCIA (11/ABR/2011).- La hazaña de Yuri Gagarin, primer hombre en el Espacio, no parece tener ninguna relación con un corazón artificial, un freno dental (brackets), o un aparato utilizado por un productor español de jamones. Pero todos ellos son fruto de tecnologías desarrolladas para conquistar el Espacio.
Es frecuente asociar las innovaciones espaciales con los robots, las telecomunicaciones o el GPS. Pero una multitud de otros objetos son repercusiones de esa conquista del Espacio iniciada con el vuelo del joven cosmonauta ruso, hace 50 años.
Las tecnologías desarrolladas por la Agencia Espacial estadounidense han dado lugar a unas mil 600 innovaciones en otros campos, frecuentemente muy alejadas del área de investigación principal, reporta la NASA.
Y el programa de transferencia de tecnologías de la Agencia Espacial Europea (ESA) reporta la producción de más de 200 objetos derivados de su investigación del Espacio.
La exploración espacial ha repercutido notablemente en el campo de nuevos materiales, como los paneles solares, derivados de los utilizados para alimentar las naves espaciales.
Esas naves para explorar el Espacio emplean también una serie de materiales “con memoria de forma”, una aleación con titanio, con el que ahora se fabrican aros de lentes, ciertos tipos de sujetadores quirúrgicos y los pequeños tubos utilizados para desatascar las arterias.
La medicina se ha beneficiado también de manera considerable de las repercusiones de la conquista espacial.
Generaciones de niños pueden agradecer a los astronautas que les permitieron reemplazar los antiguos termómetros, incómodos y desagradables, por aparatos auriculares que utilizan las técnicas elaboradas para observar los rayos infrarrojos de los astros lejanos.
Los cardíacos y los diabéticos pueden también agradecer a la tecnología espacial. Por ejemplo, una bomba utilizada en los corazones artificiales, llamada “bomba de ayuda ventricular” —10 veces más pequeña que los anteriores modelos—, es producto de los sistemas de supervisión de los carburantes en los motores de las naves espaciales.
Derivado del programa Viking de exploración de Marte, otro aparato alivia las dificultades cotidianas de los diabéticos, inyectándoles de manera continuada la insulina, según un ritmo programado.
Y los sistemas de purificación del agua para las misiones espaciales de larga duración están en la base de la creación de un aparato de diálisis portátil.
Trajes que resisten al calor, máscaras de protección, sistemas de respiración: los bomberos se benefician también de los equipos creados para los astronautas en sus vuelos espaciales.
Aportaciones
Bolsa para satélite, en el auto
Una de las aportaciones más reconocidas de la carrera espacial, es la bolsa de aire, ese colchón que se infla en caso de choque de un vehículo. Ahora la bolsa es obligatoria en los automóviles en numerosos países, un resultado de los colchones inflables que sirven para orientación de los satélites.
La exploración del Espacio tiene incluso impacto en las sonrisas de millares de adolescentes: la cerámica translúcida, utilizada por el Ejército en la detección de misiles, es utilizada en frenos dentales, que ahora son casi invisibles.
Más insólito: la tecnología elaborada por la Agencia Espacial Europea para estudiar los desplazamientos de fluidos en el cuerpo de los astronautas sirve ahora a los productores de jamones españoles para medir la tasa de humedad de sus jamones etiquetados.
Déficit presupuestal es el gran impedimento
Voltea EU a las Soyuz para retomar vuelos habitados
WASHINGTON.- Cincuenta años después del vuelo de Yuri Gagarin, el primer hombre en el Espacio, Estados Unidos, a quien ese acontecimiento motivó para imponerse sobre Moscú en la carrera espacial, está a punto de depender de su ex rival para poner a sus astronautas en órbita.
Tras el último vuelo de un transbordador previsto para fines de junio, la Agencia estadounidense del Espacio y la Aeronáutica (NASA), deberá contar con las Soyuz rusas para transportar a sus astronautas hacia la Estación Espacial Internacional (ISS) por un costo de 50 millones de dólares cada asiento durante el tiempo necesario para reemplazar a los transbordadores, probablemente no antes de 2015.
Esa misión será encomendada al sector comercial, muy estimulado por el Gobierno del presidente Barack Obama para tomar el relevo de la NASA con precios más competitivos.
Además del hecho de encontrarse sin sucesor para los transbordadores, que iniciaron su trabajo en 1981, Estados Unidos busca una dirección para su futuro en la exploración espacial habitada, objeto de debates sin gran pasión sobre la elección de sus objetivos.
Algunos demandan un retorno de los estadounidenses a la Luna, que éstos últimos conquistaron en 1969, y otros defienden a Marte o un asteroide como opción de destino.
“El futuro de los vuelos espaciales habitados era en 1961 casi tan incierto como hoy”, destacó John Logsdon, ex director del Instituto de Política del Espacio de la Universidad “George Washington”.
Es frecuente asociar las innovaciones espaciales con los robots, las telecomunicaciones o el GPS. Pero una multitud de otros objetos son repercusiones de esa conquista del Espacio iniciada con el vuelo del joven cosmonauta ruso, hace 50 años.
Las tecnologías desarrolladas por la Agencia Espacial estadounidense han dado lugar a unas mil 600 innovaciones en otros campos, frecuentemente muy alejadas del área de investigación principal, reporta la NASA.
Y el programa de transferencia de tecnologías de la Agencia Espacial Europea (ESA) reporta la producción de más de 200 objetos derivados de su investigación del Espacio.
La exploración espacial ha repercutido notablemente en el campo de nuevos materiales, como los paneles solares, derivados de los utilizados para alimentar las naves espaciales.
Esas naves para explorar el Espacio emplean también una serie de materiales “con memoria de forma”, una aleación con titanio, con el que ahora se fabrican aros de lentes, ciertos tipos de sujetadores quirúrgicos y los pequeños tubos utilizados para desatascar las arterias.
La medicina se ha beneficiado también de manera considerable de las repercusiones de la conquista espacial.
Generaciones de niños pueden agradecer a los astronautas que les permitieron reemplazar los antiguos termómetros, incómodos y desagradables, por aparatos auriculares que utilizan las técnicas elaboradas para observar los rayos infrarrojos de los astros lejanos.
Los cardíacos y los diabéticos pueden también agradecer a la tecnología espacial. Por ejemplo, una bomba utilizada en los corazones artificiales, llamada “bomba de ayuda ventricular” —10 veces más pequeña que los anteriores modelos—, es producto de los sistemas de supervisión de los carburantes en los motores de las naves espaciales.
Derivado del programa Viking de exploración de Marte, otro aparato alivia las dificultades cotidianas de los diabéticos, inyectándoles de manera continuada la insulina, según un ritmo programado.
Y los sistemas de purificación del agua para las misiones espaciales de larga duración están en la base de la creación de un aparato de diálisis portátil.
Trajes que resisten al calor, máscaras de protección, sistemas de respiración: los bomberos se benefician también de los equipos creados para los astronautas en sus vuelos espaciales.
Aportaciones
Bolsa para satélite, en el auto
Una de las aportaciones más reconocidas de la carrera espacial, es la bolsa de aire, ese colchón que se infla en caso de choque de un vehículo. Ahora la bolsa es obligatoria en los automóviles en numerosos países, un resultado de los colchones inflables que sirven para orientación de los satélites.
La exploración del Espacio tiene incluso impacto en las sonrisas de millares de adolescentes: la cerámica translúcida, utilizada por el Ejército en la detección de misiles, es utilizada en frenos dentales, que ahora son casi invisibles.
Más insólito: la tecnología elaborada por la Agencia Espacial Europea para estudiar los desplazamientos de fluidos en el cuerpo de los astronautas sirve ahora a los productores de jamones españoles para medir la tasa de humedad de sus jamones etiquetados.
Déficit presupuestal es el gran impedimento
Voltea EU a las Soyuz para retomar vuelos habitados
WASHINGTON.- Cincuenta años después del vuelo de Yuri Gagarin, el primer hombre en el Espacio, Estados Unidos, a quien ese acontecimiento motivó para imponerse sobre Moscú en la carrera espacial, está a punto de depender de su ex rival para poner a sus astronautas en órbita.
Tras el último vuelo de un transbordador previsto para fines de junio, la Agencia estadounidense del Espacio y la Aeronáutica (NASA), deberá contar con las Soyuz rusas para transportar a sus astronautas hacia la Estación Espacial Internacional (ISS) por un costo de 50 millones de dólares cada asiento durante el tiempo necesario para reemplazar a los transbordadores, probablemente no antes de 2015.
Esa misión será encomendada al sector comercial, muy estimulado por el Gobierno del presidente Barack Obama para tomar el relevo de la NASA con precios más competitivos.
Además del hecho de encontrarse sin sucesor para los transbordadores, que iniciaron su trabajo en 1981, Estados Unidos busca una dirección para su futuro en la exploración espacial habitada, objeto de debates sin gran pasión sobre la elección de sus objetivos.
Algunos demandan un retorno de los estadounidenses a la Luna, que éstos últimos conquistaron en 1969, y otros defienden a Marte o un asteroide como opción de destino.
“El futuro de los vuelos espaciales habitados era en 1961 casi tan incierto como hoy”, destacó John Logsdon, ex director del Instituto de Política del Espacio de la Universidad “George Washington”.