Internacional
La OTAN alaba el fin de la misión en Libia
La organización anuncia que no intervendrá en Siria
BRUSELAS/TRÍPOLI (01/NOV/2011).- El secretario general de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) alabó el final de la intervención militar de la Alianza en Libia, que ayudó al derrocamiento y muerte de Muamar Gadhafi, y descartó la posibilidad de algo similar en Siria, aunque dijo que Damasco debería extraer las lecciones del caso.
“Es genial estar en Libia, en Libia libre”, declaró Anders Fogh Rasmussen en una rueda de prensa en la capital, Trípoli. “Actuamos para protegerlos. Juntos tuvimos éxito. Libia finalmente es libre, desde Bengasi a Brega, desde Misrata a las Montañas Occidentales y a Trípoli”.
El ex primer ministro danés se mostró orgulloso del papel desempeñado por la OTAN en los siete meses de levantamiento contra Gadhafi, con la utilización de sus buques y cazabombarderos contra las fuerzas gadhafistas.
Poco después de su intervención, el Consejo Nacional de Transición (CNT) eligió a un primer ministro provisional, el intelectual Abdul al Raheem al Keeb, luego de que su predecesor dimitiera tras la liberación oficial del país.
“Ustedes ya comenzaron a escribir un nuevo capítulo en la historia de Libia. Nuestros mandos tuvieron mucho cuidado para asegurarnos de que no les hiciéramos daño a ustedes o sus familias”.
La intervención de la OTAN generó disputas en la alianza y se extendió más de lo que los países occidentales esperaban.
Respecto a Siria, las potencias occidentales reforzaron las sanciones, pero no han mostrado demasiadas ganas de repetir la operación libia en este país de Medio Oriente en el que los participantes en la revuelta contra el presidente sirio, Bashar al Assad, han pedido protección al exterior por una represión que ya ha causado más de tres mil muertos.
“Mi respuesta es muy corta. La Organiazción no tiene ninguna intención (de intervenir) en absoluto, puedo descartarlo completamente”.
Meses de protestas no han conseguido derribar a Assad, creando una parálisis inestable en un país situado en el corazón de Oriente Medio y fronterizo con Líbano, Israel, Turquía y Jordania.
FICHA TÉCNICA
Largo camino en territorio hostil
La OTAN asumió la misión en Libia el 31 de marzo, basada en un mandato de Naciones Unidas para establecer una zona de prohibición de vuelo sobre Libia y permitir a las fuerzas militares extranjeras, incuyendo la Alianza, usar “todas las medidas necesarias” para proteger a los civiles libios.
La Organización ha estado buscando poner fin rápidamente a un esfuerzo muy costoso que involucró a 26 mil misiones de combate aéreas y patrullas navales en un momento en el que los presupuestos están bajo fuertes restricciones debido a la crisis económica mundial.
El Consejo Nacional de Transición (CNT) prometió celebrar elecciones en ocho meses para una asamblea nacional que tendrá un año para redactar una nueva constitución antes de nuevas elecciones parlamentarias.
“Es genial estar en Libia, en Libia libre”, declaró Anders Fogh Rasmussen en una rueda de prensa en la capital, Trípoli. “Actuamos para protegerlos. Juntos tuvimos éxito. Libia finalmente es libre, desde Bengasi a Brega, desde Misrata a las Montañas Occidentales y a Trípoli”.
El ex primer ministro danés se mostró orgulloso del papel desempeñado por la OTAN en los siete meses de levantamiento contra Gadhafi, con la utilización de sus buques y cazabombarderos contra las fuerzas gadhafistas.
Poco después de su intervención, el Consejo Nacional de Transición (CNT) eligió a un primer ministro provisional, el intelectual Abdul al Raheem al Keeb, luego de que su predecesor dimitiera tras la liberación oficial del país.
“Ustedes ya comenzaron a escribir un nuevo capítulo en la historia de Libia. Nuestros mandos tuvieron mucho cuidado para asegurarnos de que no les hiciéramos daño a ustedes o sus familias”.
La intervención de la OTAN generó disputas en la alianza y se extendió más de lo que los países occidentales esperaban.
Respecto a Siria, las potencias occidentales reforzaron las sanciones, pero no han mostrado demasiadas ganas de repetir la operación libia en este país de Medio Oriente en el que los participantes en la revuelta contra el presidente sirio, Bashar al Assad, han pedido protección al exterior por una represión que ya ha causado más de tres mil muertos.
“Mi respuesta es muy corta. La Organiazción no tiene ninguna intención (de intervenir) en absoluto, puedo descartarlo completamente”.
Meses de protestas no han conseguido derribar a Assad, creando una parálisis inestable en un país situado en el corazón de Oriente Medio y fronterizo con Líbano, Israel, Turquía y Jordania.
FICHA TÉCNICA
Largo camino en territorio hostil
La OTAN asumió la misión en Libia el 31 de marzo, basada en un mandato de Naciones Unidas para establecer una zona de prohibición de vuelo sobre Libia y permitir a las fuerzas militares extranjeras, incuyendo la Alianza, usar “todas las medidas necesarias” para proteger a los civiles libios.
La Organización ha estado buscando poner fin rápidamente a un esfuerzo muy costoso que involucró a 26 mil misiones de combate aéreas y patrullas navales en un momento en el que los presupuestos están bajo fuertes restricciones debido a la crisis económica mundial.
El Consejo Nacional de Transición (CNT) prometió celebrar elecciones en ocho meses para una asamblea nacional que tendrá un año para redactar una nueva constitución antes de nuevas elecciones parlamentarias.