Internacional

Huelga de Río pierde fuerza

Policía de Bahía en Brasil termina manifestación antes de Carnaval

SAO PAULO, BRASIL (11/FEB/2012).- La policía el estado Bahía en Brasil votó el sábado por poner fin a una huelga que desató una ola de crímenes que cobraron más de 150 vidas, lo que aumentó las esperanzas de unas celebraciones de carnaval pacíficas, pero dejó preocupaciones sobre la seguridad antes de la Copa Mundial de fútbol 2014.    

Los últimos grupos de la policía militar que se resistían en Bahía accedieron a terminar su huelga, dijo el portavoz estatal Robinson Almeida a Reuters, después de 11 días de saqueo, asaltos y vandalismo en la tercera ciudad más grande de Brasil.    

Los temores de que la violencia se propague también disminuyeron en Río de Janeiro, después de que la huelga en la ciudad mostró señales de que perdía fuerza en su segundo día. La policía civil de Río, una rama de las fuerzas de seguridad en huelga, accedió el sábado a suspender la medida, según el servicio estatal de noticias Agencia Brasil.    

Las noticias trajeron alivio a sólo una semana del inicio de las celebraciones del famoso carnaval de Río y permitieron un comienzo pacífico de los cientos de desfiles informales de la ciudad, conocidos como "blocos".    

Hasta 850 mil turistas llegarían a las playas y avenidas con palmeras de la segunda mayor ciudad brasileña para las fiestas, que oficialmente se extienden entre del 17 al 22 de febrero.    

Sin embargo, el episodio refuerza las preocupaciones de que Brasil, que ansía mostrar su creciente prosperidad durante la Copa Mundial de futbol dentro de dos años, está mal preparado para brindar la seguridad necesaria en las 12 ciudades escogidas como sedes para los partidos, incluidas Río y Salvador.    

Río será además sede de los Juegos Olímpicos del 2016.    

Decididos a evitar que se repita el caos de Salvador, oficiales de policía de alto rango de Río reaccionaron rápidamente a la declaración de una huelga el viernes, deteniendo a decenas de trabajadores en huelga y acusándolos de desobediencia.    

Las autoridades también estaban listas con planes de emergencia para desplegar soldados federales en Río y en todo el país en medio de llamados a protestas en todo Brasil por agentes de policía que exigen mayores salarios. La presidenta Dilma Rousseff envió la semana pasada a más de cuatro mil soldados a Salvador para restaurar el orden en medio de la huelga.    

En Bahía, cerca de seis mil agentes, cerca de un quinto del total de la fuerza policial del estado, ha participado del movimiento. De 70 mil empleados en Río, entre los que se incluyen además bomberos y guardias de prisiones estatales, sólo tres mil se reunieron en el centro colonial de la ciudad en la noche del jueves en una protesta para lanzar la huelga.    

Para el gobernador de Bahía, Jaques Wagner, estrella del gobernante Partido de los Trabajadores de Brasil y un aliado clave de la presidenta Dilma Rousseff, la huelga ha llevado a una maratón de negociaciones con los policías en huelga, quienes dicen que reciben poco dinero y se ven abrumados por el creciente crimen.    

El gobernador ya accedió a un alza salarial del 6.5 por ciento para la policía, pero se ha rehusado a dar una amnistía a los trabajadores que han cometido delitos.    

La industria turística, en tanto, sufrió el impacto de la huelga durante un momento en que reúne su máxima cantidad de ingresos. Funcionarios locales dijeron que hasta un 10 por ciento de las reservaciones no pagadas para el carnaval y otras fechas han sido canceladas en los últimos días.    

A fines de la semana pasada, la embajada de Estados Unidos en Brasil recomendó a los estadounidenses que "consideren retrasar los viajes no esenciales" a Bahía "hasta que las condiciones de seguridad se hayan estabilizado".

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