Internacional
Gobiernos son débiles ante la especulación
El Papa asegura que es necesario que entre los países haya ‘‘solidaridad creativa y dinámica’’
CIUDAD DEL VATICANO, ITALIA (23/MAY/2010).- El Papa Benedicto XVI aseguró que los gobiernos se muestran “demasiado débiles” ante las especulaciones “irresponsables” que agitan a los mercados financieros en un contexto de crisis económica.
El Sumo Pontífice hizo esta declaración al recibir en el Vaticano a los participantes en un congreso de la fundación económica vaticana Centesimus Annus-Pro Pontefice.
Benedicto XVI lamentó una respuesta “demasiado débil por parte de los gobiernos que, ante episodios renovados de especulaciones irresponsables con respecto a los más débiles, no reaccionan con decisiones adecuadas de gestión de las finanzas”.
La economía no puede reducirse a la producción de bienes que alimentan “el consumismo, el despilfarro, la pobreza y los desequilibrios”, consideró el jefe de la Iglesia Católica. Benedicto XVI también opinó que entre los países es necesaria “una solidaridad creativa y dinámica orientada hacia el bien común”.
El jefe del Estado vaticano instó a que “la política prevalezca sobre la finanza” y “la ética oriente todas las actividades”.
El Papa añadió que junto a las ayudas económicas a los países menos favorecidos, se necesitan medidas que “garanticen el Estado de Derecho, un orden público y eficaz, el pleno respeto de los derechos humanos e instituciones verdaderamente democráticas y participativas”.
En este contexto, el Papa valoró la aportación de la religión al asegurar: “Son decisivas porque enseñan hermandad y paz y porque educan a dar espacio y ser abiertos a lo transcendente en una sociedad actual, marcada por la secularización”.
El Sumo Pontífice hizo esta declaración al recibir en el Vaticano a los participantes en un congreso de la fundación económica vaticana Centesimus Annus-Pro Pontefice.
Benedicto XVI lamentó una respuesta “demasiado débil por parte de los gobiernos que, ante episodios renovados de especulaciones irresponsables con respecto a los más débiles, no reaccionan con decisiones adecuadas de gestión de las finanzas”.
La economía no puede reducirse a la producción de bienes que alimentan “el consumismo, el despilfarro, la pobreza y los desequilibrios”, consideró el jefe de la Iglesia Católica. Benedicto XVI también opinó que entre los países es necesaria “una solidaridad creativa y dinámica orientada hacia el bien común”.
El jefe del Estado vaticano instó a que “la política prevalezca sobre la finanza” y “la ética oriente todas las actividades”.
El Papa añadió que junto a las ayudas económicas a los países menos favorecidos, se necesitan medidas que “garanticen el Estado de Derecho, un orden público y eficaz, el pleno respeto de los derechos humanos e instituciones verdaderamente democráticas y participativas”.
En este contexto, el Papa valoró la aportación de la religión al asegurar: “Son decisivas porque enseñan hermandad y paz y porque educan a dar espacio y ser abiertos a lo transcendente en una sociedad actual, marcada por la secularización”.