Internacional
Erdogan trata de desactivar protesta con referéndum
Gobierno propone consultar a la población turca sobre el proyecto de remodelación de la Plaza Taksim
ESTAMBUL, TURQUÍA (12/JUN/2013).- El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, trató este miércoles de desactivar el descontento de los manifestantes con la idea de convocar un referéndum sobre el proyecto de remodelación de la Plaza Taksim, que originó las protestas antigubernamentales hace casi dos semanas.
Un día después de la violenta irrupción de la policía en la plaza, el jefe del gobierno recibió a "representantes" de los manifestantes a los que habló de la idea de consultar a la población de la megalópolis turca con la esperanza de que acaben las protestas.
"Podríamos someter esta cuestión a una votación popular en Estambul (...) en democracia sólo cuenta la voluntad del pueblo", declaró en Ankara el viceprimer ministro turco, Huseyin Celik, al final de la reunión.
"Pienso que tras el gesto de buena voluntad, los jóvenes van a decidir abandonar el parque Gezi", dijo Celik, quien también es portavoz del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista conservador), en el poder.
"El parque Gezi debe ser desalojado cuanto antes. No podemos aceptar que estas manifestaciones continúen eternamente", exhortó.
Los once miembros procedentes de ONG y de la sociedad civil, expertos y artistas que se han reunido con el primer ministro y cuya legitimidad ponen en tela de juicio los manifestantes, han preferido esperar hasta el jueves para dar a conocer su reacción a la propuesta de Erdogan.
"Le hemos dicho (al gobierno) que no tenemos ninguna autoridad para hablar de los proyectos del gobierno", dijo a la prensa una de estas once personas, Ipek Akpinar.
La coordinadora de los manifestantes del parque Gezi, la plataforma de 116 asociaciones que anima la protesta, en el origen del movimiento, no ha sido convocada. Otros invitados, como Greenpeace, han rechazado la invitación.
Tras el violento desalojo de la plaza Taksim, el martes, el parque Gezi, cuyo proyecto de destrucción originó estas protestas contra el primer ministro el 31 de mayo, era este miércoles el último reducto de la protesta.
Muchos de sus ocupantes abandonaron las carpas por miedo a ser expulsados por la policía. Sólo algunos centenares de irreductibles pasaron otro día más, determinados a proseguir su protesta para proteger "su" parque y sus 600 árboles.
Salida de la crisis
"No tenemos miedo", dijo Anessa, una fotógrafa de 29 años. "No pararemos", "La gente aprende a no tener miedo del gobierno", dijo por su parte Fulya Dagli, una estudiante de derecho de 21 años, que advierte: "por eso no nos vamos a ir".
Limpia ya de las señales externas de los enfrentamientos que se registraron hasta la madrugada de este miércoles, la plaza Taksim casi ha recuperado la normalidad.
Las importantes fuerza policiales desplegadas en los alrededores disuadieron a los manifestantes a volver hasta principios de la noche, aunque después miles de personas volvieron a entrar gritando "¡Tayyip, dimisión!" ante la policía. Al final de la noche no se habían registrado incidentes.
En Ankara, la policía antidisturbios lanzó gases lacrimógenos el miércoles por la noche para dispersar a las dos mil personas que se congregaron en la calle Tunali, centro de la capital, gritando eslóganes contra el gobierno.
Seguro del apoyo de la mayoría de los turcos, el primer ministro se ha mostrado intransigente desde principios de la crisis.
Ante los diputados de su Partido de la Justicia y de la Democracia (AKP, moderado), Erdogan había denunciado el martes a los "extremistas y saqueadores" que le desafían. "Este asunto ya está acabado. No daremos más muestras de tolerancia", advirtió.
El jefe del principal partido de oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), Kemal Kiliçdaroglu, instó al presidente Abdulá Gül, que tiene una reputación de ser más moderado que su primer ministro, a que reúna a todos los partidos para tratar de salir de la crisis. Pero el jefe del Estado respondió que "eso no aportaría gran cosa".
Erdogan estaba de nuevo en el centro de las críticas este miércoles por su intransigencia y la brutal intervención policial contra los manifestantes.
Estados Unidos pidió a Turquía que respete la libertad de expresión, tras manifestar su "preocupación" por "cualquier intento de castigar a las personas por haber ejercido simplemente" este derecho.
Las autoridades francesas pidieron "calma y contención" y Berlín calificó la intervención policial de "mala señal". En la misma línea, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, pidió a Ergogan que favorezca el "diálogo y no la confrontación".
Por otra parte, miles de abogados se manifestaron el miércoles en todo el país, en particular en Ankara y Estambul, para denunciar la detención, durante unas horas el martes, de 73 colegas de la capital financiera que apoyaron la protesta.
Según el último balance publicado el martes por el sindicato de médicos turcos, las protestas han dejado cuatro muertos -tres manifestantes y un policía- y cerca de cinco mil heridos, algunos de gravedad.
Un día después de la violenta irrupción de la policía en la plaza, el jefe del gobierno recibió a "representantes" de los manifestantes a los que habló de la idea de consultar a la población de la megalópolis turca con la esperanza de que acaben las protestas.
"Podríamos someter esta cuestión a una votación popular en Estambul (...) en democracia sólo cuenta la voluntad del pueblo", declaró en Ankara el viceprimer ministro turco, Huseyin Celik, al final de la reunión.
"Pienso que tras el gesto de buena voluntad, los jóvenes van a decidir abandonar el parque Gezi", dijo Celik, quien también es portavoz del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista conservador), en el poder.
"El parque Gezi debe ser desalojado cuanto antes. No podemos aceptar que estas manifestaciones continúen eternamente", exhortó.
Los once miembros procedentes de ONG y de la sociedad civil, expertos y artistas que se han reunido con el primer ministro y cuya legitimidad ponen en tela de juicio los manifestantes, han preferido esperar hasta el jueves para dar a conocer su reacción a la propuesta de Erdogan.
"Le hemos dicho (al gobierno) que no tenemos ninguna autoridad para hablar de los proyectos del gobierno", dijo a la prensa una de estas once personas, Ipek Akpinar.
La coordinadora de los manifestantes del parque Gezi, la plataforma de 116 asociaciones que anima la protesta, en el origen del movimiento, no ha sido convocada. Otros invitados, como Greenpeace, han rechazado la invitación.
Tras el violento desalojo de la plaza Taksim, el martes, el parque Gezi, cuyo proyecto de destrucción originó estas protestas contra el primer ministro el 31 de mayo, era este miércoles el último reducto de la protesta.
Muchos de sus ocupantes abandonaron las carpas por miedo a ser expulsados por la policía. Sólo algunos centenares de irreductibles pasaron otro día más, determinados a proseguir su protesta para proteger "su" parque y sus 600 árboles.
Salida de la crisis
"No tenemos miedo", dijo Anessa, una fotógrafa de 29 años. "No pararemos", "La gente aprende a no tener miedo del gobierno", dijo por su parte Fulya Dagli, una estudiante de derecho de 21 años, que advierte: "por eso no nos vamos a ir".
Limpia ya de las señales externas de los enfrentamientos que se registraron hasta la madrugada de este miércoles, la plaza Taksim casi ha recuperado la normalidad.
Las importantes fuerza policiales desplegadas en los alrededores disuadieron a los manifestantes a volver hasta principios de la noche, aunque después miles de personas volvieron a entrar gritando "¡Tayyip, dimisión!" ante la policía. Al final de la noche no se habían registrado incidentes.
En Ankara, la policía antidisturbios lanzó gases lacrimógenos el miércoles por la noche para dispersar a las dos mil personas que se congregaron en la calle Tunali, centro de la capital, gritando eslóganes contra el gobierno.
Seguro del apoyo de la mayoría de los turcos, el primer ministro se ha mostrado intransigente desde principios de la crisis.
Ante los diputados de su Partido de la Justicia y de la Democracia (AKP, moderado), Erdogan había denunciado el martes a los "extremistas y saqueadores" que le desafían. "Este asunto ya está acabado. No daremos más muestras de tolerancia", advirtió.
El jefe del principal partido de oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), Kemal Kiliçdaroglu, instó al presidente Abdulá Gül, que tiene una reputación de ser más moderado que su primer ministro, a que reúna a todos los partidos para tratar de salir de la crisis. Pero el jefe del Estado respondió que "eso no aportaría gran cosa".
Erdogan estaba de nuevo en el centro de las críticas este miércoles por su intransigencia y la brutal intervención policial contra los manifestantes.
Estados Unidos pidió a Turquía que respete la libertad de expresión, tras manifestar su "preocupación" por "cualquier intento de castigar a las personas por haber ejercido simplemente" este derecho.
Las autoridades francesas pidieron "calma y contención" y Berlín calificó la intervención policial de "mala señal". En la misma línea, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, pidió a Ergogan que favorezca el "diálogo y no la confrontación".
Por otra parte, miles de abogados se manifestaron el miércoles en todo el país, en particular en Ankara y Estambul, para denunciar la detención, durante unas horas el martes, de 73 colegas de la capital financiera que apoyaron la protesta.
Según el último balance publicado el martes por el sindicato de médicos turcos, las protestas han dejado cuatro muertos -tres manifestantes y un policía- y cerca de cinco mil heridos, algunos de gravedad.