Internacional
El mundo da la bienvenida a los líderes de la revolución libia en la ONU
A casi un mes de la caída de Trípoli, la ONU y líderes mundiales se comprometen con el jefe del CNT a ayudar al nuevo gobierno a conquistar el territorio libio
NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS (20/SEP/2011).- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, encabezó la bienvenida de las Naciones Unidas a los líderes libios que derrocaron a Muamar Gadhafi, pero advirtió que la OTAN continuará con los ataques aéreos mientras la población civil siga "amenazada".
Con la nueva bandera libia ondeando en la sede de Naciones Unidas, el líder del gobierno interino de ese país, Mustafá Abdeljalil, agradeció a las naciones que contribuyeron al "éxito de la revolución libia", que, reveló, dejó al menos 25 mil muertos.
A casi un mes de la caída de Trípoli, la ONU y los líderes mundiales se comprometieron con el jefe del Consejo Nacional de Transición (CNT) a ayudar al nuevo gobierno a conquistar el territorio libio que todavía queda en manos de los seguidores de Gadhafi, a reconstruir el país y a organizar unas elecciones.
"Hoy los libios escriben un nuevo capítulo de la vida de su país. Tras cuatro décadas de tinieblas, pueden manifestarse en las calles, libres del tirano", manifestó Obama durante el encuentro de Abdeljalil con los "amigos de Libia".
Seis meses después de la aprobación de la resolución 1973 de la ONU autorizando el empleo de la fuerza en Libia para proteger a la población civil, y cerca de un mes después de la huida de Gadhafi frente al avance de los rebeldes, apoyados por los bombardeos de la OTAN, el mandatario estadounidense aseguró que "son los libios los que liberaron Libia".
Pero, "a la vez, Libia representa una lección sobre lo que la comunidad internacional puede conseguir cuando actúa unida", añadió en una poco velada alusión a la invasión de Irak en 2003, que le valió a su predecesor en el cargo, el republicano George W. Bush, acusaciones de unilateralismo.
"No podemos y no debemos intervenir cada vez que existe una injusticia en el mundo (...), pero esta vez era diferente. Esta vez, hemos encontrado el valor y la voluntad colectiva para actuar", celebró.
Tras encontrarse por primera vez con el número uno del CNT, Mustafá Abdeljalil, en la sede de la ONU en Nueva York, Obama instó a la celebración de "elecciones libres y justas" al término de la transición, sin mencionar, sin embargo, ningún plazo.
"Todos sabemos qué es lo que hace falta. Una transición ordenada. Nuevas leyes y una Constitución que defienda el Estado de derecho. Partidos políticos y una sociedad civil fuerte. Y, por primera vez en la historia de Libia, elecciones libres y justas", enumeró.
El gobernante, que anunció la reapertura de la legación estadounidense en Trípoli y el regreso del embajador, admitió además que la transición "no será fácil".
"Tras décadas de un reinado de hierro por un solo hombre, llevará tiempo construir las instituciones necesarias para una Libia democrática", advirtió.
Cuando en Libia continuaban las batallas por el control de algunas ciudades, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, declaró que "la primera prioridad debe ser la paz y la seguridad" y Obama instó a los leales a Gadhafi a deponer las armas.
"Mientras los libios estén amenazados, la misión dirigida por la OTAN para protegerles continuará. Y los que siguen resistiendo deben comprender que el antiguo régimen ha terminado y que es hora de deponer las armas y unirse a la nueva Libia", afirmó el mandatario.
El mismo tono prevaleció en las declaraciones del presidente francés Nicolas Sarkozy, quien reafirmó que los socios de la coalición permanecerán en el país "para hacer el trabajo mientras los revolucionarios libios lo necesiten".
"Tengan la valentía de perdonar (a los miembros del régimen de Gadhafi)", dijo a los libios. Y agregó: "Cuando ustedes cesen" los combates, "Gadhafi será juzgado".
El mandatario galo dijo tener "confianza en el futuro de Libia" y advirtió de que "habrá altibajos, pero nadie puede dar la espaldas a quienes han conseguido su libertad con las armas en la mano".
Además, señaló que la acción en Libia y la intervención de la ONU en Costa de Marfil este año deberían ser un aviso para otros líderes dictatoriales. "Nosotros, los países europeos, toleramos regímenes que nunca debimos haber tolerado", admitió.
Por su parte, Abdeljalil reveló en la cumbre que la revolución había dejado 25 mil "mártires" y al menos 50 mil heridos durante los ocho meses de lucha.
El líder de la CNT prometió que la nueva Libia será una democracia "vibrante" que respetará la paz y la seguridad regionales.
Obama y Ban Ki-moon, que tuvieron reuniones privadas con el nuevo dirigente libio, le urgieron a poner fin a los abusos contra los africanos negros en su país, acusados de haber apoyado a Gadhafi, quien sigue en paradero desconocido y de quien cree Adbeljalil que todavía no ha abandonado Libia.
Con la nueva bandera libia ondeando en la sede de Naciones Unidas, el líder del gobierno interino de ese país, Mustafá Abdeljalil, agradeció a las naciones que contribuyeron al "éxito de la revolución libia", que, reveló, dejó al menos 25 mil muertos.
A casi un mes de la caída de Trípoli, la ONU y los líderes mundiales se comprometieron con el jefe del Consejo Nacional de Transición (CNT) a ayudar al nuevo gobierno a conquistar el territorio libio que todavía queda en manos de los seguidores de Gadhafi, a reconstruir el país y a organizar unas elecciones.
"Hoy los libios escriben un nuevo capítulo de la vida de su país. Tras cuatro décadas de tinieblas, pueden manifestarse en las calles, libres del tirano", manifestó Obama durante el encuentro de Abdeljalil con los "amigos de Libia".
Seis meses después de la aprobación de la resolución 1973 de la ONU autorizando el empleo de la fuerza en Libia para proteger a la población civil, y cerca de un mes después de la huida de Gadhafi frente al avance de los rebeldes, apoyados por los bombardeos de la OTAN, el mandatario estadounidense aseguró que "son los libios los que liberaron Libia".
Pero, "a la vez, Libia representa una lección sobre lo que la comunidad internacional puede conseguir cuando actúa unida", añadió en una poco velada alusión a la invasión de Irak en 2003, que le valió a su predecesor en el cargo, el republicano George W. Bush, acusaciones de unilateralismo.
"No podemos y no debemos intervenir cada vez que existe una injusticia en el mundo (...), pero esta vez era diferente. Esta vez, hemos encontrado el valor y la voluntad colectiva para actuar", celebró.
Tras encontrarse por primera vez con el número uno del CNT, Mustafá Abdeljalil, en la sede de la ONU en Nueva York, Obama instó a la celebración de "elecciones libres y justas" al término de la transición, sin mencionar, sin embargo, ningún plazo.
"Todos sabemos qué es lo que hace falta. Una transición ordenada. Nuevas leyes y una Constitución que defienda el Estado de derecho. Partidos políticos y una sociedad civil fuerte. Y, por primera vez en la historia de Libia, elecciones libres y justas", enumeró.
El gobernante, que anunció la reapertura de la legación estadounidense en Trípoli y el regreso del embajador, admitió además que la transición "no será fácil".
"Tras décadas de un reinado de hierro por un solo hombre, llevará tiempo construir las instituciones necesarias para una Libia democrática", advirtió.
Cuando en Libia continuaban las batallas por el control de algunas ciudades, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, declaró que "la primera prioridad debe ser la paz y la seguridad" y Obama instó a los leales a Gadhafi a deponer las armas.
"Mientras los libios estén amenazados, la misión dirigida por la OTAN para protegerles continuará. Y los que siguen resistiendo deben comprender que el antiguo régimen ha terminado y que es hora de deponer las armas y unirse a la nueva Libia", afirmó el mandatario.
El mismo tono prevaleció en las declaraciones del presidente francés Nicolas Sarkozy, quien reafirmó que los socios de la coalición permanecerán en el país "para hacer el trabajo mientras los revolucionarios libios lo necesiten".
"Tengan la valentía de perdonar (a los miembros del régimen de Gadhafi)", dijo a los libios. Y agregó: "Cuando ustedes cesen" los combates, "Gadhafi será juzgado".
El mandatario galo dijo tener "confianza en el futuro de Libia" y advirtió de que "habrá altibajos, pero nadie puede dar la espaldas a quienes han conseguido su libertad con las armas en la mano".
Además, señaló que la acción en Libia y la intervención de la ONU en Costa de Marfil este año deberían ser un aviso para otros líderes dictatoriales. "Nosotros, los países europeos, toleramos regímenes que nunca debimos haber tolerado", admitió.
Por su parte, Abdeljalil reveló en la cumbre que la revolución había dejado 25 mil "mártires" y al menos 50 mil heridos durante los ocho meses de lucha.
El líder de la CNT prometió que la nueva Libia será una democracia "vibrante" que respetará la paz y la seguridad regionales.
Obama y Ban Ki-moon, que tuvieron reuniones privadas con el nuevo dirigente libio, le urgieron a poner fin a los abusos contra los africanos negros en su país, acusados de haber apoyado a Gadhafi, quien sigue en paradero desconocido y de quien cree Adbeljalil que todavía no ha abandonado Libia.