Internacional
El Papa critica a sacerdotes que buscan prestigio
El Pontífice reprochó a los sacerdotes que buscan el éxito y la reputación personal a través de su ministerio
CIUDAD DEL VATICANO (21/JUN/2010).- El Papa Benedicto XVI criticó a los sacerdotes que buscan el éxito y el prestigio personal a través de su ministerio, y advirtió que actuar así los llevará a ser esclavos de sí mismos y de la opinión pública.
Así lo afirmó durante una misa que presidió, ante más de cuatro mil personas la mañana de este domingo en la Basílica de San Pedro del Vaticano y durante la cual ordenó como presbíteros a 14 diáconos de la diócesis de Roma.
“El sacerdocio no puede jamás representar un modo para alcanzar la seguridad en la vida o para conquistarse una posición social”.
Agregó que “quien aspira al sacerdocio para acrecentar el propio prestigio personal y del propio poder, ha malentendido la raíz del sentido de este ministerio”.
Ellos, apuntó, para ser considerados deberán adular, deberán decir aquello que gusta a la gente, deberán adaptarse al mutar de las modas y de las opiniones y así se privarán de la relación vital con la verdad, reduciéndose a condenar mañana lo que han adulado hoy.
“Un hombre que encare así la vida, un sacerdote que vea en estos términos el propio ministerio, no ama verdaderamente a Dios y a los demás, sino sólo a sí mismo y, paradójicamente, terminará por perderse a sí mismo”.
Así lo afirmó durante una misa que presidió, ante más de cuatro mil personas la mañana de este domingo en la Basílica de San Pedro del Vaticano y durante la cual ordenó como presbíteros a 14 diáconos de la diócesis de Roma.
“El sacerdocio no puede jamás representar un modo para alcanzar la seguridad en la vida o para conquistarse una posición social”.
Agregó que “quien aspira al sacerdocio para acrecentar el propio prestigio personal y del propio poder, ha malentendido la raíz del sentido de este ministerio”.
Ellos, apuntó, para ser considerados deberán adular, deberán decir aquello que gusta a la gente, deberán adaptarse al mutar de las modas y de las opiniones y así se privarán de la relación vital con la verdad, reduciéndose a condenar mañana lo que han adulado hoy.
“Un hombre que encare así la vida, un sacerdote que vea en estos términos el propio ministerio, no ama verdaderamente a Dios y a los demás, sino sólo a sí mismo y, paradójicamente, terminará por perderse a sí mismo”.