Internacional
El Ejército egipcio disuelve el Parlamento
El Gobierno militar suspende la Constitución y promete gobernar sólo hasta septiembre, cuando se celebren elecciones
EL CAIRO, EGIPTO (14/FEB/2011).- El nuevo Gobierno militar de Egipto anunció la disolución del Parlamento, la suspensión de la Constitución y afirmó que dejarán el poder en seis meses, cuando se realicen las elecciones en el país.
Ayer se celebró una reunión de gabinete en la que un vocero dijo que “la principal tarea de este Gobierno es restaurar la seguridad y el orden y también iniciar el proceso económico, y ocuparse del día a día”.
Tras el cónclave, el primer ministro, Ahmed Shafiq, dijo que los asuntos del Gobierno estaban siendo presentados al Consejo Superior de las Fuerzas y a su presidente, el ministro de Defensa Husein Tantaui.
El Ejército dio a conocer un comunicado firmado por el propio Tantaui en el que acepta que “el desafío verdadero que afronta Egipto es conseguir el desarrollo a través de un ambiente de libertad y de reformas constitucionales para cumplir con las peticiones legítimas”.
También agrega que “el período de transición hacia un poder civil se extenderá por seis meses o cuando se completen las elecciones parlamentarias y presidenciales”.
Además anunciaron la formación de un comité para enmendar algunos artículos de la Carta magna, que no detalló, y fijará las normas para someter esas reformas a un referéndum popular.
En el comunicado, el Consejo Superior de las Fuerzas afirmó que “los orígenes de cualquier ley futura deben ser la libertad del ser humano, la aplicación de la ley, la justicia, la democracia, y la lucha contra la corrupción”.
Los detalles de la reunión coincidieron con la toma de la Plaza Tahrir —centro de las protestas— por parte de militares, lo que permitió el libre tránsito en el Centro de El Cairo. Además algunos policías de tránsito volvieron a las calles y tanques resguardaron las principales intersecciones y edificios clave.
Organizadores de las protestas anunciaron la formación un Consejo de Administración para defender la revolución e instar a reformas en el intento del Ejército por restaurar la ley.
“Es una victoria para la revolución”, dijo el político de oposición Ayman Nour, quien desafió a Mubarak por la presidencia en 2005 y luego fue encarcelado por acusaciones de falsificación que dijo fueron inventados. “Creo que esto dejará satisfechos a los manifestantes”.
Sin embargo no es así. Mahmoud Nassar, líder del movimiento “Jóvenes de la revolución del 25 de enero”, dijo que si bien el Ejército ha avanzado para cumplir con las demandas del pueblo, instó a la liberación de todos los presos políticos que fueron encerrados antes y después de la revolución del 25 de enero. “Sólo entonces llamaremos al fin de las protestas”.
Otros manifestantes discutían acaloradamente en la plaza Tahrir sobre si quedarse o cumplir con las órdenes del Ejército para ayudar a poner nuevamente de pie a Egipto.
“El pueblo quiere la plaza despejada”, gritaba un grupo. “No nos iremos, no nos iremos”, replicaba otro.
Exigencias
En tanto que los Hermanos Musulmanes, uno de los grupos más organizados que participaron en las concentraciones, exigieron al Ejército aplicar las medidas urgentes que fueron pedidas durante la revuelta popular, incluyendo una amnistía y el final de la Ley de Emergencia.
“Pedimos la amnistía general para los presos políticos, a partir de resoluciones de tribunales especiales, y el final del estado de excepción, impuesto con la Ley de Emergencia que entró en vigor en 1981”.
La organización sostiene además que los “cambios radicales” que deben aplicarse en el país “requieren de la participación nacional de todos los sectores”, e insisten en la necesidad de aplicar reformas en materia electoral y de libertades públicas.
También piden la formación de un nuevo Gobierno que defienda los principios de “eficacia y honestidad” y esté integrado por figuras “aceptadas popularmente”, así como llevar a los tribunales a todos los sospechosos de actos de corrupción y detener a los responsables de las muertes durante las manifestaciones.
El Ejército no descartó prohibir reuniones de sindicatos o gremios profesionales para impedir huelgas, en un intento para que los egipcios regresen al día a día, aunque aclaró que respeta el derecho a manifestarse.
LAS CIFRAS
Pérdidas por la revolución
6,200 millones de dólares en pérdidas provocaron las manifestaciones en Egipto, que comenzaron el pasado 25 de enero.
310 millones de dólares pérdidas diarias tuvo el país debido a las concentraciones, de acuerdo al banco francés Crédit Agricole.
1 MILLÓN 200 MIL turistas dejaron de visitar Egipto, producto de las protestas en contra de Hosni Mubarak.
2% caerá el Producto Interno Bruto egipcio, según algunas estimaciones.
FUENTE: Agencias.
Ayer se celebró una reunión de gabinete en la que un vocero dijo que “la principal tarea de este Gobierno es restaurar la seguridad y el orden y también iniciar el proceso económico, y ocuparse del día a día”.
Tras el cónclave, el primer ministro, Ahmed Shafiq, dijo que los asuntos del Gobierno estaban siendo presentados al Consejo Superior de las Fuerzas y a su presidente, el ministro de Defensa Husein Tantaui.
El Ejército dio a conocer un comunicado firmado por el propio Tantaui en el que acepta que “el desafío verdadero que afronta Egipto es conseguir el desarrollo a través de un ambiente de libertad y de reformas constitucionales para cumplir con las peticiones legítimas”.
También agrega que “el período de transición hacia un poder civil se extenderá por seis meses o cuando se completen las elecciones parlamentarias y presidenciales”.
Además anunciaron la formación de un comité para enmendar algunos artículos de la Carta magna, que no detalló, y fijará las normas para someter esas reformas a un referéndum popular.
En el comunicado, el Consejo Superior de las Fuerzas afirmó que “los orígenes de cualquier ley futura deben ser la libertad del ser humano, la aplicación de la ley, la justicia, la democracia, y la lucha contra la corrupción”.
Los detalles de la reunión coincidieron con la toma de la Plaza Tahrir —centro de las protestas— por parte de militares, lo que permitió el libre tránsito en el Centro de El Cairo. Además algunos policías de tránsito volvieron a las calles y tanques resguardaron las principales intersecciones y edificios clave.
Organizadores de las protestas anunciaron la formación un Consejo de Administración para defender la revolución e instar a reformas en el intento del Ejército por restaurar la ley.
“Es una victoria para la revolución”, dijo el político de oposición Ayman Nour, quien desafió a Mubarak por la presidencia en 2005 y luego fue encarcelado por acusaciones de falsificación que dijo fueron inventados. “Creo que esto dejará satisfechos a los manifestantes”.
Sin embargo no es así. Mahmoud Nassar, líder del movimiento “Jóvenes de la revolución del 25 de enero”, dijo que si bien el Ejército ha avanzado para cumplir con las demandas del pueblo, instó a la liberación de todos los presos políticos que fueron encerrados antes y después de la revolución del 25 de enero. “Sólo entonces llamaremos al fin de las protestas”.
Otros manifestantes discutían acaloradamente en la plaza Tahrir sobre si quedarse o cumplir con las órdenes del Ejército para ayudar a poner nuevamente de pie a Egipto.
“El pueblo quiere la plaza despejada”, gritaba un grupo. “No nos iremos, no nos iremos”, replicaba otro.
Exigencias
En tanto que los Hermanos Musulmanes, uno de los grupos más organizados que participaron en las concentraciones, exigieron al Ejército aplicar las medidas urgentes que fueron pedidas durante la revuelta popular, incluyendo una amnistía y el final de la Ley de Emergencia.
“Pedimos la amnistía general para los presos políticos, a partir de resoluciones de tribunales especiales, y el final del estado de excepción, impuesto con la Ley de Emergencia que entró en vigor en 1981”.
La organización sostiene además que los “cambios radicales” que deben aplicarse en el país “requieren de la participación nacional de todos los sectores”, e insisten en la necesidad de aplicar reformas en materia electoral y de libertades públicas.
También piden la formación de un nuevo Gobierno que defienda los principios de “eficacia y honestidad” y esté integrado por figuras “aceptadas popularmente”, así como llevar a los tribunales a todos los sospechosos de actos de corrupción y detener a los responsables de las muertes durante las manifestaciones.
El Ejército no descartó prohibir reuniones de sindicatos o gremios profesionales para impedir huelgas, en un intento para que los egipcios regresen al día a día, aunque aclaró que respeta el derecho a manifestarse.
LAS CIFRAS
Pérdidas por la revolución
6,200 millones de dólares en pérdidas provocaron las manifestaciones en Egipto, que comenzaron el pasado 25 de enero.
310 millones de dólares pérdidas diarias tuvo el país debido a las concentraciones, de acuerdo al banco francés Crédit Agricole.
1 MILLÓN 200 MIL turistas dejaron de visitar Egipto, producto de las protestas en contra de Hosni Mubarak.
2% caerá el Producto Interno Bruto egipcio, según algunas estimaciones.
FUENTE: Agencias.