Internacional
Ejecutivo indio logra la confianza del Parlamento
El Gobierno defendió el acuerdo nuclear como imprescindible para mantener el crecimiento económico indio, en torno al 9 por ciento en los últimos cuatro años
NUEVA DELHI.- El Gobierno indio salió victorioso hoy de un voto de confianza en el Parlamento, en una sesión ensombrecida por las denuncias de soborno, los gritos y los abucheos que impidieron hablar al primer ministro,
Manmohan Singh.
Singh obtuvo la confianza de 275 diputados, mientras 256 le votaron en contra y diez se abstuvieron, pero tuvo que sentarse sin lograr pronunciar su discurso ante la ruidosa bronca que montaron los diputados del principal partido opositor, el radical hindú BJP.
Tras pronunciar apenas unas frases inaudibles, el imperturbable Singh dejó su discurso ante la mesa de la Presidencia del Parlamento y volvió a su escaño, mientras el jefe de la cámara, Somnath Chatterjee, admitía su incapacidad para contener a los diputados y daba paso a la votación.
El BJP ( Bharatiya Janata Party) había intentado en vano suspender la sesión escenificando una denuncia que desde hace días recogía la prensa y dejaban caer algunos diputados del bloque comunista: que ha habido compra de votos para salvar al Gobierno de Singh en esta reñida moción.
Tres diputados del BJP blandieron gruesos fajos de billetes de mil rupias que, según dijeron, les habían entregado miembros de un nuevo aliado del Ejecutivo, el Samajwadi Party (SP), a cambio de que se abstuvieran.
Según el líder del BJP, L.K.Advani, enviados del SP ofrecieron anoche a los diputados opositores un adelanto de 10 millones de rupias (casi 240 mil dólares) y prometieron otros 20 millones más tras la votación de hoy.
"En toda mi vida no he visto un incidente tan triste (...) Es vergonzoso", se lamentó Advani.
"Ha habido acercamientos a los miembros de la oposición con dinero e incentivos", abundó el líder comunista, Prakash Karat, quien aseguró que dispone de pruebas de los sobornos.
Advani exigió una investigación, mientras el jefe del Samajwadi, Mulayam Singh, calificó la denuncia de "conspiración" y Chatterjee prometió investigarla pero descartó suspender el voto de confianza.
"Este es un día muy triste y el más desafortunado de la historia del parlamento", describió un derrotado Chatterjee, que se quedó afónico llamando al orden y al "decoro" a los diputados indios e ironizó con que quizás les había llegado la hora de enfrentarse al electorado.
No obstante, la confianza obtenida por el Gobierno de la Alianza Unida de Progreso (UPA), la coalición encabezada por el Partido del Congreso de Sonia Gandhi, ha evitado un adelanto de los comicios previstos en mayo de 2009.
La UPA tendrá como nuevos compañeros de viaje en su último tramo de mandato a los antiguos enconados rivales del SP, que le han brindado el apoyo que el pasado día 7 le retiró el bloque comunista.
Los comunistas dejaron al Gobierno en minoría en protesta por un pacto de cooperación nuclear con EU suscrito hace un año, pero pendiente para su entrada en vigor de la firma de un acuerdo de salvaguardas con el OIEA que Singh quiere sacar adelante en la reunión con su junta de gobernadores el 1 de agosto.
Ante la proximidad de un relevo en la Casa Blanca, Singh decidió apostar fuerte en el Parlamento, donde además de los votos del SP tenía que garantizarse los de otros grupos minoritarios y diputados independientes para compensar la pérdida del apoyo comunista.
Tan reñido ha estado el voto, que todos los partidos se han movilizado para no perder ni uno: cinco diputados salieron de prisión con fianza, varios enfermos fueron trasladados a Delhi en avión-ambulancia y todos fueron conminados a seguir la disciplina de partido mientras la prensa hacía cálculos del trasvase de votos de los "disidentes".
El Gobierno defendió el acuerdo nuclear como imprescindible para mantener el crecimiento económico indio, en torno al 9 por ciento en los últimos cuatro años, como se encargó de subrayar el heredero de la dinastía Gandhi, Rahul, pese a que su discurso fue también interrumpido por abucheos.
"Debemos asegurar el suministro energético porque sin energía no podremos luchar contra la pobreza", dijo en respuesta a las críticas de la oposición, que centró sus discursos en la elevada inflación (casi el 12 por ciento), el azote del terrorismo y el supuesto sometimiento indio a EU.
Singh obtuvo la confianza de 275 diputados, mientras 256 le votaron en contra y diez se abstuvieron, pero tuvo que sentarse sin lograr pronunciar su discurso ante la ruidosa bronca que montaron los diputados del principal partido opositor, el radical hindú BJP.
Tras pronunciar apenas unas frases inaudibles, el imperturbable Singh dejó su discurso ante la mesa de la Presidencia del Parlamento y volvió a su escaño, mientras el jefe de la cámara, Somnath Chatterjee, admitía su incapacidad para contener a los diputados y daba paso a la votación.
El BJP ( Bharatiya Janata Party) había intentado en vano suspender la sesión escenificando una denuncia que desde hace días recogía la prensa y dejaban caer algunos diputados del bloque comunista: que ha habido compra de votos para salvar al Gobierno de Singh en esta reñida moción.
Tres diputados del BJP blandieron gruesos fajos de billetes de mil rupias que, según dijeron, les habían entregado miembros de un nuevo aliado del Ejecutivo, el Samajwadi Party (SP), a cambio de que se abstuvieran.
Según el líder del BJP, L.K.Advani, enviados del SP ofrecieron anoche a los diputados opositores un adelanto de 10 millones de rupias (casi 240 mil dólares) y prometieron otros 20 millones más tras la votación de hoy.
"En toda mi vida no he visto un incidente tan triste (...) Es vergonzoso", se lamentó Advani.
"Ha habido acercamientos a los miembros de la oposición con dinero e incentivos", abundó el líder comunista, Prakash Karat, quien aseguró que dispone de pruebas de los sobornos.
Advani exigió una investigación, mientras el jefe del Samajwadi, Mulayam Singh, calificó la denuncia de "conspiración" y Chatterjee prometió investigarla pero descartó suspender el voto de confianza.
"Este es un día muy triste y el más desafortunado de la historia del parlamento", describió un derrotado Chatterjee, que se quedó afónico llamando al orden y al "decoro" a los diputados indios e ironizó con que quizás les había llegado la hora de enfrentarse al electorado.
No obstante, la confianza obtenida por el Gobierno de la Alianza Unida de Progreso (UPA), la coalición encabezada por el Partido del Congreso de Sonia Gandhi, ha evitado un adelanto de los comicios previstos en mayo de 2009.
La UPA tendrá como nuevos compañeros de viaje en su último tramo de mandato a los antiguos enconados rivales del SP, que le han brindado el apoyo que el pasado día 7 le retiró el bloque comunista.
Los comunistas dejaron al Gobierno en minoría en protesta por un pacto de cooperación nuclear con EU suscrito hace un año, pero pendiente para su entrada en vigor de la firma de un acuerdo de salvaguardas con el OIEA que Singh quiere sacar adelante en la reunión con su junta de gobernadores el 1 de agosto.
Ante la proximidad de un relevo en la Casa Blanca, Singh decidió apostar fuerte en el Parlamento, donde además de los votos del SP tenía que garantizarse los de otros grupos minoritarios y diputados independientes para compensar la pérdida del apoyo comunista.
Tan reñido ha estado el voto, que todos los partidos se han movilizado para no perder ni uno: cinco diputados salieron de prisión con fianza, varios enfermos fueron trasladados a Delhi en avión-ambulancia y todos fueron conminados a seguir la disciplina de partido mientras la prensa hacía cálculos del trasvase de votos de los "disidentes".
El Gobierno defendió el acuerdo nuclear como imprescindible para mantener el crecimiento económico indio, en torno al 9 por ciento en los últimos cuatro años, como se encargó de subrayar el heredero de la dinastía Gandhi, Rahul, pese a que su discurso fue también interrumpido por abucheos.
"Debemos asegurar el suministro energético porque sin energía no podremos luchar contra la pobreza", dijo en respuesta a las críticas de la oposición, que centró sus discursos en la elevada inflación (casi el 12 por ciento), el azote del terrorismo y el supuesto sometimiento indio a EU.