Internacional
Egipcios eligen presidente en un clima de crisis parlamentaria
Las votaciones enfrentaron a Mohamed Mursi, de los Hermanos Musulmanes, con el ex primer ministro Ahmad Shafiq, un ex militar
EL CAIRO, AGIPTO (18/JUN/2012).- Transición en curso. Los egipcios votaron para elegir a su primer presidente después de la caída de Hosni Mubarak, en un contexto de enfrentamiento entre el partido islamista de los Hermanos Musulmanes, que aspira al poder, y el Éjército, que podría conservar atribuciones importantes tras los comicios.
Los resultados deben ser proclamados oficialmente el 21 de junio, pero podrían conocerse antes.
“Se acerca el momento de la verdad”, titulaba el diario gubernamental Al Gomhuria, en un país profundamente dividido entre partidarios del candidato Ahmad Shafiq, un ex militar que fue el último primer ministro de Hosni Mubarak, y un alto responsable de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi.
El ambiente de enfrentamiento y división se hizo aún más evidente el sábado con el anuncio oficial, en plena campaña para la segunda vuelta, de la disolución del Parlamento por parte del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA).
La decisión fue adoptada en cumplimiento de un veredicto de la Alta Corte Constitucional, que el jueves anuló las legislativas argumentando un vicio en la forma en que se celebraron los comicios, que registraron varias etapas de noviembre de 2011 a enero 2012.
Los Hermanos Musulmanes, que tenían más de la mitad de los escaños, quedaron privados del poder en la Cámara de un plumazo y reaccionaron airadamente, deplorando “la voluntad del Consejo Militar de apoderarse de todos los poderes”.
El presidente del Parlamento egipcio, Saad al Katatni, miembro de los Hermanos Musulmanes, informó en un comunicado de su “rechazo categórico de la Declaración Constitucional Complementaria ya que atenta contra el derecho a legislar”.
Katatni agregó que la comisión a cargo de redactar la nueva Constitución, elegida la semana pasada por las dos cámaras del Parlamento, era “una entidad independiente”.
La televisión estatal informó ayer que el ejército promulgó una declaración constitucional complementaria cuyo objetivo es definir los poderes del presidente que será elegido tras la elección.
Fuentes militares indicaron que el Poder Legislativo y las finanzas públicas en Egipto permanecerán bajo control de los militares después de la elección presidencial.
En este contexto, muchos egipcios parecían resignados a votar por “el menos malo” u optar por la abstención. Los protagonistas de esta revuelta, decepcionados, optaron en su mayoría por la segunda.
La participación fue menor que en la primera vuelta, indicó Hatem Bagato, secretario general de la comisión electoral, que se situó en 46% de los 50 millones de electores inscritos.
Sea cual sea el resultado de estas elecciones, el próximo presidente egipcio recibirá como legado una situación económica preocupante y graves incertidumbres políticas.
Los resultados deben ser proclamados oficialmente el 21 de junio, pero podrían conocerse antes.
“Se acerca el momento de la verdad”, titulaba el diario gubernamental Al Gomhuria, en un país profundamente dividido entre partidarios del candidato Ahmad Shafiq, un ex militar que fue el último primer ministro de Hosni Mubarak, y un alto responsable de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi.
El ambiente de enfrentamiento y división se hizo aún más evidente el sábado con el anuncio oficial, en plena campaña para la segunda vuelta, de la disolución del Parlamento por parte del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA).
La decisión fue adoptada en cumplimiento de un veredicto de la Alta Corte Constitucional, que el jueves anuló las legislativas argumentando un vicio en la forma en que se celebraron los comicios, que registraron varias etapas de noviembre de 2011 a enero 2012.
Los Hermanos Musulmanes, que tenían más de la mitad de los escaños, quedaron privados del poder en la Cámara de un plumazo y reaccionaron airadamente, deplorando “la voluntad del Consejo Militar de apoderarse de todos los poderes”.
El presidente del Parlamento egipcio, Saad al Katatni, miembro de los Hermanos Musulmanes, informó en un comunicado de su “rechazo categórico de la Declaración Constitucional Complementaria ya que atenta contra el derecho a legislar”.
Katatni agregó que la comisión a cargo de redactar la nueva Constitución, elegida la semana pasada por las dos cámaras del Parlamento, era “una entidad independiente”.
La televisión estatal informó ayer que el ejército promulgó una declaración constitucional complementaria cuyo objetivo es definir los poderes del presidente que será elegido tras la elección.
Fuentes militares indicaron que el Poder Legislativo y las finanzas públicas en Egipto permanecerán bajo control de los militares después de la elección presidencial.
En este contexto, muchos egipcios parecían resignados a votar por “el menos malo” u optar por la abstención. Los protagonistas de esta revuelta, decepcionados, optaron en su mayoría por la segunda.
La participación fue menor que en la primera vuelta, indicó Hatem Bagato, secretario general de la comisión electoral, que se situó en 46% de los 50 millones de electores inscritos.
Sea cual sea el resultado de estas elecciones, el próximo presidente egipcio recibirá como legado una situación económica preocupante y graves incertidumbres políticas.