Internacional
Disturbios electorales dejan cuatro muertos en Nicaragua
La oposición no reconoce el resultado de los comicios, mientras tanto las protestas continúan
MANAGUA, NICARAGUA (10/NOV/2011).- Disturbios de opositores y partidarios del reelecto presidente Daniel Ortega en dos municipios del Norte de Nicaragua dejaron cuatro muertos y 10 heridos, informó la Policía.
Los disturbios dejaron “un muerto en Siuna y tres muertos en San José de Cusmapa”, afirmó el portavoz policial Fernando Borge. Los muertos son un activista del gobernante Frente Sandinista (FSLN, izquierda) y tres opositores del Partido Liberal Independiente (PLI, derecha).
El primer disturbio ocurrió en la localidad de Coperna, municipio de Siuna durante un enfrentamiento entre opositores y la Policía, donde falleció un militante del FSLN por herida de bala.
Según las autoridades, los simpatizantes de la alianza PLI dispararon con armas de fuego contra un grupo de agentes que habían llegado a la localidad a controlar a los manifestantes, inconformes con los resultados de los comicios, en los que Ortega obtuvo su reelección con más de 62% de votos.
La agresión dejó siete policías heridos, de los cuales cinco fueron alcanzados por disparos en diferentes partes del cuerpo, y dos fueron golpeados.
Posteriormente los opositores mataron supuestamente con arma de fuego al secretario político del FSLN de la zona, Donaldo Martínez.
El otro incidente —esta vez entre opositores y partidarios del Gobierno— se produjo en la localidad El Carrizo donde murieron tres activistas del PLI, también por impactos de bala.
Los disturbios ocurrieron durante las protestas que opositores al Gobierno realizaron después de los comicios del domingo en los que el presidente Ortega fue reelecto con una ventaja de 35 puntos sobre su principal rival del PLI, Fabio Gadea.
Gadea hasta la fecha desconoce los los resultados de los comicios asegurando que hubo fraude de proporciones inauditas, debido a una serie de irregularidades, y llamó a sus seguidores a protestar para exigir que se realicen nuevas elecciones con un tribunal electoral independiente.
Análisis
El camino del alba
Orestes E. Díaz Rodríguez
A pesar de que en 2009 la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el Artículo 147 de la Carta Magna que prohíbe la reelección continua, la candidatura de Daniel Ortega contaba con aspectos importantes a favor.
Se calcula en 500 millones anuales el apoyo financiero de Hugo Chávez a los programas de Ortega dirigidos a la población más vulnerable. Nicaragua es el único país centroamericano que no se encuentra acorralado por las hordas del narcotráfico. La temida mara salvatrucha tampoco ha podido establecerse en el país. El índice de homicidios es siete veces menor que en las naciones vecinas. El Gobierno ha cultivado buenas relaciones con la Iglesia y el empresariado.
La candidatura sandinista se beneficiaba también de que el ex presidente convicto Arnoldo Alemán fue liberado de cargos en 2009 por la Corte Suprema de Justicia. La exoneración no pudo realizarse sin la omisión de los magistrados sandinistas. Al ser rehabilitado políticamente, el ex mandatario se lanzó como candidato en la campaña arremetiendo, ante todo, contra el otro aspirante liberal Fabio Gadea, que avanzaba segundo en las encuestas. La maniobra perseguía profundizar la desunión de la derecha facilitando el triunfo sandinista en la primera vuelta.
Con el viento soplando en su popa, ¿por qué se registra un proceso electoral viciado por las irregularidades? El Gobierno jamás ató su destino a las encuestas por favorables que fueran, sino que como en los comicios municipales de 2008 en los que la oposición documentó un fraude general, se propuso “contribuir” con el resultado final matando dos pájaros con el mismo disparo.
Daniel Ortega temía al efecto güegüense, un personaje clave del folklor nacional que a todos dice una cosa y finalmente termina haciendo otra. Tenía buenas razones, en las elecciones de 1990, 1996 y 2001, las encuestas presentaron al FSLN con mayoría o empatado, mientras la realidad lo dio en minoría y perdiendo. El “nica” engaña al encuestador, dice que va a votar por el FSLN, pero finalmente vota a la derecha.
Además Ortega no se conformaba con la victoria, sino con un triunfo que le garantizara un respaldo legislativo capaz de permitirle reformar la Constitución sin que nada pudiera impedirlo.
El resultado es que superó por 24 puntos su techo electoral histórico. Nicaragua podría estar anticipando el escenario de las elecciones presidenciales venezolanas de 2012. El camino del alba.
Orestes E. Díaz Rodríguez, es maestro de la Universidad de Guadalajara
www.orestesenrique.wordpress.com
Los disturbios dejaron “un muerto en Siuna y tres muertos en San José de Cusmapa”, afirmó el portavoz policial Fernando Borge. Los muertos son un activista del gobernante Frente Sandinista (FSLN, izquierda) y tres opositores del Partido Liberal Independiente (PLI, derecha).
El primer disturbio ocurrió en la localidad de Coperna, municipio de Siuna durante un enfrentamiento entre opositores y la Policía, donde falleció un militante del FSLN por herida de bala.
Según las autoridades, los simpatizantes de la alianza PLI dispararon con armas de fuego contra un grupo de agentes que habían llegado a la localidad a controlar a los manifestantes, inconformes con los resultados de los comicios, en los que Ortega obtuvo su reelección con más de 62% de votos.
La agresión dejó siete policías heridos, de los cuales cinco fueron alcanzados por disparos en diferentes partes del cuerpo, y dos fueron golpeados.
Posteriormente los opositores mataron supuestamente con arma de fuego al secretario político del FSLN de la zona, Donaldo Martínez.
El otro incidente —esta vez entre opositores y partidarios del Gobierno— se produjo en la localidad El Carrizo donde murieron tres activistas del PLI, también por impactos de bala.
Los disturbios ocurrieron durante las protestas que opositores al Gobierno realizaron después de los comicios del domingo en los que el presidente Ortega fue reelecto con una ventaja de 35 puntos sobre su principal rival del PLI, Fabio Gadea.
Gadea hasta la fecha desconoce los los resultados de los comicios asegurando que hubo fraude de proporciones inauditas, debido a una serie de irregularidades, y llamó a sus seguidores a protestar para exigir que se realicen nuevas elecciones con un tribunal electoral independiente.
Análisis
El camino del alba
Orestes E. Díaz Rodríguez
A pesar de que en 2009 la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el Artículo 147 de la Carta Magna que prohíbe la reelección continua, la candidatura de Daniel Ortega contaba con aspectos importantes a favor.
Se calcula en 500 millones anuales el apoyo financiero de Hugo Chávez a los programas de Ortega dirigidos a la población más vulnerable. Nicaragua es el único país centroamericano que no se encuentra acorralado por las hordas del narcotráfico. La temida mara salvatrucha tampoco ha podido establecerse en el país. El índice de homicidios es siete veces menor que en las naciones vecinas. El Gobierno ha cultivado buenas relaciones con la Iglesia y el empresariado.
La candidatura sandinista se beneficiaba también de que el ex presidente convicto Arnoldo Alemán fue liberado de cargos en 2009 por la Corte Suprema de Justicia. La exoneración no pudo realizarse sin la omisión de los magistrados sandinistas. Al ser rehabilitado políticamente, el ex mandatario se lanzó como candidato en la campaña arremetiendo, ante todo, contra el otro aspirante liberal Fabio Gadea, que avanzaba segundo en las encuestas. La maniobra perseguía profundizar la desunión de la derecha facilitando el triunfo sandinista en la primera vuelta.
Con el viento soplando en su popa, ¿por qué se registra un proceso electoral viciado por las irregularidades? El Gobierno jamás ató su destino a las encuestas por favorables que fueran, sino que como en los comicios municipales de 2008 en los que la oposición documentó un fraude general, se propuso “contribuir” con el resultado final matando dos pájaros con el mismo disparo.
Daniel Ortega temía al efecto güegüense, un personaje clave del folklor nacional que a todos dice una cosa y finalmente termina haciendo otra. Tenía buenas razones, en las elecciones de 1990, 1996 y 2001, las encuestas presentaron al FSLN con mayoría o empatado, mientras la realidad lo dio en minoría y perdiendo. El “nica” engaña al encuestador, dice que va a votar por el FSLN, pero finalmente vota a la derecha.
Además Ortega no se conformaba con la victoria, sino con un triunfo que le garantizara un respaldo legislativo capaz de permitirle reformar la Constitución sin que nada pudiera impedirlo.
El resultado es que superó por 24 puntos su techo electoral histórico. Nicaragua podría estar anticipando el escenario de las elecciones presidenciales venezolanas de 2012. El camino del alba.
Orestes E. Díaz Rodríguez, es maestro de la Universidad de Guadalajara
www.orestesenrique.wordpress.com