Denuncian ataques contra 'cascos azules' en R. Centroafricana
La ONU asegura que el aumento de la violencia en el país deja decenas de muertos
GINEBRA, SUIZA (16/MAY/2017).- El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, denunció hoy el aumento de ataques de grupos armados a civiles en varias partes de la República Centroafricana en los últimos meses, así como los que han sufrido "cascos azules" destinados en el sudeste del país.
La oficina de Zeid informó de que este fin de semana hombres armados, que se cree pertenecientes a la milicia anti-Balaka, utilizaron artillería pesada para atacar una base de la misión de la ONU en el sur del país, así como un barrio musulmán, donde numerosos civiles murieron, incluido un "casco azul", y resultaron heridos.
Asimismo, la ONU cuenta con informaciones que indican que entre los pasados días 7 y 9 hubo choques entre combatientes anti-Balaka y un grupo conocido como "Unidad para la Paz en Centroafrica" (UPC), aliados de los antiguo Seleka, enemigos de los primeros.
En ese episodio se cree que los anti-Balaka mataron a 19, varios de ellos de la etnia Fulani, y a un imán, y que los de UPC asesinaron a otros 37.
Todas esas informaciones están siendo investigadas por la Misión de la ONU en República Centroafricana.
La ONU, en cambio, ha reunido evidencias que entre marzo y mayo pasados más de 121 civiles fueron asesinados (sin incluir a las víctimas de los eventos de este fin de semana), además de seis "cascos azules".
La violencia se ha extendido así a áreas que hasta ahora no habían sido afectadas por la inseguridad y violaciones de los derechos humanos, que se han multiplicado desde que recrudecieron los enfrentamientos entre grupos rivales en noviembre pasado.
"La relativa calma en Bangui (la capital) y en pueblos cercanos puede eclipsarse conforme las áreas rurales empiezan a sufrir de la violencia sectaria y los civiles a pagar las consecuencias", señaló Zeid.
Añadió que el resurgimiento de la violencia también ha tenido un grave impacto en el trabajo humanitario, con más de 45 ataques contra misiones de ayuda tan sólo en el primer trimestre del año.
Actualmente, la mitad de toda la población depende de la ayuda humanitaria y uno de cada cinco personas en el país es víctima de desplazamiento forzoso.
La República Centroafricana vive un complicado proceso de transición desde que en 2013 los exrebeldes Séléka derrocaron al presidente François Bozizé, desatando una ola de violencia sectaria entre musulmanes y cristianos.
La elección de Faustin Archange Touadéra como nuevo presidente en febrero de 2016 debía abrir una nueva etapa, pero todavía no se ha conseguido controlar a los grupos rebeldes en zonas alejadas de la capital.