Internacional

Cuerpos de Paz reclutan jubilados

Es la primera vez que los Cuerpos de Paz se dirigen específicamente a las personas de mayor edad

OHIO, EU.- Como recién ingresado a los Cuerpos de Paz, Ralph Bernstein debe acostumbrarse a la humedad de Ghana, los trayectos en carreteras sin pavimentar y las condiciones insalubres que serían un reto para cualquier joven de 20 años, sólo que él acaba de cumplir 85.

Bernstein, originario de Dayton, Ohio, es el voluntario de más edad en los Cuerpos de Paz y forma parte de la nueva ola de voluntarios que tienen 50 años o más.

Los Cuerpos de Paz, una agencia humanitaria estadounidense, comenzaron el año pasado una estrategia de mercadotecnia para capitalizar la tendencia de los ``baby boomers'', la generación de posguerra, que no buscan precisamente una jubilación tradicional. Es la primera vez que los Cuerpos de Paz se dirigen específicamente a las personas de mayor edad para que se conviertan en voluntarios en una campaña nacional.

Bernstein, cuya esposa murió hace dos años, dijo que buscaba algo que hiciera su vida gratificante.

``Si no estuviera trabajando diría '¨Para qué me levanto por la mañana?'', explicó el ingeniero y egresado de Yale en una entrevista telefónica desde Ghana, donde enseña biología, química y física a jóvenes de escuela secundaria.

Cuando los Cuerpos de Paz fueron creados en 1961 la idea de impulsar la paz mundial al destinar personal calificado a las naciones en desarrollo era irresistible para muchos voluntarios jóvenes.

Ahora, casi el 5% de los 8.079 voluntarios de los Cuerpos de Paz tienen 50 años o más, la mayoría de ellos como maestros. El número de solicitudes de las personas en ese rango de edad ha aumentado casi 40% este año. Se trata del 9,4% del total de los solicitantes, el mayor porcentaje en los 47 años de la institución.

``Parece que esta generación aún busca poner sus habilidades y conocimientos en práctica'', afirmó la vocera de los Cuerpos de Paz, Christine Torres.

La organización todavía recluta a muchos jóvenes. Pero la experiencia de los voluntarios de mayor edad los hace aptos para programas de niveles superiores, afirmó Torres, además de que inspiran un respeto de forma inmediata pues los mayores son venerados en muchas culturas.

Se ha creado un nuevo sitio de Internet para este grupo. Los folletos y envíos por correo regular de la organización están dirigidos a las personas de 50 años o más que cumplen con el perfil de los cuerpos de Paz.

Ex voluntarios que participaron con la organización cuando eran mayores de 50 años también han sido contratados por las once oficinas regionales de los Cuerpos de Paz para reclutar personas de su propia edad y se ofrecen sesiones informativas en lugares frecuentados por este grupo demográfico.

Algunas oficinas internacionales han cambiado sus métodos para recibir a los voluntarios mayores.

Para que sea más fácil aprender idiomas se pone más énfasis en la enseñanza oral y visual que en los materiales escritos. También se han asignado tutores de idiomas para los voluntarios mayores mientras cumplen con sus servicios.

Por su parte las oficinas se han abastecido de medicinas y equipo médico para atender las enfermedades y complicaciones comunes entre los ancianos.

Denney y Linda Rives, de 60 años los dos, vendieron su casa y sus autos en Kansas City, Misurí, para iniciar una gira por Azerbaiyán.

``Es curioso no tener casa'', dijo Denney. ``Fue un gran paso y es una sensación extraña, pero también es algo emocionante''.

Rives, un pastor bautista que incursionó en la programación de sistemas computacionales, contó que le dieron una exención por ser estudiante durante la guerra de Vietnam, pero siente algo de culpa por escapar del combate.

``Le debo a mi país dos años'', afirmó. ``Esta es una manera en la que puedo servir''.

Los voluntarios mayores no siempre completan su servicio. A veces los problemas de salud o los compromisos familiares les detienen.

Una voluntaria de San Louis que trabajaba en China fue obligada a volver después de que le diagnosticaron un soplo cardiaco. Un voluntario de 53 años en Bolivia regresó a Estados Unidos después de que diagnosticaron cáncer y una mujer de 56 años que realizaba su servicio en África prefirió retirarse cuando su hija le avisó que se iba a casar.

Margaret Pratley, de 82 años, originaria de Berkeley, California, se unió a los Cuerpos de Paz a los 60 años después de jubilarse de su trabajo como maestra de educación básica. Fue a África a enseñar inglés y después a Sri Lanka. Pratley regresó a casa porque la artritis y los dolores de cabeza la limitaban. Pero volvió a unirse a los Cuerpos de Paz a los 79 y trabajó en Tailandia antes de retirarse definitivamente, aunque no deja de extrañarlo.

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