Internacional
Conservadores arman un acto contra Obama
Opositores aprovechan que hoy se conmemora otro aniversario del discurso de Luther King y organizan un mitin en el Lincoln Memorial
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (28/AGO/2010).- “Barack Obama es racista”… “Barack Obama es socialista”… “Barack Obama es musulmán que odia a los blancos”…
Cuando hoy decenas de personas vuelvan a corear estas consignas, en las inmediaciones del Lincoln Memorial —en el mismo lugar que hace 47 años Martin Luther King pronunció su inmortal discurso de “I Have a Dream” (Tengo un sueño) y que es considerado como uno de los lugares más sagrados del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos—, una profunda sensación de agravio histórico flotará en el ambiente.
El evento, convocado por el polémico presentador de la Fox, Glenn Beck, para “restablecer el honor y los valores que fundaron esta gran nación”, ha encolerizado a líderes históricos del movimiento de los derechos civiles y a una miríada de organizaciones civiles que ven en esta convocatoria “una afrenta y vulgar acto de provocación”.
“Lo más ofensivo de este evento convocado por Beck es que, durante el acto, su grupo reclamará para sí y sus seguidores el movimiento de los derechos civiles”, consideró Eugene Robinson, uno de los más influyentes y respetados líderes de opinión que se ha adelantado a la celebración de esta concentración de rabiosos anti Obama frente a la estatua de Abraham Lincoln, para calificar la convocatoria como una muestra más del desvarío y los arrebatos napoleónicos de un personaje como Glenn Beck.
Desde el momento en que Barack Obama juró el 44 presidente en la historia de Estados Unidos, en aquella gélida mañana del 20 de enero del 2009 que reunió a cientos de miles a los pies del Capitolio, la ofensiva contra su presidencia no ha tenido pausa, ni reposo.
La mayoría de los ataques han llegado a través de la formidable maquinaria para generar odio y desinformación en la que se ha convertido la cadena de noticias Fox y algunos de sus principales presentadores, como Glenn Beck. Pero, además, a través del movimiento del Partido del Té, que ha aglutinado a lo más granado de las fuerzas del sector ultraconservador.
¿Pero, quién está detrás de esta campaña de odio que devora ingentes cantidades de dinero y que insiste en presentar la agenda del cambio de Obama, como un asalto contra el “sueño americano”?
“Detrás de este tipo de organizaciones o movimientos de ciudadanos se encuentran un puñado de multimillonarios”, aseguró David Axelrod, uno de los principales asesores de Obama, para identificar la fuente principal detrás de esta campaña de acoso.
Entre los principales responsables de esta campaña de insidia, está la familia multimillonaria que encabezan los hermanos David y Charles Koch, dueños de campos petroleros, refinerías, oleoducto y complejos petroquímicos.
La familia Koch es la fuerza detrás de las movilizaciones que se han reproducido como esporas por todo el país para cuestionar la política económica de Obama y para insistir en que el país se encamina hacia el “abismo comunista”.
Los esfuerzos por embestir desde distintos frentes la agenda del cambio de Obama han marcado el nacimiento de una organización como American For Prosperity (AFP), una entidad financiada por la familia Koch que se ha convertido en el auténtico grupo de choque contra la Casa Blanca.
El enfrentamiento entre este bloque de intereses corporativos, que se oponen a las reformas sanitaria, fiscal, financiera y energética de Obama ha ido in crescendo.
Y, aunque los hermanos Koch han tratado de permanecer tras bambalinas mientras orquestan campañas y operaciones de desprestigio contra la Casa Blanca, las generosas inyecciones de dinero que han aportado a organizaciones como American For Prosperity, a empresas, a políticos, a presentadores de radio y televisión y movimientos como el Partido del Té han dejado un rastro que ha seguido muy de cerca el presidente.
Apenas el pasado 9 de agosto, durante un acto realizado en Austin, Texas, el presidente Obama arremetió por primera vez y de forma directa, contra el conglomerado de American For Prosperity y la mano oculta de los hermanos Koch: “En estos momentos en todo el país hay grupos, que han aparecido con nombres inofensivos como American For Prosperity, que manejan millones de dólares y se están movilizando contra candidatos del Partido Demócrata”.
Desde que el presidente Obama identificó a esta organización, como la tapadera de poderosos intereses ocultos, personajes como Glenn Beck han pasado a la contraofensiva, denunciando la agresión de la Casa Blanca contra una organización “de ciudadanos preocupados por el futuro de su país”.
LAS CIFRAS DE LA OPINIÓN PÚBLICA
Judíos y musulmanes, con Barack
68% de los musulmanes (2% de la población) y 61% de los judíos (otro 2% de la población) consultados entre enero y julio tienen una buena opinión de la gestión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
50% de los católicos (22% de la población) se dice satisfecho con la actuación presidencial, un poco mejor que el nivel nacional que es de 48 por ciento.
43% de protestantes expresan su simpatía con Obama. Estos creyentes representan a la mayoría de la población estadounidense, y se ubican en nivel de adhesión muy por debajo de los judíos y los musulmanes.
24% de los mormones, la aprobación más baja, apoya la gestión del presidente.
Fuente: Instituto Gallup.
Cuando hoy decenas de personas vuelvan a corear estas consignas, en las inmediaciones del Lincoln Memorial —en el mismo lugar que hace 47 años Martin Luther King pronunció su inmortal discurso de “I Have a Dream” (Tengo un sueño) y que es considerado como uno de los lugares más sagrados del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos—, una profunda sensación de agravio histórico flotará en el ambiente.
El evento, convocado por el polémico presentador de la Fox, Glenn Beck, para “restablecer el honor y los valores que fundaron esta gran nación”, ha encolerizado a líderes históricos del movimiento de los derechos civiles y a una miríada de organizaciones civiles que ven en esta convocatoria “una afrenta y vulgar acto de provocación”.
“Lo más ofensivo de este evento convocado por Beck es que, durante el acto, su grupo reclamará para sí y sus seguidores el movimiento de los derechos civiles”, consideró Eugene Robinson, uno de los más influyentes y respetados líderes de opinión que se ha adelantado a la celebración de esta concentración de rabiosos anti Obama frente a la estatua de Abraham Lincoln, para calificar la convocatoria como una muestra más del desvarío y los arrebatos napoleónicos de un personaje como Glenn Beck.
Desde el momento en que Barack Obama juró el 44 presidente en la historia de Estados Unidos, en aquella gélida mañana del 20 de enero del 2009 que reunió a cientos de miles a los pies del Capitolio, la ofensiva contra su presidencia no ha tenido pausa, ni reposo.
La mayoría de los ataques han llegado a través de la formidable maquinaria para generar odio y desinformación en la que se ha convertido la cadena de noticias Fox y algunos de sus principales presentadores, como Glenn Beck. Pero, además, a través del movimiento del Partido del Té, que ha aglutinado a lo más granado de las fuerzas del sector ultraconservador.
¿Pero, quién está detrás de esta campaña de odio que devora ingentes cantidades de dinero y que insiste en presentar la agenda del cambio de Obama, como un asalto contra el “sueño americano”?
“Detrás de este tipo de organizaciones o movimientos de ciudadanos se encuentran un puñado de multimillonarios”, aseguró David Axelrod, uno de los principales asesores de Obama, para identificar la fuente principal detrás de esta campaña de acoso.
Entre los principales responsables de esta campaña de insidia, está la familia multimillonaria que encabezan los hermanos David y Charles Koch, dueños de campos petroleros, refinerías, oleoducto y complejos petroquímicos.
La familia Koch es la fuerza detrás de las movilizaciones que se han reproducido como esporas por todo el país para cuestionar la política económica de Obama y para insistir en que el país se encamina hacia el “abismo comunista”.
Los esfuerzos por embestir desde distintos frentes la agenda del cambio de Obama han marcado el nacimiento de una organización como American For Prosperity (AFP), una entidad financiada por la familia Koch que se ha convertido en el auténtico grupo de choque contra la Casa Blanca.
El enfrentamiento entre este bloque de intereses corporativos, que se oponen a las reformas sanitaria, fiscal, financiera y energética de Obama ha ido in crescendo.
Y, aunque los hermanos Koch han tratado de permanecer tras bambalinas mientras orquestan campañas y operaciones de desprestigio contra la Casa Blanca, las generosas inyecciones de dinero que han aportado a organizaciones como American For Prosperity, a empresas, a políticos, a presentadores de radio y televisión y movimientos como el Partido del Té han dejado un rastro que ha seguido muy de cerca el presidente.
Apenas el pasado 9 de agosto, durante un acto realizado en Austin, Texas, el presidente Obama arremetió por primera vez y de forma directa, contra el conglomerado de American For Prosperity y la mano oculta de los hermanos Koch: “En estos momentos en todo el país hay grupos, que han aparecido con nombres inofensivos como American For Prosperity, que manejan millones de dólares y se están movilizando contra candidatos del Partido Demócrata”.
Desde que el presidente Obama identificó a esta organización, como la tapadera de poderosos intereses ocultos, personajes como Glenn Beck han pasado a la contraofensiva, denunciando la agresión de la Casa Blanca contra una organización “de ciudadanos preocupados por el futuro de su país”.
LAS CIFRAS DE LA OPINIÓN PÚBLICA
Judíos y musulmanes, con Barack
68% de los musulmanes (2% de la población) y 61% de los judíos (otro 2% de la población) consultados entre enero y julio tienen una buena opinión de la gestión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
50% de los católicos (22% de la población) se dice satisfecho con la actuación presidencial, un poco mejor que el nivel nacional que es de 48 por ciento.
43% de protestantes expresan su simpatía con Obama. Estos creyentes representan a la mayoría de la población estadounidense, y se ubican en nivel de adhesión muy por debajo de los judíos y los musulmanes.
24% de los mormones, la aprobación más baja, apoya la gestión del presidente.
Fuente: Instituto Gallup.