Internacional

Concluye en calma primera vuelta de elecciones en Egipto

La Alta Comisión Electoral ordena mantener abiertas las oficinas para que puedan sufragar los ciudadanos que permanecen ahí

EL CAIRO, EGIPTO (30/NOV/2011).- La primera vuelta de las elecciones  legislativas egipcias, que significan una ruptura con el régimen de Hosni Mubarak, concluía ayer por la noche sin problemas, para tranquilidad de los cuestionados generales en el poder, que temen una ola de violencia.

Las oficinas de votación en las nueve gobernaciones donde se realizaron los comicios, la tercera parte del país, empezaron a cerrar a las 17:00 horas, pero la Alta Comisión Electoral anunció que las oficinas seguirían abiertas para posibilitar la votación de los electores que permanecen aún en esos lugares.

Abucheado en recientes manifestaciones masivas en el país para reclamar una transferencia rápida del poder a una autoridad civil, el mariscal Tantaui expresó su satisfacción sobre la forma como se llevaron a cabo las elecciones.

El mariscal Tantaui está “feliz de constatar la participación masiva de los ciudadanos, y en especial la de las mujeres y jóvenes”, afirmó Ismail Etmane, del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, quien aseguró que la tasa de participación alcanzaría 70 por ciento.

Ban ki Moon, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “felicitó al pueblo de Egipto” por “su determinación de lograr un cambio democrático” y saludó la calma como transcurrió la votación.

“Saluda a la población y a las autoridades de Egipto por su participación entusiasta en esta primera etapa del proceso electoral y por la calma y el orden en que transcurrió la votación”, agregó el portavoz de Ban, Martin Nesirky.

Los primeros resultados parciales serán anunciados a partir de hoy, según la Alta Comisión Electoral.

A la hora del cierre, los últimos electores salían de las oficinas de votación en la escuela primaria Fuad Galal en el barrio del Viejo Cairo.

Las mesas de votación se habían abierto en el segundo día de las elecciones legislativas, las primeras desde la caída de Hosni Mubarak, que la prensa calificó como una “prueba de democracia” exitosa por la alta participación y la ausencia de incidentes.

Estados Unidos se había congratulado por la votación, sobre la cual, indicó el Departamento de Estado, los observadores independientes estadounidenses  presentes en Egipto emitieron impresiones “positivas”.

Esta primera etapa electoral de dos días concierne a un tercio de las regiones de Egipto, incluidas las ciudades de El Cairo y Alejandría, las dos más pobladas, y a 17.5 millones de los 40 millones de electores inscriptos en el padrón electoral. Se eligen a 168 de los 498 diputados de la Asamblea del  Pueblo.

La elección de los diputados de la Asamblea del Pueblo debe culminar el 11 de enero y la elección de la Shura (Cámara alta consultiva) el 11 de marzo.

CRÓNICA
Tahrir mantiene el pulso ante desconfianza

Pese a que con el inicio de las elecciones egipcias la acampada de la Plaza Tahrir ha pasado a un segundo plano, los activistas mantienen su pulso contra la Junta Militar y se muestran dispuestos a continuar con su protesta hasta que se transfiera el poder a los civiles.

La afluencia a la plaza ha disminuido, pero miles de personas merodean entre las tiendas con la prioridad de acabar con el poder de los dirigentes castrenses y la atención puesta en la votación, aunque sea a distancia.

En la segunda jornada de la primera fase de los maratonianos comicios egipcios, la plaza continúa cerrada al tráfico y sus “habitantes” luchan por que el ánimo no decaiga en este emblemático lugar, conocido en todo el mundo gracias a la Revolución que, el pasado 11 de febrero, derrocó al presidente Hosni Mubarak.

“Los egipcios pronto volverán a estar aquí. Sé que hay un problema, que no somos tan fuertes como hace unos días. Pero las elecciones no harán disminuir la presión en la plaza”, aseguró el abogado y miembro del Movimiento “6 de Abril”, Mohamed al Hamidi.

Sentado en un esterilla próxima a su tienda, Al Hamidi explicó que no se moverán de Tahrir, porque las otras veces que se levantó la acampada se perdió el espíritu reivindicativo y no se alcanzaron los objetivos: “No nos vamos a ninguna parte”.

Aunque el deseo de los acampados en la plaza es resistir el mayor tiempo posible pese al descenso del número de manifestantes, algunos no pudieron ocultar su temor a ser desalojados por la fuerza, como ya ocurrió el pasado abril.

El estudiante Ramy Hateta, con una “kufiya” (pañuelo palestino) al cuello, dijo que creen que “la Policía Militar con los ‘baltaguiya’ (grupos de matones o paramilitares) irrumpirá en la plaza en los próximos días y destrozará el campamento”.

Estos negros augurios no impiden que el joven muestre también una cara más optimista al agregar que aunque las elecciones hayan hecho que acuda “menos gente a la plaza, la Revolución no se acabará”.

La abstención o la participación, ese es el dilema de muchos de los activistas ante los comicios, aunque si hay algo en común es que todos desconfían de que su voto logre que el nuevo Parlamento represente su voz. Al Hamidi se niega a sufragar y legitimar de esa forma la tutela de la Junta Militar, mientras que Hateta depositó su papeleta para evitar la multa estipulada para aquellos que no voten.

Afirmó haber votado a la coalición Bloque Egipcio, cuyo partido más importante es Egipcios Libres y aglutina a fuerzas laicas, porque es “liberal”. Sin embargo, pese a que por primera vez en su vida ha votado, no le preocupa el resultado de las elecciones, ya que, a su juicio, “el Parlamento no tendrá autoridad”.

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