Internacional
Chocan por construcción de Mezquita
Los republicanos aprovechas el polémico tema para criticar a Barack Obama, quien ha defendido la edificación del inmueble
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (23/AGO/2010).- Las calles de Nueva York fueron escenario de una doble concentración: una para manifestarse en contra de la construcción de una mezquita cerca de la “zona cero”, y otra de quienes defienden la medida.
Aunque no se llegaron a producir enfrentamientos físicos, sí los hubo verbales, de acuerdo con las autoridades.
Mientras sonaba la canción de Bruce Springsteen “Born in the USA” (nacido en Estados Unidos), los opositores al proyecto gritaban “Ninguna mezquita de ninguna manera” y portaban pancartas en las que se podía leer, entre otras frases, “Sharia” (Ley Islámica), escrita con pintura roja que imitaba sangre.
Los que apoyan la construcción del centro portaban pancartas con leyendas como “Defiende a los musulmanes, frena el odio” o “los musulmanes son bienvenidos”.
El proyecto para la construcción del centro ha dividido a la opinión pública, ya que muchos consideran excesivo que se erija cerca de donde se produjeron los atentados del 11 de septiembre de 2001, donde murieron casi tres mil personas.
Los promotores del centro, el iman Feisal Abdul Rauf y su esposa Daisy Rauf, afirman que en el lugar se promocionará el islam moderado.
El propio presidente estadounidense, Barack Obama, ha defendido que los musulmanes tienen derecho a construir el mencionado edificio, e incluso el Consejo Municipal de Nueva York aprobó la edificación en mayo.
El pasado jueves, el ex alcalde de la ciudad Rudolph Giuliani señaló en un programa de radio que se trata de una “cuestión de sensibilidad”.
“Yo fui el primero que en el 11-S dio un paso adelante y dijo ‘nada de culpar a los árabes’, pero la realidad es que si ahora mismo quieres ayudar a sanar, no respaldas este proyecto”.
De la misma opinión es el gobernador neoyorquino, David Paterson, quien el mismo día abogó por construir el centro en otro lugar que no esté tan cerca de la “zona cero”, donde, en cualquier caso, ya existen varias mezquitas y nadie ha levantado su voz contra ellas.
Los republicanos que se oponen al proyecto están usando el tema para atacar a Obama —a quien llaman musulmán—, antes de las elecciones legislativas del 2 de noviembre.
De acuerdo con un sondeo de CNN/Opinion Research difundido la semana pasada reveló que 68% se opone a la construcción del centro cultural, por 29% que se declara a favor.
Análisis
“Armado y peligroso”
Orestes E. Díaz Rodríguez
La pugna entre conservadurismo y moderación dentro de la sociedad norteña vuelve a ser aguda.
Nuevamente la apuesta de la resurrección republicana es la exaltación de los valores más rígidos de su ideología. La visión desprejuiciada que emana de la Casa Blanca convierte a su inquilino en el anticristo.
Le acusan más de querer hacer muchos cambios que de mal Gobierno. La respuesta a la intención renovadora es la barricada. No apoyar, no conceder, agredir. En contienda están dos visiones de una misma nación. América solidaria y policromática. América exclusiva y monocolor.
Miedo, desinformación, xenofobia, todo vale para neutralizar a “Satanás”. Le entregan un ultimátum a quien pedía colaboración bipartidista. El vigor de la ola extremista obliga a prominentes líderes republicanos a desdecir sus posturas más ilustradas o simplemente resultar barridos.
El oxígeno llega por numerosas vías al fuego conservador. La salida de la recesión se ralentiza, la aritmética del desempleo se congela en dígitos rojos. Surgen eventos desafortunados que salpican de hidrocarburo las mejores intenciones y energías de sus adversarios. Y también, hay errores en el liderazgo que son convenientemente capitalizados.
Sea por convicciones de equidad o por provenir de un hogar donde convivieron dos visiones religiosas, Barack Obama se embarca de forma infeliz en el debate sobre la mezquita musulmana en los bordes de la Zona Cero.
Rápidamente se instala un nuevo tema, uno de cada cinco norteños cree que el presidente es musulmán. La visión conecta espléndidamente con el núcleo del mensaje adversario: en la Casa Blanca hay un impostor. El sueño está en peligro. Hay que corregir el error de las presidenciales de 2008.
El clima político es denso. Obama lo destaca, la consigna republicana ha sido: “¡No se puede!” y sus banderas son el cinismo y la mentira. La suerte está echada. La intolerancia ganará más posiciones. La aspiración demócrata es tener el menor número de bajas posible en las elecciones intermedias manteniendo el control sobre el legislativo y el curso de las presidenciales de 2012. El adversario principal es un viejo conocido, “armado y peligroso”.
Orestes E. Díaz Rodríguez / Maestro de la UdeG.
Aunque no se llegaron a producir enfrentamientos físicos, sí los hubo verbales, de acuerdo con las autoridades.
Mientras sonaba la canción de Bruce Springsteen “Born in the USA” (nacido en Estados Unidos), los opositores al proyecto gritaban “Ninguna mezquita de ninguna manera” y portaban pancartas en las que se podía leer, entre otras frases, “Sharia” (Ley Islámica), escrita con pintura roja que imitaba sangre.
Los que apoyan la construcción del centro portaban pancartas con leyendas como “Defiende a los musulmanes, frena el odio” o “los musulmanes son bienvenidos”.
El proyecto para la construcción del centro ha dividido a la opinión pública, ya que muchos consideran excesivo que se erija cerca de donde se produjeron los atentados del 11 de septiembre de 2001, donde murieron casi tres mil personas.
Los promotores del centro, el iman Feisal Abdul Rauf y su esposa Daisy Rauf, afirman que en el lugar se promocionará el islam moderado.
El propio presidente estadounidense, Barack Obama, ha defendido que los musulmanes tienen derecho a construir el mencionado edificio, e incluso el Consejo Municipal de Nueva York aprobó la edificación en mayo.
El pasado jueves, el ex alcalde de la ciudad Rudolph Giuliani señaló en un programa de radio que se trata de una “cuestión de sensibilidad”.
“Yo fui el primero que en el 11-S dio un paso adelante y dijo ‘nada de culpar a los árabes’, pero la realidad es que si ahora mismo quieres ayudar a sanar, no respaldas este proyecto”.
De la misma opinión es el gobernador neoyorquino, David Paterson, quien el mismo día abogó por construir el centro en otro lugar que no esté tan cerca de la “zona cero”, donde, en cualquier caso, ya existen varias mezquitas y nadie ha levantado su voz contra ellas.
Los republicanos que se oponen al proyecto están usando el tema para atacar a Obama —a quien llaman musulmán—, antes de las elecciones legislativas del 2 de noviembre.
De acuerdo con un sondeo de CNN/Opinion Research difundido la semana pasada reveló que 68% se opone a la construcción del centro cultural, por 29% que se declara a favor.
Análisis
“Armado y peligroso”
Orestes E. Díaz Rodríguez
La pugna entre conservadurismo y moderación dentro de la sociedad norteña vuelve a ser aguda.
Nuevamente la apuesta de la resurrección republicana es la exaltación de los valores más rígidos de su ideología. La visión desprejuiciada que emana de la Casa Blanca convierte a su inquilino en el anticristo.
Le acusan más de querer hacer muchos cambios que de mal Gobierno. La respuesta a la intención renovadora es la barricada. No apoyar, no conceder, agredir. En contienda están dos visiones de una misma nación. América solidaria y policromática. América exclusiva y monocolor.
Miedo, desinformación, xenofobia, todo vale para neutralizar a “Satanás”. Le entregan un ultimátum a quien pedía colaboración bipartidista. El vigor de la ola extremista obliga a prominentes líderes republicanos a desdecir sus posturas más ilustradas o simplemente resultar barridos.
El oxígeno llega por numerosas vías al fuego conservador. La salida de la recesión se ralentiza, la aritmética del desempleo se congela en dígitos rojos. Surgen eventos desafortunados que salpican de hidrocarburo las mejores intenciones y energías de sus adversarios. Y también, hay errores en el liderazgo que son convenientemente capitalizados.
Sea por convicciones de equidad o por provenir de un hogar donde convivieron dos visiones religiosas, Barack Obama se embarca de forma infeliz en el debate sobre la mezquita musulmana en los bordes de la Zona Cero.
Rápidamente se instala un nuevo tema, uno de cada cinco norteños cree que el presidente es musulmán. La visión conecta espléndidamente con el núcleo del mensaje adversario: en la Casa Blanca hay un impostor. El sueño está en peligro. Hay que corregir el error de las presidenciales de 2008.
El clima político es denso. Obama lo destaca, la consigna republicana ha sido: “¡No se puede!” y sus banderas son el cinismo y la mentira. La suerte está echada. La intolerancia ganará más posiciones. La aspiración demócrata es tener el menor número de bajas posible en las elecciones intermedias manteniendo el control sobre el legislativo y el curso de las presidenciales de 2012. El adversario principal es un viejo conocido, “armado y peligroso”.
Orestes E. Díaz Rodríguez / Maestro de la UdeG.