Internacional
Brasil la cuidamos nosotros, no el mundo: Nelson Jobim
El ministro de Defensa asegura que el único conflicto en América del Sur es el de Colombia con las FARC
MADRID, ESPAÑA.- Brasil está viviendo una ola de violencia provocada por la constante pelea entre las autoridades y los líderes del narcotráfico, sin dejar de lado los temas nucleares por la visita próxima del presidente iraní Ahmadinejad en territorio brasileño.
El ministro de defensa de Brasil, Nelson Jobim habla de estos temas y de la tensión que producen en el país sede de los próximos Juegos Olímpicos.
— ¿Existe una carrera armamentista en la región?
— No, lo que hay es una recuperación del tiempo perdido. El único conflicto que hay en América del Sur es el de Colombia con las (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) FARC (la mayor guerrilla colombiana). El resto es una necesidad de defender los recursos que se tienen. Hay que comprender que América del Sur tiene la mejor capacidad energética de América Latina en hidrocarburos y energías alternativas.
— ¿De qué se necesita defender Brasil?
— Brasil no tiene ningún lío. No tiene enemigos. Pero existe la percepción de que tenemos que tener la capacidad de defender todas nuestras infraestructuras sensibles, todas nuestras necesidades. También el Amazonas. Hay una percepción internacional muy falsa. Brasil va a cuidar el Amazonas para Brasil y para todo el mundo, pero la va a cuidar Brasil. Eso es un tema nuestro y no del mundo.
— ¿Para qué necesita Brasil un submarino nuclear?
— Se trata de un submarino de propulsión nuclear, no de ataque. La plataforma continental brasileña abarca 4.5 millones de kilómetros cuadrados. La gran riqueza brasileña está a 160 millas del litoral. Hay necesidad de resguardar estos recursos.
— Mientras ustedes negocian con Francia, Venezuela coquetea con Irán. ¿Qué riesgo hay de que se produzca una nuclearización de la región?
— Ninguno. Nosotros dominamos la tecnología del enriquecimiento de uranio desde hace mucho tiempo. El uso de Brasil es para fines pacíficos. Debemos ser uno de los pocos países que tienen en la Constitución una norma que prohíbe tener armas nucleares.
— Pero, ¿les preocupa un eventual plan venezolano para desarrollar armas nucleares?
— No, no creo que Venezuela vaya a desarrollar ningún tipo de arma nuclear. América del Sur es una región de paz, que tiene sus conflictos políticos, pero no es como Europa u Oriente Medio, donde hay una tradición de guerras.
-- ¿Se van a tratar asuntos de cooperación nuclear en la próxima visita de Mahmoud Ahmadinejad a Brasil a finales de noviembre?
-- Si el presidente Ahmadinejad trata con el presidente Lula temas nucleares será con fines pacíficos, no militares.
Para armas nucleares, no. Imposible
-- Tras el repunte de la violencia en las favelas de Río de Janeiro, ¿tienen pensado enviar militares?
-- No, no es el momento. La policía tiene la posibilidad de controlarlo.
Si el gobernador tuviese necesidad en algún momento, el Ejército podrá participar.
No es algo que haya que descartar, pero en este momento no hay necesidad.
-- ¿Qué opina del ingente desembolso en armamento de Venezuela?
-- Eso es un asunto de Venezuela. Nosotros no podemos decirles qué tienen que hacer. Venezuela tiene que decidir su propio camino.
El presidente Chávez tiene la legitimidad democrática, porque fue electo para eso, para tomar decisiones. No creo que su posición sea para atacar o agredir a alguien
-- ¿No les incomoda entonces que Venezuela compre cada vez más armamento?
-- No, en absoluto. Las relaciones del presidente Chávez con Brasil son muy buenas.
Hay cuestiones como el Alba, la cuestión bolivariana, de la que nosotros no participamos, pero eso es un derecho de ellos.
-- ¿Existe la necesidad de reconocer que la multipolaridad es una realidad?
-- Cuando se derribó el muro de Berlín había una unipolaridad; después, el Gobierno de Bush confundió la guerra con las Cruzadas medievales y no comprendió que había una multipolaridad.
La gestión de Estados Unidos con América del Sur pasa por un problema: su tratamiento del pueblo cubano.
Toda su política de embargo hacia Cuba generó tres cosas: un país muy pobre; un pueblo muy orgulloso y la gran desconfianza de América del Sur.
La visión que se tiene de Estados Unidos en América del Sur está condicionada por Cuba.
-- ¿Qué riesgos tiene para Brasil la presencia militar estadounidense en Sudamérica?
-- La presencia militar de Estados Unidos es muy antigua. Primero estuvieron en Manta, en Ecuador.
Ahora, en Colombia, para apoyo logístico en la lucha contra el narcotráfico y las FARC, no para atacar otra parte.
Para nosotros no hay ningún problema
Es como si Brasil decide incrementar sustancialmente su presencia militar en el Amazonas es una cuestión brasileña, yo no tendría que preguntar a Estados Unidos.
-- Tras el repunte de la violencia, ¿van a enviar militares a las favelas de Río de Janeiro?
-- No, no es el momento. No es algo que haya que descartar, pero la policía tiene la posibilidad de controlarlo.
Si fuese necesario. el Ejército tiene la capacidad de actuar en ambiente urbano para mantener el orden.
La caída del helicóptero es un caso aislado. A partir de ahora vamos a tener noticias de este tipo todo el tiempo, principalmente de aquellos que no querían que Río fuese la sede de los Juegos Olímpicos.
El ministro de defensa de Brasil, Nelson Jobim habla de estos temas y de la tensión que producen en el país sede de los próximos Juegos Olímpicos.
— ¿Existe una carrera armamentista en la región?
— No, lo que hay es una recuperación del tiempo perdido. El único conflicto que hay en América del Sur es el de Colombia con las (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) FARC (la mayor guerrilla colombiana). El resto es una necesidad de defender los recursos que se tienen. Hay que comprender que América del Sur tiene la mejor capacidad energética de América Latina en hidrocarburos y energías alternativas.
— ¿De qué se necesita defender Brasil?
— Brasil no tiene ningún lío. No tiene enemigos. Pero existe la percepción de que tenemos que tener la capacidad de defender todas nuestras infraestructuras sensibles, todas nuestras necesidades. También el Amazonas. Hay una percepción internacional muy falsa. Brasil va a cuidar el Amazonas para Brasil y para todo el mundo, pero la va a cuidar Brasil. Eso es un tema nuestro y no del mundo.
— ¿Para qué necesita Brasil un submarino nuclear?
— Se trata de un submarino de propulsión nuclear, no de ataque. La plataforma continental brasileña abarca 4.5 millones de kilómetros cuadrados. La gran riqueza brasileña está a 160 millas del litoral. Hay necesidad de resguardar estos recursos.
— Mientras ustedes negocian con Francia, Venezuela coquetea con Irán. ¿Qué riesgo hay de que se produzca una nuclearización de la región?
— Ninguno. Nosotros dominamos la tecnología del enriquecimiento de uranio desde hace mucho tiempo. El uso de Brasil es para fines pacíficos. Debemos ser uno de los pocos países que tienen en la Constitución una norma que prohíbe tener armas nucleares.
— Pero, ¿les preocupa un eventual plan venezolano para desarrollar armas nucleares?
— No, no creo que Venezuela vaya a desarrollar ningún tipo de arma nuclear. América del Sur es una región de paz, que tiene sus conflictos políticos, pero no es como Europa u Oriente Medio, donde hay una tradición de guerras.
-- ¿Se van a tratar asuntos de cooperación nuclear en la próxima visita de Mahmoud Ahmadinejad a Brasil a finales de noviembre?
-- Si el presidente Ahmadinejad trata con el presidente Lula temas nucleares será con fines pacíficos, no militares.
Para armas nucleares, no. Imposible
-- Tras el repunte de la violencia en las favelas de Río de Janeiro, ¿tienen pensado enviar militares?
-- No, no es el momento. La policía tiene la posibilidad de controlarlo.
Si el gobernador tuviese necesidad en algún momento, el Ejército podrá participar.
No es algo que haya que descartar, pero en este momento no hay necesidad.
-- ¿Qué opina del ingente desembolso en armamento de Venezuela?
-- Eso es un asunto de Venezuela. Nosotros no podemos decirles qué tienen que hacer. Venezuela tiene que decidir su propio camino.
El presidente Chávez tiene la legitimidad democrática, porque fue electo para eso, para tomar decisiones. No creo que su posición sea para atacar o agredir a alguien
-- ¿No les incomoda entonces que Venezuela compre cada vez más armamento?
-- No, en absoluto. Las relaciones del presidente Chávez con Brasil son muy buenas.
Hay cuestiones como el Alba, la cuestión bolivariana, de la que nosotros no participamos, pero eso es un derecho de ellos.
-- ¿Existe la necesidad de reconocer que la multipolaridad es una realidad?
-- Cuando se derribó el muro de Berlín había una unipolaridad; después, el Gobierno de Bush confundió la guerra con las Cruzadas medievales y no comprendió que había una multipolaridad.
La gestión de Estados Unidos con América del Sur pasa por un problema: su tratamiento del pueblo cubano.
Toda su política de embargo hacia Cuba generó tres cosas: un país muy pobre; un pueblo muy orgulloso y la gran desconfianza de América del Sur.
La visión que se tiene de Estados Unidos en América del Sur está condicionada por Cuba.
-- ¿Qué riesgos tiene para Brasil la presencia militar estadounidense en Sudamérica?
-- La presencia militar de Estados Unidos es muy antigua. Primero estuvieron en Manta, en Ecuador.
Ahora, en Colombia, para apoyo logístico en la lucha contra el narcotráfico y las FARC, no para atacar otra parte.
Para nosotros no hay ningún problema
Es como si Brasil decide incrementar sustancialmente su presencia militar en el Amazonas es una cuestión brasileña, yo no tendría que preguntar a Estados Unidos.
-- Tras el repunte de la violencia, ¿van a enviar militares a las favelas de Río de Janeiro?
-- No, no es el momento. No es algo que haya que descartar, pero la policía tiene la posibilidad de controlarlo.
Si fuese necesario. el Ejército tiene la capacidad de actuar en ambiente urbano para mantener el orden.
La caída del helicóptero es un caso aislado. A partir de ahora vamos a tener noticias de este tipo todo el tiempo, principalmente de aquellos que no querían que Río fuese la sede de los Juegos Olímpicos.