Internacional
Benedicto XVI insta a líderes religiosos a luchar por la paz
En un mensaje enviado reconoció que el cristianismo ha tenido distorsiones prácticas de la imagen de Dios que han llevado a la destrucción de la paz
CIUDAD DEL VATICANO (12/SEP/2011).- El Papa Benedicto XVI instó a líderes de las más importantes religiones del mundo a trabajar incesantemente en la construcción de la paz y evitar que la convivencia recíproca pueda convertirse en un infierno.
Esto en un mensaje publicado por El Vaticano y dirigido a decenas de representantes religiosos que participan en el encuentro internacional 'Destinados a vivir juntos. Religiones y culturas en diálogo', organizado por la asociación católica Comunidad de San Egidio.
'A menudo no podemos hacer otra cosa que preparar incesantemente el terreno para la paz en nosotros y en torno a nosotros, también pensando a los grandes retos de la entera humanidad como las migraciones, la globalización, las crisis económicas y la salvaguardia de la creación', escribió.
'No debemos abandonar nuestros esfuerzos comunes por la paz. El campo en el cual debe prosperar el fruto de la paz debe siempre ser cultivado', agregó.
En el mensaje enviado a los participantes del encuentro que tiene lugar en Munich (Alemania) recordó que, en los últimos 25 años, han tenido lugar terribles actos de violencia y terrorismo que han repetidamente sofocado la esperanza de la convivencia pacífica de la humanidad.
Indicó que se trata de viejos conflictos que se 'anidan bajo las cenizas y explotan una y otra vez', a los cuales se agregan nuevos enfrentamientos y problemas.
Según el obispo de Roma esos episodios muestran claramente que la paz es un mandato permanente confiado a los seres humanos y, al mismo tiempo, un regalo que se debe invocar a Dios.
Además reconoció que también en el cristianismo se han dado distorsiones prácticas de la imagen de Dios que han llevado a la destrucción de la paz.
Señaló que el título de la reunión de Munich hace recordar que los seres humanos están ligados los unos con los otros y ese vivir juntos es, en el fondo, una simple predisposición que deriva directamente de nuestra condición humana.
'Es, por lo tanto, nuestra tarea darle un contenido positivo. El vivir juntos puede transformarse en un vivir los unos contra los otros, puede volverse un infierno, si no aprendemos a acogernos los unos a los otros, si cada uno no quiere ser más que sí mismo', advirtió.
'Así, todo depende del comprender la predisposición a vivir juntos como empeño y como don, del encontrar el verdadero camino del convivir', ponderó.
Esto en un mensaje publicado por El Vaticano y dirigido a decenas de representantes religiosos que participan en el encuentro internacional 'Destinados a vivir juntos. Religiones y culturas en diálogo', organizado por la asociación católica Comunidad de San Egidio.
'A menudo no podemos hacer otra cosa que preparar incesantemente el terreno para la paz en nosotros y en torno a nosotros, también pensando a los grandes retos de la entera humanidad como las migraciones, la globalización, las crisis económicas y la salvaguardia de la creación', escribió.
'No debemos abandonar nuestros esfuerzos comunes por la paz. El campo en el cual debe prosperar el fruto de la paz debe siempre ser cultivado', agregó.
En el mensaje enviado a los participantes del encuentro que tiene lugar en Munich (Alemania) recordó que, en los últimos 25 años, han tenido lugar terribles actos de violencia y terrorismo que han repetidamente sofocado la esperanza de la convivencia pacífica de la humanidad.
Indicó que se trata de viejos conflictos que se 'anidan bajo las cenizas y explotan una y otra vez', a los cuales se agregan nuevos enfrentamientos y problemas.
Según el obispo de Roma esos episodios muestran claramente que la paz es un mandato permanente confiado a los seres humanos y, al mismo tiempo, un regalo que se debe invocar a Dios.
Además reconoció que también en el cristianismo se han dado distorsiones prácticas de la imagen de Dios que han llevado a la destrucción de la paz.
Señaló que el título de la reunión de Munich hace recordar que los seres humanos están ligados los unos con los otros y ese vivir juntos es, en el fondo, una simple predisposición que deriva directamente de nuestra condición humana.
'Es, por lo tanto, nuestra tarea darle un contenido positivo. El vivir juntos puede transformarse en un vivir los unos contra los otros, puede volverse un infierno, si no aprendemos a acogernos los unos a los otros, si cada uno no quiere ser más que sí mismo', advirtió.
'Así, todo depende del comprender la predisposición a vivir juntos como empeño y como don, del encontrar el verdadero camino del convivir', ponderó.