Internacional
Benedicto XVI desata la euforia en Santiago de Compostela
A pesar de 40 minutos de retraso, más de seis mil personas lo acompañan en la primera ceremonia pública
- Benedicto XVI llega a España a devolver la fe
SANTIAGO DE COMPOSTELA, ESPAÑA (06/NOV/2010).- El Papa Benedicto XVI desató la euforia este sábado en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, en la que lo esperaban desde primeras horas de la mañana miles de fieles deseosos de asistir a la eucaristía que celebró el Santo Padre.
El Pontífice llegó con unos 40 minutos de retraso a la plaza, enfrente de la catedral compostelana, aunque los más de seis mil asistentes a la celebración no notaron la tardanza, en medio de un gran ambiente festivo.
"¡Esta es la juventud del Papa!", "¡Se nota, se siente, el Papa está presente!" o "¡Viva el Papa, oé! eran algunas consignas coreadas por los presentes, especialmente por los miles de jóvenes presentes en la plaza.
La emoción por ver al Santo Padre no impidió que algunos de estos, muchos adolescentes y niños, sucumbiera al cansancio de haber estado toda la noche de pie para conseguir un lugar y acabaron viendo la misa entre cabezada y cabezada.
Las banderas del Vaticano, de Galicia, pero también de España u otros países como México o Polonia, así como los gritos de ánimos al Papa arreciaron con más fuerza cuando el "Papamóvil" hizo su aparición en la famosa plaza, encuadrada entre la catedral, que cumplirá el octavo centenario de su consagración el próximo año, y el pazo de Rajoy, que alberga el ayuntamiento compostelano y el gobierno regional.
La entrada del Papa se vio precedida por la de los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia, que tomaron asiento en el enorme escenario blanco, que preside una imagen de la Virgen del Carmen, a la derecha del altar, desde donde se lleva a cabo la eucaristía.
La llegada del heredero de la Corona española y su esposa, que ya habían recibido al Pontífice por la mañana en el aeropuerto compostelano, fue acogida con una gran salva de aplauso que subió de intensidad con la llegada del Sumo Pontífice.
"Es realmente emocionante. Es un gran momento para mí. Poder ver tan cerca al Papa", afirmó a la AFP Pedro Rodríguez, un joven de 30 años que, acompañado de su mujer, logró hacerse con una de los asientos distribuidos en la plaza para acoger a público y personalidades.
Rodríguez destacó que el habitual tiempo lluvioso de Compostela haya hasta ahora respetado la visita del Papa, pese a las amenazantes nubes grises que se cernían sobre la capital gallega.
"Me ha dicho un amigo que empezará a llover después de que se vaya el Papa", sobre las 19:00 horas locales (18:00 GMT) había afirmado recientemente en tono jocoso, el alcalde de Santiago, Xosé Santos Bugallo.
El Papa llegó con su vehículo hasta el mismo altar, donde tras revestir una casulla roja con ribetes dorados, inició la celebración de la eucaristía, que llevó a cabo en español, aunque algunas partes de la misa, como las lecturas, se realizaron en gallego.
La plaza que era una auténtica fiesta durante la espera se sumió en el silencio más respetuoso, tal como habían pedido los organizadores, en cuanto comenzó el oficio, que el Papa concelebra con más de 200 cardenales, obispos y sacerdotes.
La celebración de la eucaristía es el principal acto público de Benedicto XVI en Santiago, donde su presencia coronó la celebración del Año Santo Compostelano, que no volverá a celebrarse hasta dentro de 11 años.
Por la mañana, el Santo Padre visitó la catedral y oró ante la tumba del Apóstol Santiago, Patrón de España, aunque también tuvo tiempo de recibir las aclamaciones de los fieles en un breve saludo desde la puerta principal de la catedral compostelana, obra maestra mezcla de estilos desde el románico hasta el neoclásico.
SANTIAGO DE COMPOSTELA, ESPAÑA (06/NOV/2010).- El Papa Benedicto XVI desató la euforia este sábado en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, en la que lo esperaban desde primeras horas de la mañana miles de fieles deseosos de asistir a la eucaristía que celebró el Santo Padre.
El Pontífice llegó con unos 40 minutos de retraso a la plaza, enfrente de la catedral compostelana, aunque los más de seis mil asistentes a la celebración no notaron la tardanza, en medio de un gran ambiente festivo.
"¡Esta es la juventud del Papa!", "¡Se nota, se siente, el Papa está presente!" o "¡Viva el Papa, oé! eran algunas consignas coreadas por los presentes, especialmente por los miles de jóvenes presentes en la plaza.
La emoción por ver al Santo Padre no impidió que algunos de estos, muchos adolescentes y niños, sucumbiera al cansancio de haber estado toda la noche de pie para conseguir un lugar y acabaron viendo la misa entre cabezada y cabezada.
Las banderas del Vaticano, de Galicia, pero también de España u otros países como México o Polonia, así como los gritos de ánimos al Papa arreciaron con más fuerza cuando el "Papamóvil" hizo su aparición en la famosa plaza, encuadrada entre la catedral, que cumplirá el octavo centenario de su consagración el próximo año, y el pazo de Rajoy, que alberga el ayuntamiento compostelano y el gobierno regional.
La entrada del Papa se vio precedida por la de los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia, que tomaron asiento en el enorme escenario blanco, que preside una imagen de la Virgen del Carmen, a la derecha del altar, desde donde se lleva a cabo la eucaristía.
La llegada del heredero de la Corona española y su esposa, que ya habían recibido al Pontífice por la mañana en el aeropuerto compostelano, fue acogida con una gran salva de aplauso que subió de intensidad con la llegada del Sumo Pontífice.
"Es realmente emocionante. Es un gran momento para mí. Poder ver tan cerca al Papa", afirmó a la AFP Pedro Rodríguez, un joven de 30 años que, acompañado de su mujer, logró hacerse con una de los asientos distribuidos en la plaza para acoger a público y personalidades.
Rodríguez destacó que el habitual tiempo lluvioso de Compostela haya hasta ahora respetado la visita del Papa, pese a las amenazantes nubes grises que se cernían sobre la capital gallega.
"Me ha dicho un amigo que empezará a llover después de que se vaya el Papa", sobre las 19:00 horas locales (18:00 GMT) había afirmado recientemente en tono jocoso, el alcalde de Santiago, Xosé Santos Bugallo.
El Papa llegó con su vehículo hasta el mismo altar, donde tras revestir una casulla roja con ribetes dorados, inició la celebración de la eucaristía, que llevó a cabo en español, aunque algunas partes de la misa, como las lecturas, se realizaron en gallego.
La plaza que era una auténtica fiesta durante la espera se sumió en el silencio más respetuoso, tal como habían pedido los organizadores, en cuanto comenzó el oficio, que el Papa concelebra con más de 200 cardenales, obispos y sacerdotes.
La celebración de la eucaristía es el principal acto público de Benedicto XVI en Santiago, donde su presencia coronó la celebración del Año Santo Compostelano, que no volverá a celebrarse hasta dentro de 11 años.
Por la mañana, el Santo Padre visitó la catedral y oró ante la tumba del Apóstol Santiago, Patrón de España, aunque también tuvo tiempo de recibir las aclamaciones de los fieles en un breve saludo desde la puerta principal de la catedral compostelana, obra maestra mezcla de estilos desde el románico hasta el neoclásico.