Internacional
'Abre la maldita puerta', capitán al copiloto
El piloto trató, sin éxito, de abrir la puerta de la cabina para ingresar; abandonó su puesto para ir al baño
DÜSSELDORF, ALEMANIA (30/MAR/2015).- “¡Abre la maldita puerta!”, gritó el capitán del avión de Germanwings a su copiloto que llevaba el aparato contra la montaña, suscitando los gritos de pánico de los pasajeros, pocos minutos antes de estrellarse.
Información procedente de una de las cajas negras, que registró el sonido de la cabina, fue revelada por el diario alemán Bild, la grabación permite pensar que el copiloto, Andreas Lubitz, habría provocado la tragedia de forma voluntaria.
En la conversación previa el piloto, Patrick Sondenheimer, explicaba que no había tenido tiempo de ir al baño, por lo que Lubitz se ofreció asumir el mando del aparato en cualquier momento.
A las 10:27 hora local, el piloto pide a Lubitz que prepare el aterrizaje en Düsseldorf. Este último dice: “Espero”; “Vamos a ver”.
El piloto sale para ir un momento al baño y el avión empieza a descender.
Luego se escuchan gritos del capitán “¡Por el amor de Dios, abre la puerta!”, y nuevamente un poco más tarde “¡Abre la maldita puerta!”, lo que permite concluir, según el diario, que el copiloto cerró por dentro la cabina, mientras el piloto fue al baño.
Entre las frases del piloto, se escuchan también los gritos de pánico de los pasajeros. La grabación registró también la primera señal de alarma automática por pérdida de altura, poco después de que los controladores aéreos franceses trataran sin éxito de contactar con el aparato, así como una segunda minutos después.
También se oye un golpe fuerte, como si alguien intentara derribar de una patada la puerta de la cabina, y algo más tarde “ruidos metálicos fuertes” contra esa misma puerta.
Todavía a unos cuatro mil metros de altura, se oye la respiración del copiloto, que no dice nada.
A las 10:40 horas, el aparato tocó con el ala derecha la montaña y de nuevo se oyen los gritos de los pasajeros, y esos son los últimos sonidos que registra la caja negra.
El avión de Germanwings se estrelló el martes pasado en Los Alpes franceses con 150 personas a bordo, tras despegar del aeropuerto de Barcelona (Noreste de España) con destino a Düsseldorf (Alemania).
TRASTORNO BIPOLAR Y DE SUEÑO
Copiloto, entre enfermedades y compromisos
BERLÍN.- Luego de que un avión de Germanwings se estrellara en Los Alpes franceses, trasciende información no confirmada sobre el copiloto.
Según el diario Bild, el copiloto Andreas Lubitz, quien presuntamente provocó de forma voluntaria el siniestro, habría estado lidiando con un trastorno bipolar, estaba siendo tratado por un posible desprendimiento de retina —lo que habría impedido que siguiera trabajando—, su novia está embarazada y tenía planes de casarse.
Sobre el posible desprendimiento de retina se desconoce si tenía origen orgánico o psicosomático, pero en todo caso, con este problema probablemente no pasaría el próximo control médico de junio y su empleador le habría prohibido volar en la cabina, afirma el diario.
La Fiscalía de Düsseldorf informó el pasado viernes del hallazgo durante el registro de la vivienda de Lubitz y de la de sus padres, de “bajas médicas actuales e incluso vigente para el día de los hechos, hechas pedazos”, lo que permite concluir que el copiloto ocultó la enfermedad a Germanwings, filial de Lufthansa.
Los agentes encontraron además en su vivienda recetas de psicofármacos para tratar trastornos bipolares, así como gran cantidad de somníferos.
Según el diario Bild, el copiloto Andreas Lubitz, habría estado lidiando con un trastorno bipolar.
Información procedente de una de las cajas negras, que registró el sonido de la cabina, fue revelada por el diario alemán Bild, la grabación permite pensar que el copiloto, Andreas Lubitz, habría provocado la tragedia de forma voluntaria.
En la conversación previa el piloto, Patrick Sondenheimer, explicaba que no había tenido tiempo de ir al baño, por lo que Lubitz se ofreció asumir el mando del aparato en cualquier momento.
A las 10:27 hora local, el piloto pide a Lubitz que prepare el aterrizaje en Düsseldorf. Este último dice: “Espero”; “Vamos a ver”.
El piloto sale para ir un momento al baño y el avión empieza a descender.
Luego se escuchan gritos del capitán “¡Por el amor de Dios, abre la puerta!”, y nuevamente un poco más tarde “¡Abre la maldita puerta!”, lo que permite concluir, según el diario, que el copiloto cerró por dentro la cabina, mientras el piloto fue al baño.
Entre las frases del piloto, se escuchan también los gritos de pánico de los pasajeros. La grabación registró también la primera señal de alarma automática por pérdida de altura, poco después de que los controladores aéreos franceses trataran sin éxito de contactar con el aparato, así como una segunda minutos después.
También se oye un golpe fuerte, como si alguien intentara derribar de una patada la puerta de la cabina, y algo más tarde “ruidos metálicos fuertes” contra esa misma puerta.
Todavía a unos cuatro mil metros de altura, se oye la respiración del copiloto, que no dice nada.
A las 10:40 horas, el aparato tocó con el ala derecha la montaña y de nuevo se oyen los gritos de los pasajeros, y esos son los últimos sonidos que registra la caja negra.
El avión de Germanwings se estrelló el martes pasado en Los Alpes franceses con 150 personas a bordo, tras despegar del aeropuerto de Barcelona (Noreste de España) con destino a Düsseldorf (Alemania).
TRASTORNO BIPOLAR Y DE SUEÑO
Copiloto, entre enfermedades y compromisos
BERLÍN.- Luego de que un avión de Germanwings se estrellara en Los Alpes franceses, trasciende información no confirmada sobre el copiloto.
Según el diario Bild, el copiloto Andreas Lubitz, quien presuntamente provocó de forma voluntaria el siniestro, habría estado lidiando con un trastorno bipolar, estaba siendo tratado por un posible desprendimiento de retina —lo que habría impedido que siguiera trabajando—, su novia está embarazada y tenía planes de casarse.
Sobre el posible desprendimiento de retina se desconoce si tenía origen orgánico o psicosomático, pero en todo caso, con este problema probablemente no pasaría el próximo control médico de junio y su empleador le habría prohibido volar en la cabina, afirma el diario.
La Fiscalía de Düsseldorf informó el pasado viernes del hallazgo durante el registro de la vivienda de Lubitz y de la de sus padres, de “bajas médicas actuales e incluso vigente para el día de los hechos, hechas pedazos”, lo que permite concluir que el copiloto ocultó la enfermedad a Germanwings, filial de Lufthansa.
Los agentes encontraron además en su vivienda recetas de psicofármacos para tratar trastornos bipolares, así como gran cantidad de somníferos.
Según el diario Bild, el copiloto Andreas Lubitz, habría estado lidiando con un trastorno bipolar.