Entretenimiento
Carmen Villalobos se abre paso en la televisión
Un drama cargado de polémica es la carta de presentación para este joven talento de Colombia
CIUDAD DE MÉXICO.- Su rostro es fresco en las pantallas mexicanas, pero hay poco de improvisado en su andar. Nacida en Colombia y fuertemente emparentada con los escenarios teatrales de aquel país, Carmen Villalobos asume uno de los retos más grandes de su carrera al sumarse al elenco de Sin senos no hay paraíso, telenovela producida por Telemundo que hoy lunes se estrena las 22:30 horas a través de la señal de Galavisión.
La telenovela, que sustituye en la programación a Pasión de Gavilanes, es el punto de quiebre en la carrera de Villalobos, como lo acepta la propia actriz. “Se hablará de un antes y un después en mi trayectoria, pues el papel de Catalina es muy fuerte”.
Vía telefónica, la colombiana explica que el papel de Catalina Santana, la protagonista de la telenovela, ha sido un reto especial de asumir. “La televisión implica mucha rapidez, y a la vez, hacerlo bien; no es fácil por lo complejo que es el carácter de Catalina. Es una niña que quiere ser mujer y a la vez tener poder, por lo que no mide los riesgos que toma sino hasta que estos se vienen sobre ella”.
La historia de Sin senos... cuenta la vida de un pueblo azotado por el crimen en el que Catalina desea sobresalir. Para ella, la única forma será haciéndose novia de uno de los criminales de su barrio, pero todos la rechazan por no tener tantos “encantos” como sus amigas. La lucha para tener pechos más grandes en un entorno de pobreza hace que la trama avance en un camino sin retorno para sus protagonistas.
Originalidad y respeto
Sin senos no hay paraíso se basa en el libro del escritor colombiano Gustavo Bolívar Moreno Sin tetas no hay paraíso, del que ya se había realizado una miniserie muy exitosa que incluso se transmitió en México.
Ante las comparaciones que surgirán entre la miniserie y la telenovela, Carmen Villalobos aclara “lo que hacemos nosotros es una adaptación sobre un texto que modificó especialmente Gustavo Bolívar, para darle la estructura de un melodrama, que es mucho más largo que la miniserie. Eso nos da seguridad de que tomaremos un camino muy distinto, además de que allá se ambientó totalmente en Colombia y aquí se hace en México”.
En la miniserie, Catalina fue interpretada por la actriz María Adelaida Puerta, quien tras el papel se catapultó al estrellato. Villalobos espera emular a su compatriota, aunque aclara “mi Catalina es diferente. Es un personaje muy sensual en apariencia pero con mucho que contar. Además la producción es de altísimo nivel, un proyecto bien cuidado, escrito y realizado. Creo que tiene todos los ingredientes para ser un éxito”.
Además de esto, la novela podría ser la llave de entrada para que la joven se interne en el mercado mexicano, algo que anhela. “Estuve grabando escenas de Sin senos... en Durango, donde transcurre buena parte de la historia y fue fantástico, la gente, su calor y sus maravillas naturales es algo que no tiene comparación en ningún otro punto del continente. Si saliera la oportunidad de trabajar aquí, yo estaría encantada”.
Por lo pronto, dejará que el público juzgue su trabajo en la polémica historia que arranca hoy por la noche.
Sin senos no hay paraíso / Hoy estreno / 22:30 horas / Galavisión
EL INFORMADOR/Francisco González Rodríguez
La telenovela, que sustituye en la programación a Pasión de Gavilanes, es el punto de quiebre en la carrera de Villalobos, como lo acepta la propia actriz. “Se hablará de un antes y un después en mi trayectoria, pues el papel de Catalina es muy fuerte”.
Vía telefónica, la colombiana explica que el papel de Catalina Santana, la protagonista de la telenovela, ha sido un reto especial de asumir. “La televisión implica mucha rapidez, y a la vez, hacerlo bien; no es fácil por lo complejo que es el carácter de Catalina. Es una niña que quiere ser mujer y a la vez tener poder, por lo que no mide los riesgos que toma sino hasta que estos se vienen sobre ella”.
La historia de Sin senos... cuenta la vida de un pueblo azotado por el crimen en el que Catalina desea sobresalir. Para ella, la única forma será haciéndose novia de uno de los criminales de su barrio, pero todos la rechazan por no tener tantos “encantos” como sus amigas. La lucha para tener pechos más grandes en un entorno de pobreza hace que la trama avance en un camino sin retorno para sus protagonistas.
Originalidad y respeto
Sin senos no hay paraíso se basa en el libro del escritor colombiano Gustavo Bolívar Moreno Sin tetas no hay paraíso, del que ya se había realizado una miniserie muy exitosa que incluso se transmitió en México.
Ante las comparaciones que surgirán entre la miniserie y la telenovela, Carmen Villalobos aclara “lo que hacemos nosotros es una adaptación sobre un texto que modificó especialmente Gustavo Bolívar, para darle la estructura de un melodrama, que es mucho más largo que la miniserie. Eso nos da seguridad de que tomaremos un camino muy distinto, además de que allá se ambientó totalmente en Colombia y aquí se hace en México”.
En la miniserie, Catalina fue interpretada por la actriz María Adelaida Puerta, quien tras el papel se catapultó al estrellato. Villalobos espera emular a su compatriota, aunque aclara “mi Catalina es diferente. Es un personaje muy sensual en apariencia pero con mucho que contar. Además la producción es de altísimo nivel, un proyecto bien cuidado, escrito y realizado. Creo que tiene todos los ingredientes para ser un éxito”.
Además de esto, la novela podría ser la llave de entrada para que la joven se interne en el mercado mexicano, algo que anhela. “Estuve grabando escenas de Sin senos... en Durango, donde transcurre buena parte de la historia y fue fantástico, la gente, su calor y sus maravillas naturales es algo que no tiene comparación en ningún otro punto del continente. Si saliera la oportunidad de trabajar aquí, yo estaría encantada”.
Por lo pronto, dejará que el público juzgue su trabajo en la polémica historia que arranca hoy por la noche.
Sin senos no hay paraíso / Hoy estreno / 22:30 horas / Galavisión
EL INFORMADOR/Francisco González Rodríguez