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Una joven mirada en las letras

Brenda Lozano tiene apenas 27 años y escribe como si doblara su edad

Brenda Lozano tiene apenas 27 años y escribe como si doblara su edad. Todo Nada (Tusquets, 2009), novela con la que debuta en las letras mexicanas, tiene un sabor a viejo, sin tomar en cuenta que su protagonista sea un hombre maduro, Emilio Nassar, un reconocido gastroenterólogo que ha decidido poner fin a su vida evitando comer.

Si acaso podrá verse un dejo de su personalidad en la nieta (Emilia) de ese hombre sabio, pero sin duda la autora se encuentra mucho más cercana al hombre que resume en su propia personalidad ficticia elementos reales de sus abuelos, Jesús (1924-1996) y Juju (1923-2008).

"¿Qué tanto hay de ellos? Pues hay muchísimo, pero también hasta cierto punto, porque no es una confesión o un diario, está también ficcionalizado. Hay mucho de ellos, frases, esa típica de ‘los patos no les tiran a las escopetas’, para que no te les subas a las barbas, y esas cosas incluso machistas. Hay rasgos de estos dos ancianos, pero también hay cosas que esos ancianos querían ser y no fueron, como ser médico, en sus condiciones no pudieron estudiar medicina. Hay muchas de las frases, pero tampoco son frases directamente copiadas de una comida familiar al libro; hay partes y partes, un campechano", explica en entrevista telefónica Lozano.

Al final, la obra para la cual trabajó tres años -quizá más, pues ésta ya se desarrollaba en su cabeza incluso sin que Brenda Lozano lo supiera del todo- es resultado de la observación y la lectura. "La observación de estos ancianos típicamente mexicanos, muy arraigados a sus costumbres, a sus mañas, a su tiempo, a su ciudad, típicamente autoritarios, conservadores, con sus mujeres en la cocina, cinco hijos".

Pero Todo Nada conlleva además un análisis mucho más profundo, por debajo de sus líneas, de la ancianidad, mirando aparentemente de reojo el tema de la muerte, pero al mismo tiempo otorgándolo el lugar privilegiado en el trazo de la novela, aunque en ella -como contraparte-, la vida también juega un papel estelar.

Brenda Lozano enfrenta estas dos realidades, la del viejo Emilio Nassar y la de la joven e inexperta Emilia, en una historia que se antoja leer y releer, aunque de momento la propia autora no ha querido hacerlo.

"Nunca estoy del todo contenta, nunca es un entusiasmo, siempre dudo, siempre hay que andarse a tientas. El entusiasmo es muy cuestionable. En ese sentido, si lo volviera ahora a leer (el libro), que no lo he hecho una vez que se publicó, probablemente le quitaría o le cambiaría páginas, qué sé yo, pero es también parte del proceso y soltarlo. Me lo sé de memoria, literalmente, pero tanto así como volver a leerlo, por ahora no, además de que tiene una cierta carga emocional a la que ahorita prefiero no regresar", advierte la autora.

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