Entretenimiento
Un “Ladrón de sueños” preocupado por los jóvenes
Editorial Almadía lanza la última novela del narrador y diseñador gráfico Bernardo Fernández, una pieza literaria para adolescentes
GUADALAJARA, JALISCO.- El alias de BEF es conocido en diversas áreas de la gráfica y el cómic nacionales por la imaginería que distingue al autor, incluso galardonado con un Premio Nacional de Periodismo en diseño editorial en alguna etapa de su carrera. Sin embargo, el horizonte creativo de Bernardo Fernández, su verdadero nombre, también se expande a los lares de la narrativa dedicada a jóvenes e infantes.
Ladrón de sueños (Almadía) es la tercera novela en el haber literario de BEF. Y aunque afirma que un creador contemporáneo no tiene la obligación de convertirse en un ente multidisciplinario -por aquello de la posibilidad de llegar al público desde varias perspectivas-, dice que, en su caso, “me ayuda el conciliar y manejar diferentes mundos”.
La novela juvenil que relata la historia de “un robot mosquito mecánico gigante que se roba las pesadillas de los adolescentes para hacer videojuegos” -lo que en pocas palabras y referido por el propio autor, es Ladrón de sueños-, surgió como una asociación de ideas, entre buscar lo que hoy les agrada a los jóvenes y haciendo un repaso de lo que a él le interesaba cuando atravesaba por esa edad, según cuenta.
“Estoy convencido de que la literatura es toda aquella intención que logra decirnos cosas importantes sobre la existencia humana. Pero también he descubierto que, de igual manera, en los videojuegos puede haber literatura. Para mí significaba un poco el conciliar estos aspectos que han sido antagónicos: el de la lectura y el libro, con el del videojuego y el entretenimiento. En vez de hacernos enemigos de ellos, hay que hacer alianza; puede haber espacio para las dos cosas en la misma dimensión”, señala el autor.
BEF asegura que el proceso de escribir para jóvenes es “reconectarte con el sentido de la maravilla” que se pierde durante la edad adulta. “Creo que no hay ningún autor que tenga la fórmula para acercarse a los chavos. Y el que la tenga, como el caso de J.K. Rowlling, se hará millonario. Pero si no nos preocupamos por los que habrán de ser los lectores del futuro, esta crisis cultural que tenemos hoy en día se agudizará”.
Ladrón de sueños logra empatar -o conciliar, como deduce su autor- palabra e imagen en sus páginas. A pesar de la vocación gráfica de BEF, Patricio Betteo fue el encargado de ilustrar las páginas del libro por la simple razón de que “él dibuja mucho mejor que yo. Sin duda, es uno de los mejores ilustradores del país y tenía la intención de que, en la mejor tradición de la literatura juvenil, el ilustrador fuera un puente entre el texto y el lector”.
El resultado, dice BEF, “fue muy afortunado. Yo hubiera hecho una cosa muy diferente, pero tenía la curiosidad de saber cómo otra persona podía trazar en imágenes lo que yo hice en palabras”.
Ladrón de sueños (Almadía) es la tercera novela en el haber literario de BEF. Y aunque afirma que un creador contemporáneo no tiene la obligación de convertirse en un ente multidisciplinario -por aquello de la posibilidad de llegar al público desde varias perspectivas-, dice que, en su caso, “me ayuda el conciliar y manejar diferentes mundos”.
La novela juvenil que relata la historia de “un robot mosquito mecánico gigante que se roba las pesadillas de los adolescentes para hacer videojuegos” -lo que en pocas palabras y referido por el propio autor, es Ladrón de sueños-, surgió como una asociación de ideas, entre buscar lo que hoy les agrada a los jóvenes y haciendo un repaso de lo que a él le interesaba cuando atravesaba por esa edad, según cuenta.
“Estoy convencido de que la literatura es toda aquella intención que logra decirnos cosas importantes sobre la existencia humana. Pero también he descubierto que, de igual manera, en los videojuegos puede haber literatura. Para mí significaba un poco el conciliar estos aspectos que han sido antagónicos: el de la lectura y el libro, con el del videojuego y el entretenimiento. En vez de hacernos enemigos de ellos, hay que hacer alianza; puede haber espacio para las dos cosas en la misma dimensión”, señala el autor.
BEF asegura que el proceso de escribir para jóvenes es “reconectarte con el sentido de la maravilla” que se pierde durante la edad adulta. “Creo que no hay ningún autor que tenga la fórmula para acercarse a los chavos. Y el que la tenga, como el caso de J.K. Rowlling, se hará millonario. Pero si no nos preocupamos por los que habrán de ser los lectores del futuro, esta crisis cultural que tenemos hoy en día se agudizará”.
Ladrón de sueños logra empatar -o conciliar, como deduce su autor- palabra e imagen en sus páginas. A pesar de la vocación gráfica de BEF, Patricio Betteo fue el encargado de ilustrar las páginas del libro por la simple razón de que “él dibuja mucho mejor que yo. Sin duda, es uno de los mejores ilustradores del país y tenía la intención de que, en la mejor tradición de la literatura juvenil, el ilustrador fuera un puente entre el texto y el lector”.
El resultado, dice BEF, “fue muy afortunado. Yo hubiera hecho una cosa muy diferente, pero tenía la curiosidad de saber cómo otra persona podía trazar en imágenes lo que yo hice en palabras”.