Entretenimiento
Ron Howard complace a su público
El cineasta admite que disfruta hacer cintas que resalten el espíritu norteamericano y las posibilidades de la humanidad
ESTADOS UNIDOS.-
Ron Howard dice: “Es mi naturaleza”. Y calla; no hay más explicaciones. Simplemente este hombre es un típico estadounidense que disfruta hacer películas donde los estadounidenses siempre ganan, nunca se dan por vencidos y consiguen sus sueños, por inverosímiles que parezcan.
Dos de sus películas (Una mente brillante y Apolo XIII) están en la lista de las 100 más inspiradoras de todo el mundo según el American Film Institute. Y si alguien quiere más explicaciones, deberá buscarlas en la biografía de Howard: su abuelo creció en una granja de Oklahoma durante los años de la Gran Depresión.
La historia que más le contaban de aquellos años era que su familia tenía frecuentes reuniones con los granjeros de la zona para formar una milicia que protegiera los cultivos de las multitudes de desempleados.
Los Howard no sólo se sobrepusieron a la crisis sino que la siguiente generación se mudó a Hollywood: su padre fue actor e impulsó al pequeño Ron hasta convertirlo en un “niño estrella”. De modo que el “sueño americano” no sólo está en las películas de Ron Howard sino en también en su propia vida.
¿Te has sentido un héroe al estilo de tus películas inspiradoras?
“Nunca, para nada. Los héroes viven siempre contracorriente y necesitan de mucho coraje para sobreponerse; en cambio yo soy un bendecido y tengo muchas ventajas. Todos los habitantes de este planeta enfrentamos retos y nuestro trabajo es resolverlos de la mejor manera. Creo que soy un tipo suertudo”.
Al vivir en la actual crisis económica, ¿crees que necesitamos más las cintas tipo Howard?
“Creo que son más populares. El año pasado yo tuve en el mercado un drama político, Frost/Nixon, que fue nominado por la Academia para el Oscar y recibió muy buenas críticas pero no tuvo respuesta en taquilla, poca gente fue a verla. Es un filme adorable, sin embargo, en este momento la gente busca cintas optimistas que celebren la esperanza en un futuro mejor; de hecho, creo que esa fue la razón por la que Barak Obama fue electo, porque precisamente representaba esa posibilidad”.
¿Realizas películas inspiradoras de manera deliberada?
“Soy una persona optimista respecto a las posibilidades del ser humano. Hay un tipo de historias que cuestionan el carácter de las personas y que a la crítica le gustan. Pero pienso que también hay un lugar importante para la celebración de personas capaces de dar vueltas de tuerca que parecen imposibles”.
Los críticos suelen ser muy duros con algunas de tus cintas...
“No es fácil lidiar con los críticos en este negocio. Con Frost/Nixon obtuve los mejores comentarios de mi carrera, mejores de lo que consigo con mis películas comerciales como El Código Da Vinci o El Grinch. Es triste pero verdad: las más taquilleras son las más criticadas”.
Dos de sus películas (Una mente brillante y Apolo XIII) están en la lista de las 100 más inspiradoras de todo el mundo según el American Film Institute. Y si alguien quiere más explicaciones, deberá buscarlas en la biografía de Howard: su abuelo creció en una granja de Oklahoma durante los años de la Gran Depresión.
La historia que más le contaban de aquellos años era que su familia tenía frecuentes reuniones con los granjeros de la zona para formar una milicia que protegiera los cultivos de las multitudes de desempleados.
Los Howard no sólo se sobrepusieron a la crisis sino que la siguiente generación se mudó a Hollywood: su padre fue actor e impulsó al pequeño Ron hasta convertirlo en un “niño estrella”. De modo que el “sueño americano” no sólo está en las películas de Ron Howard sino en también en su propia vida.
¿Te has sentido un héroe al estilo de tus películas inspiradoras?
“Nunca, para nada. Los héroes viven siempre contracorriente y necesitan de mucho coraje para sobreponerse; en cambio yo soy un bendecido y tengo muchas ventajas. Todos los habitantes de este planeta enfrentamos retos y nuestro trabajo es resolverlos de la mejor manera. Creo que soy un tipo suertudo”.
Al vivir en la actual crisis económica, ¿crees que necesitamos más las cintas tipo Howard?
“Creo que son más populares. El año pasado yo tuve en el mercado un drama político, Frost/Nixon, que fue nominado por la Academia para el Oscar y recibió muy buenas críticas pero no tuvo respuesta en taquilla, poca gente fue a verla. Es un filme adorable, sin embargo, en este momento la gente busca cintas optimistas que celebren la esperanza en un futuro mejor; de hecho, creo que esa fue la razón por la que Barak Obama fue electo, porque precisamente representaba esa posibilidad”.
¿Realizas películas inspiradoras de manera deliberada?
“Soy una persona optimista respecto a las posibilidades del ser humano. Hay un tipo de historias que cuestionan el carácter de las personas y que a la crítica le gustan. Pero pienso que también hay un lugar importante para la celebración de personas capaces de dar vueltas de tuerca que parecen imposibles”.
Los críticos suelen ser muy duros con algunas de tus cintas...
“No es fácil lidiar con los críticos en este negocio. Con Frost/Nixon obtuve los mejores comentarios de mi carrera, mejores de lo que consigo con mis películas comerciales como El Código Da Vinci o El Grinch. Es triste pero verdad: las más taquilleras son las más criticadas”.