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Rodrigo García explora las relaciones humanas

El cineasta colombiano estrena Madre e hija, cinta en la que refleja cómo tres mujeres viven la maternidad

Rodrigo García explora las relaciones humanas
GUADALAJARA, JALISCO (08/OCT/2010).- Si para algunos expresar los sentimientos resulta complicado, el reflejarlos amerita entonces una labor más exhaustiva. Sin embargo hay creativos que consideran que el plasmar en pantalla los caminos que marcan a las personas es un reto que les resulta imposible negarse. Así le sucedió recientemente al  director colombiano Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez, con la cinta Madre e hija, producida por Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, que hoy se estrena en las salas mexicanas.

Cosas que diría con sólo mirarla, en la que actuaron Cameron Díaz, Glenn Close y Holly Hunter en 1999, dio a conocer al cineasta que en los años noventa decidió residir en Estados Unidos. Después vino Nueve vidas en 2005, también con un elenco destacado. Y para este 2010, y luego de exhibirse en algunos festivales, la cinta Madre e hija es su nueva apuesta en la que Naomi Watts, Annette Bening (Belleza Americana), Kerry Washington (Los 4 Fantásticos y Silver Surfer) y Samuel L. Jackson forman parte del cartel estelar.

La adopción, la maternidad y la búsqueda de identidad de un grupo de mujeres marcan el inicio de su reciente pieza fílmica en la que hay mucho del realizador en cuanto a su visión de las relaciones humanas, mas no de experiencias propias, como lo explica en entrevista con este diario. “Sí hay mucho de mí en Madre e hija, sin embargo literalmente no tengo una conexión con hechos de adopción, de separación. No tengo una experiencia personal, pero sí soy padre, y me puse a pensar cómo sería para algunos padres estar separados de sus hijos, eso es lo que me interesaba, la historia de una separación forzada, que es lo que les sucede a estas mujeres”.

Analizar es su tarea

García  ha estado al frente de series norteamericanas como A dos metros bajo tierra, Los Soprano y En terapia, producciones que no están dirigidas al público joven, sino a personas adultas que están totalmente alejadas de historias fantasiosas o relacionadas con super héroes, cuestión que tiene muy clara el realizador y enfatiza que aunque Madre e hija es para quienes deseen explorar las separaciones forzadas, sin importar su edad, asegura que “uno siempre desea que la cinta la vea el mayor número de gente posible, pero eso ya no depende de mí, la gente más dispersa es la más joven y ciertamente esta historia no está pensada para ese público”.

Sobre si hay un mensaje del filme que fue acreedor del Gran Premio del 36º Festival de cine norteamericano de Deauville en septiembre pasado, el colombiano admite que no busca dejar un mensaje en el espectador, simplemente le interesa explorar cómo es que las personas enfrentan su presente atadas al pasado. “En mis películas nunca hay un mensaje, simplemente me interesa tomar un tema y explorarlo. En este caso fue el de la separación y las antiguas formas de adopción, que eran alrededor de secretos, de misterio y vergüenza, y decidí hablar un poco de la gente que está marcada por el pasado, que no logra vivir más allá porque vive esclavizada”.

“El guión no es una película”

Si algo tiene claro Rodrigo García es que un guión simplemente es un mapa que necesita dimensiones para ponerse en pantalla, y aunque se dan cambios una vez en el rodaje, asegura que la esencia de la historia debe mantenerse. “Del guión a la pantalla no hubo muchos cambios, en el entendido de que el guión no es una película, el guión es un plano que necesita relieves y dimensiones, sí hay cosas que cambiaron, pero supongo que el espíritu del guión está completamente intacto en la película, porque lo que más me interesaba está en la pantalla. Siento que sí refleja las ideas que tenía en mente”.

Finalmente el director admite que aun cuando está satisfecho con el resultado de Madre e hija, es casi imposible calificar su calidad como un espectador. “Hay cosas que me gustan y otras que no, y es normal, porque la gente que realiza cualquier obra creativa tiene una relación complicada con lo que hace, ni la odio ni me encanta”. Pero en definitiva lo que sí hace feliz al realizador es que su filme atraiga gente a las salas”.

¿QUÉ CUENTA MADRE E HIJA?

La historia empieza con Karen (Annette Bening), embarazada a los 14 años y obligada a abandonar a su hija. Transcurridos unos 35 años, su hija Elizabeth (Naomi Watts), abogada de éxito, se encuentra a su vez embarazada y se pregunta sobre la identidad de su madre biológica. En cuanto a la tercera mujer, Lucy (Kerry Washington), está a punto de realizar su sueño de adopción.

EL INFORMADOR/ ALTAGRACIA LIZARDO MEDINA

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