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Peter Jackson, a la caza de nuevos retos

El realizador se libera del peso de su propio éxito con nuevos proyectos e historias que contar

LOS ÁNGELES, ESTADOS UNIDOS.- Él lo sabe. Cargará de por vida con el peso de once premios Oscar conseguidos por El señor de los anillos, pero Peter Jackson, que ya prepara El Hobbit y de paso no renuncia a buscar terrenos vírgenes en su nueva película, The Lovely Bones, en la que se introduce en el limbo personal e intransferible de una niña asesinada.

“Me parece difícil creer en las religiones organizadas”, explica el realizador neozelandés, quien luce renovado por fuera y por dentro. Acaban siendo algo más político que espiritual. Yo no soy particularmente religioso y en mi película propongo ese mundo intermedio en la muerte y la vida como una experiencia totalmente individual”.

El directos parece haberle perdido el significado a la palabra “hogar”. Lo mismo anda que Estados Unidos que hace una parada en Nueva Zelanda o promueve su trabajo por España. A él lo que le interesa es contar sus historias en cualquier lugar donde haya un cine para hacerlo.

Peculiar forma de narrar

The Lovely Bones está ambientada en la década de los años setenta y basada en la novela de Alice Sebold, The Lovely Bones verá la luz primero el próximo 11 de diciembre en Estados Unidos y tiene en su reparto a nombres como Rachel Weisz, Susan Sarandon y Mark Wahlberg, aunque su verdadera protagonista es la niña prodigio Saoirse Ronan, quien fue candidata al Oscar por Expiación, más allá de la pasión.

Ese limbo en el que se sumerge su personaje, Susie Salmon, es el motivo que impregna esta atípica película, la historia “más original y más difícil de catalogar” que ha encontrado un autor que ya había derribado las fronteras de los géneros con la malsana relación adolescente de Criaturas celestiales o la comedia macabra Muertos de miedo.

Así, The Lovely Bones puede parecer una cinta de suspenso, pero desvela quién es el asesino en la primera media hora -un papel por el que se oyen campanas de Oscar para Stanley Tucci-, tiene tintes de drama familiar pero la madre -interpretada por Rachel Weisz- huye, y crea un entorno onírico pero sustentado en reflexiones terrenales.

“El mundo intermedio está lleno de sueños, porque no deja de ser un viaje al subconsciente, a la necesidad de una niña -Susie- de afrontar su propio asesinato. Ese lugar no es ninguna localización física, es un viaje por todo aquello que no le deja despedirse del mundo físico”, asegura Jackson en un discurso que baila entre la retórica y la franca confesión.

Explica además que “hemos querido ser muy respetuosos con las creencias de cada uno, porque precisamente hablamos de que ese limbo está hecho a medida de cada persona”.

El terror de la belleza


En la cinta, Susie Salmon se queda atrapada en un mundo infantil, entre omnisciente e impotente, entre liberador y angustioso. Con una deslumbrante dirección artística, característica del universo de Jackson, pero con un regusto de infancia marchita por la tragedia de una muerte repentina. “La arquitectura del guión era muy complicada. Había que encontrar el equilibrio entre el misterio, el amor y el dolor. Al final, es una película que, por la cantidad y diversidad de emociones que contiene, creo que va a crear una reacción diferente en casi cada espectador”.

Y es que los “huesos amorosos” del título no son sino esos vínculos hermosos que surgen entre los seres a los que une una tragedia y que hacen cicatrizar las heridas del trauma. The Lovely Bones retrata la vida y la belleza que emergen del dolor.

Jackson, después de haber llenado sus arcas y su prestigio gracias a la complicadísima adaptación de la trilogía de Tolkien, reconoce que también sufrió a la hora de llevar a la pantalla el texto original de Alice Sebold.

“En una adaptación no existe la perfección. Siempre es un proceso de reducción y necesitábamos cinco horas para incluir todo el material del libro. Finalmente, decidimos que todos los personajes a excepción de Susie serían un simple apoyo”, confiesa.

En un proceso similar, de toma de decisiones y de continua reescritura -“es la única manera de hacer un guión”, reconoce- se encuentra ahora, junto a Guillermo del Toro, para su próximo proyecto: El Hobbit, el libro que Tolkien escribió como “precuela” de El señor de los anillos.

“Estamos en mitad del proceso, pero creemos que para Navidad ya tendremos un primer borrador. A los estudios les está gustando y nosotros, de momento, estamos muy contentos”, expresa con satisfacción sobre su retorno a la mitología “tolkieniana”.

“Guillermo del Toro y yo tenemos muchos puntos en común, pero somos lo suficientemente distintos para que el proceso de escritura sea muy enriquecedor y favorezca a la película”, promete.

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