Entretenimiento
Música para tratar desde toxicómanos a niños con riesgo de exclusión
Esta música posee los poderes que los antiguos otorgaban al sonido y con unos principios que se podrían resumir con el dicho de que la música amansa a las fieras
VALLADOLID, ESPAÑA.- Basada en los poderes que los antiguos otorgaban al sonido y con unos principios que se podrían resumir con el dicho de que la música amansa a las fieras, la biomúsica es una técnica para la mejora del cuerpo y la mente que se utiliza desde con niños en riesgo de exclusión, hasta con drogodependientes.
Rama de la musicoterapia, la biomúsica se aplica hoy con diferentes colectivos de personas, como niños en riesgo de exclusión, toxicómanos, ancianos, mujeres que han sido víctimas de una violación o enfermos de diabetes o hipertensión.
El terapeuta italiano Luca Marchioni, uno de los responsables de dar a conocer internacionalmente esta técnica inventada por el músico argentino Mario Corradini, ha trabajado con presos que cumplen condena por violación o pedofilia y con toxicómanos, con los que ha practicado ejercicios de biomúsica para tonificar su cuerpo e intentar superar determinados problemas con las propiedades de la música.
En declaraciones, afirma convencido que mediante las vibraciones del sonido se puede activar la circulación de la sangre en determinados puntos del cuerpo, mejorar la oxigenación o auspiciar corrientes nerviosas que desencadenen reacciones positivas en la persona.
En alcohólicos y drogodependientes, por ejemplo, la realización de ejercicios propios de esta disciplina diariamente ha traído consigo una reducción de la dosis que tomaban de medicamentos ansiolíticos y antidepresivos, según Marchioni.
Además de la función terapéutica de la biomúsica, el profesor ensalza su función socializadora, algo que ha ayudado en diferentes experiencias a niños de diferentes edades y a ancianos.
Marchioni asegura que en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se han obtenido resultados interesantes utilizando la biomúsica con menores con un determinado tipo de autismo que han llevado a que en la actualidad se estén investigando las bondades de este tratamiento con enfermos de hipertensión o diabetes.
Y es que esta disciplina incide en la historia personal del individuo, en su biografía emocional, para a partir de ahí actuar e intentar disminuir la intensidad de sus problemas con la aplicación de diferentes músicas y sonidos.
La biomúsica se ha mezclado en algunas terapias con otras técnicas "que brotan del mismo manantial de conocimiento", como el taichi, el yoga o algunos ejercicios de relajación, lo que ha tenido efectos positivos en ejemplos como los presos de las cárceles.
Para que el tratamiento sea efectivo, es necesario hacer una evaluación del caso de cada persona, concluye Marchioni.
Rama de la musicoterapia, la biomúsica se aplica hoy con diferentes colectivos de personas, como niños en riesgo de exclusión, toxicómanos, ancianos, mujeres que han sido víctimas de una violación o enfermos de diabetes o hipertensión.
El terapeuta italiano Luca Marchioni, uno de los responsables de dar a conocer internacionalmente esta técnica inventada por el músico argentino Mario Corradini, ha trabajado con presos que cumplen condena por violación o pedofilia y con toxicómanos, con los que ha practicado ejercicios de biomúsica para tonificar su cuerpo e intentar superar determinados problemas con las propiedades de la música.
En declaraciones, afirma convencido que mediante las vibraciones del sonido se puede activar la circulación de la sangre en determinados puntos del cuerpo, mejorar la oxigenación o auspiciar corrientes nerviosas que desencadenen reacciones positivas en la persona.
En alcohólicos y drogodependientes, por ejemplo, la realización de ejercicios propios de esta disciplina diariamente ha traído consigo una reducción de la dosis que tomaban de medicamentos ansiolíticos y antidepresivos, según Marchioni.
Además de la función terapéutica de la biomúsica, el profesor ensalza su función socializadora, algo que ha ayudado en diferentes experiencias a niños de diferentes edades y a ancianos.
Marchioni asegura que en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se han obtenido resultados interesantes utilizando la biomúsica con menores con un determinado tipo de autismo que han llevado a que en la actualidad se estén investigando las bondades de este tratamiento con enfermos de hipertensión o diabetes.
Y es que esta disciplina incide en la historia personal del individuo, en su biografía emocional, para a partir de ahí actuar e intentar disminuir la intensidad de sus problemas con la aplicación de diferentes músicas y sonidos.
La biomúsica se ha mezclado en algunas terapias con otras técnicas "que brotan del mismo manantial de conocimiento", como el taichi, el yoga o algunos ejercicios de relajación, lo que ha tenido efectos positivos en ejemplos como los presos de las cárceles.
Para que el tratamiento sea efectivo, es necesario hacer una evaluación del caso de cada persona, concluye Marchioni.