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Jesús Warr, la nueva oleada norteña

El grupo de rock arranca el 2013 promoviendo su primer: Travesía

GUADALAJARA, JALISCO (9/FEBRERO/2013).- Hace 13 años, los oídos de México percibieron un gran estruendo proveniente del Norte del país. Una avalancha de bandas regias comenzaron a brillar en diversos géneros sonoros. Conceptos que reescribieron las reglas del juego artístico ante una industria que buscaba nuevos ídolos.

De pronto, Monterrey se convirtió en la capital el rock, el ska, el punk, la cumbia, la electrónica y el hip-pop. Durante más de una década, la Sultana del Norte se ha mantenido como un terreno fértil para las nuevas propuestas. El ejemplo más reciente: Jesús Warr, que arranca el 2013 promoviendo su primer: Travesía.

En el escenario desde 2007, Jesús Warr suena y sabe a rock garaje. Las letras de Travesía retratan sin concesión las angustias, alegrías y reflexiones que habitan en el alma de los roqueros. El amor y la soledad se ven envuelto en un sonido dominado por guitarreos salvajes y coros desgarradores. El cuarteto está compuesto por Gus Montalvo (voz), Alejo Guerra (batería y coros), Jules Vera (guitarra y coros) y David García (bajo y coros). Monterrey es su terruño, pero ahora piensan en grande. Ahora van a la conquista de todo México, y sus primeros dos objetivos ya los tienen calcados en la mente: Distrito Federal y Guadalajara.

“Nuestras raíces son variadas”, explica Gus Montalvo en entrevista exclusiva con este medio. “Nos gusta mucho el punk, el garaje, el rock, el blues. Pero lo que más disfrutamos es tocar prendido, el sonido que tenemos vivo, armar un desmadrote. Que a donde quiera que vayamos, se arme una buena fiesta. Creo que ese es nuestro sello”.

 A contracorriente

La escuadra norteña es producto del circuito independiente de Monterrey. Nadie les regaló nada en su camino. Se forjaron en bares, plazas y espacios públicos de esa ciudad. “La clave para permanecer en esto es la paciencia”, anota Gus, quien reconoce que los cinco años que el conjunto tuvo que esperar para ver materializado su primer disco, les sirvieron como una experiencia “invaluable”.

Compuesto por once canciones y distribuido de forma digital, Travesía fue construido bajo la producción de Clemente Castillo, integrante de Jumbo, conjunto emblemático de la “avalancha norteña” que a finales del Siglo XX cimbró las bases sonoras del país.

Jesús Warr logró ser profeta en su tierra. Su nombre ya es un básico en todo concierto masivo de rock que se organice en Monterrey. La misión ahora es salir. “Nos podríamos quedar allá, cómodos. Pero tenemos ambición de hacer más cosas. Vamos a estar en la Ciudad de México en los próximos 15 y 16 de febrero, y queremos ir a Guadalajara”.

La banda ya envió su solicitud para ser parte de la Feria Internacional de la Música (FIM), que se celebrará en nuestra ciudad a partir del 30 de mayo. “Queremos estar allí, porque sabemos que la FIM es un encuentro muy importante a nivel latinoamericano, pero no depende enteramente de nosotros”. Eso sí, el vocalista afirma que de una forma u otra, la banda estará en la Perla Tapatía en el primer semestre de este año. La promesa, con indudable sabor a rock garaje, queda en el aire.

PARA SABER


El poder de la costumbre

Adiós a la avalancha norteña

¿Se acabó la sensación norteña? ¿Se movió el eje creativo del país a otra capital? “Veo muchas cosas pasando en Monterrey”, afirma Gus Montalvo, quien no considera que la dinámica artística en la sultana haya desaparecido. “A lo mejor no es lo mismo que en los años noventa, sino que ya no sorprende como sucedía antes”.

“En ese entonces (en la década de los años noventa), Monterrey generaba una banda tras otra. Salía Jumbo, Control Machete, Zurdok. Eso era impactante. Hoy en día se hace más o mejor música, pero ya no causa sorpresa. Pero el ambiente creativo en Monterrey es muy bueno, tiene de todo, cumbieros, trivaleros, metaleros”.

EL INFORMADOR / FRANCISCO GONZÁLEZ

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