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Inicia temporada La hija de Rappaccini, obra teatral de Octavio Paz

La pieza teatral relata la soledad y el cautiverio interno de un ser humano lo cual se advierte en cada uno de los elementos que integran

CIUDAD DE MÉXICO.- La obra teatral que el Nobel de Literatura, Octavio Paz, dedicó a la gran pintora surrealista Leonora Carrington, "La hija de Rappaccini" (1956), inició temporada anoche con un gran éxito en el Teatro Julio Castillo, del Centro Cultural del Bosque, en esta capital.  

Bajo la dirección de José Antonio Castro, se trata de una pieza fría, erótica, vestida de sueños y deseos no cumplidos; de amor y desamor; de vida y muerte, en la que el espíritu poético de Paz se revela en cada frase.  

Una obra dramática en la que la soledad y el cautiverio interno de un ser humano se advierten en cada uno de los elementos que integran el montaje.  

Castro, uno de los principales directores de teatro mexicano contemporáneo, afirmó que la idea de llevar a escena esta pieza del Premio Nobel de Literatura 1990 surgió de una invitación como parte de las actividades del Homenaje Nacional que se le rindió a Paz este año, con motivo de su décimo aniversario luctuoso.  

Dijo que desde el estreno de la obra, hace más de 50 años, la única aventura teatral del gran poeta y ensayista ha sido objeto de numerosos debates y discusiones.  

"Sus retractores arguyen que se trata de una pieza teatral, que sus diálogos son irrepresentables, que no hay en ella un sentido de progresión dramática. Al leer la obra descubrí una extraordinaria galería de personajes.  

"Ciertamente no se comportaban de modo realista, sino que parecían provenir de un mundo más arquetípico que psicológico", señaló.  

Un tanto lineal y retórico en sus diálogos, en el montaje que se presentó en el 36 Festival Internacional Cervantino, actúan Clarissa Malheiros, Pilar Ixquic Mata, Juan Carlos Barreto, Humberto Solórzano, Pablo Cruz y Sharon Zundel.  

Un mensajero con largas uñas y cabeza de rata narra la historia de "La hija de Rappuccini"; el drama de "Beatriz" y su amor inconcluso con "Juan", un aspirante a estudiante de Leyes que llega a Padua, procedente de Nápoles.  

La obra escrita por el autor que pasó por el surrealismo en 1956, para el segundo programa de Poesía en Voz Alta, fue inspirada en sus viajes a oriente y en un relato del novelista y cuentista estadounidense Nathaniel Hawthorne (1804-1864), considerado figura clave en el desarrollo de las letras de su país. 

El trasfondo del montaje muestra un mundo de ensoñación en el que los deseos reprimidos, incomunicación, abandono, soledad y sobre todo un exacerbado amor se manifiestan en todo momento, en una sola persona.  

"Beatriz", la hija de "Rapaccini", cuya impasible figura entreteje una historia que en ocasiones muestra que lo que para unos es vida, para otros es muerte.  

La obra de 60 minutos cuenta la historia de "Beatriz", una bella y joven mujer que destruye todo, incluso hasta al amor de su vida: "Juan".  

Es la ponzoña que emana de los extraños frutos de un árbol la que la mantienen fuerte y rozagante.  

En un enigmático jardín, su padre, el "doctor Rapaccini", ha cultivado y creado una serie de plantas que sólo producen diferentes tipos de veneno.  

"Juan" y "Beatriz" viven su amor sin tocarse, ya que un roce le produce a él manchas rojas y un intenso dolor, pero con la ayuda de un amigo la convence de que tome un antídoto, que sólo la postra a los pies del árbol que destila ponzoña.  

Cabe resaltar que los personajes delineados por la pluma del vate desfilan por el singular jardín, ideado por Mónica Raya, quien configuró la escenografía con la ensoñación necesaria para ubicar al público dentro de ese extraño vergel, donde el "doctor Rappaccini" confinó a su hija para protegerla del mundo exterior.  

"La hija de Rappaccini" se presentará hasta el próximo 30 de noviembre en el recinto ubicado a un costado de Campo Marte, en esta ciudad. 

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