Entretenimiento
Directores extranjeros, consentidos por Hollywood
En los últimos veinte años, 11 de los 20 ganadores del premio Oscar al Mejor director no han nacido en Estados Unidos
LOS ANGELES, CALIFORNIA (28/FEB/2014).- Los cineastas extranjeros se han vuelto fundamentales para los premios
Oscar, lo cual refleja que la industria de Hollywood tiene una mayor vocación internacional que nunca y que los estudios obtienen enormes ganancias gracias a ellos.
En los últimos veinte años, 11 de los 20 ganadores del Oscar al Mejor director, tal vez el más prestigioso después del dedicado a la Mejor película, son originarios de países distintos a Estados Unidos.
Y si el mexicano Alfonso Cuarón, director de la odisea espacial ‘Gravedad’, confirma las predicciones y se queda con la estatuilla dorada el próximo domingo, será el cuarto cineasta extranjero o nacido en el extranjero que gana en la categoría en cuatro años.
Cuarón sucederá al británico Tom Hooper (quien ganó por ‘El discurso del rey’ en 2011), el francés Michel Hazanavicius (‘El artista’, 2012) y el estadounidense-taiwanés Ang Lee (‘La vida de Pi’, 2013).
La presencia y el éxito de directores extranjeros en Hollywood no es una novedad. De hecho, es una constante en la historia de los estudios desde los años 1920, cuando los alemanes Ernst Lubitsch y F.W. Murnau se instalaron en Estados Unidos.
"También tuvimos muchos cineastas británicos. Alfred Hitchcock es un ejemplo entre muchos otros. Siempre ha habido intercambios entre el cine británico y el estadounidense", dijo Jonathan Kuntz, historiador de cine y profesor de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA).
Los conflictos globales y los trastornos políticos también han facilitado la llegada de extranjeros a Hollywood. "Los nazis hicieron que la mayoría de los grandes cineastas huyeran de Europa", dijo Kuntz. "Y muchos directores se fueron de Europa del Este en los años 60 y 70, entre ellos Milos Forman y Roman Polanski".
Pero, según los expertos, la oleada de cineastas extranjeros que entró al club de Hollywood en el siglo XXI está motivada principalmente por el cambio del modelo económico de los grandes estudios.
"Hace 50 años, la industria (del cine estadounidense) obtenía casi 70% de sus ingresos en las taquillas norteamericanas. Hoy, los mercados internacionales contribuyen con alrededor del 80%, contra 20% de las boleterías nacionales", dijo Steve Ross, profesor de Historia en la Universidad del Sur de California (USC).
Lo más importante: la ganancia
Si los estudios están dando trabajo a directores extranjeros, es "porque quieren atraer a un nuevo objetivo: los espectadores extranjeros", comentó Ross.
"Esto responde a la estrategia mundial de marketing seguida por Hollywood, que quiere animar a las audiencias extranjeras a identificarse con 'sus' directores y actores", dijo Laura Isabel Serna, profesora asociada de la Escuela de Artes Cinematográficas de la USC.
"Lo que es interesante es que, después de haberse volcado principalmente a Europa, los estudios están empezando a fijarse en otras partes del mundo", añadió. "Esto confirma el dinamismo de producción cinematográfica en lugares como América Latina".
Sin embargo, cuando un director de cine de Europa, Asia o América Latina es llamado a realizar una película en Hollywood, debe deslastrarse de elementos demasiado nacionales, aunque al mismo tiempo su nueva "sensibilidad" es bienvenida.
"Los cineastas estadounidenses saben lo que quiere el público estadounidense. Pero un director extranjero deberá tener una sensibilidad capaz de atraer a un público más amplio", dijo Ross.
En numerosos casos, esto funciona. Ejemplos de ello son el remake de "Evil Dead" del uruguayo Fede Álvarez, que recaudó 100 millones de dólares tras su lanzamiento el año pasado, mientras la nueva versión "Robocop", del brasileño José Padilha, ha ingresado 44 millones desde su estreno hace dos semanas.
Y, por supuesto, el éxito mundial "Gravedad", coescrita entre Cuarón y su hijo Jonás: además de competir por 10 premios Oscar, la cinta ha amasado más de 700 millones de dólares.
En tanto, el también mexicano Guillermo del Toro recaudó en 2013 cerca de 410 millones de dólares gracias a su superproducción de ciencia ficción "Titanes del Pacífico".
El único punto en común entre los cineastas que llegaron a Hollywood en los años 1970 o en el siglo XXI, es el éxito comercial, según Ross.
"En Hollywood, lo más importante es y siempre será el beneficio económico", dijo. "Si estos directores extranjeros hicieran películas que no recaudan dinero, créanme, los estudios volverían a volcarse a los estadounidenses", sentenció.
En los últimos veinte años, 11 de los 20 ganadores del Oscar al Mejor director, tal vez el más prestigioso después del dedicado a la Mejor película, son originarios de países distintos a Estados Unidos.
Y si el mexicano Alfonso Cuarón, director de la odisea espacial ‘Gravedad’, confirma las predicciones y se queda con la estatuilla dorada el próximo domingo, será el cuarto cineasta extranjero o nacido en el extranjero que gana en la categoría en cuatro años.
Cuarón sucederá al británico Tom Hooper (quien ganó por ‘El discurso del rey’ en 2011), el francés Michel Hazanavicius (‘El artista’, 2012) y el estadounidense-taiwanés Ang Lee (‘La vida de Pi’, 2013).
La presencia y el éxito de directores extranjeros en Hollywood no es una novedad. De hecho, es una constante en la historia de los estudios desde los años 1920, cuando los alemanes Ernst Lubitsch y F.W. Murnau se instalaron en Estados Unidos.
"También tuvimos muchos cineastas británicos. Alfred Hitchcock es un ejemplo entre muchos otros. Siempre ha habido intercambios entre el cine británico y el estadounidense", dijo Jonathan Kuntz, historiador de cine y profesor de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA).
Los conflictos globales y los trastornos políticos también han facilitado la llegada de extranjeros a Hollywood. "Los nazis hicieron que la mayoría de los grandes cineastas huyeran de Europa", dijo Kuntz. "Y muchos directores se fueron de Europa del Este en los años 60 y 70, entre ellos Milos Forman y Roman Polanski".
Pero, según los expertos, la oleada de cineastas extranjeros que entró al club de Hollywood en el siglo XXI está motivada principalmente por el cambio del modelo económico de los grandes estudios.
"Hace 50 años, la industria (del cine estadounidense) obtenía casi 70% de sus ingresos en las taquillas norteamericanas. Hoy, los mercados internacionales contribuyen con alrededor del 80%, contra 20% de las boleterías nacionales", dijo Steve Ross, profesor de Historia en la Universidad del Sur de California (USC).
Lo más importante: la ganancia
Si los estudios están dando trabajo a directores extranjeros, es "porque quieren atraer a un nuevo objetivo: los espectadores extranjeros", comentó Ross.
"Esto responde a la estrategia mundial de marketing seguida por Hollywood, que quiere animar a las audiencias extranjeras a identificarse con 'sus' directores y actores", dijo Laura Isabel Serna, profesora asociada de la Escuela de Artes Cinematográficas de la USC.
"Lo que es interesante es que, después de haberse volcado principalmente a Europa, los estudios están empezando a fijarse en otras partes del mundo", añadió. "Esto confirma el dinamismo de producción cinematográfica en lugares como América Latina".
Sin embargo, cuando un director de cine de Europa, Asia o América Latina es llamado a realizar una película en Hollywood, debe deslastrarse de elementos demasiado nacionales, aunque al mismo tiempo su nueva "sensibilidad" es bienvenida.
"Los cineastas estadounidenses saben lo que quiere el público estadounidense. Pero un director extranjero deberá tener una sensibilidad capaz de atraer a un público más amplio", dijo Ross.
En numerosos casos, esto funciona. Ejemplos de ello son el remake de "Evil Dead" del uruguayo Fede Álvarez, que recaudó 100 millones de dólares tras su lanzamiento el año pasado, mientras la nueva versión "Robocop", del brasileño José Padilha, ha ingresado 44 millones desde su estreno hace dos semanas.
Y, por supuesto, el éxito mundial "Gravedad", coescrita entre Cuarón y su hijo Jonás: además de competir por 10 premios Oscar, la cinta ha amasado más de 700 millones de dólares.
En tanto, el también mexicano Guillermo del Toro recaudó en 2013 cerca de 410 millones de dólares gracias a su superproducción de ciencia ficción "Titanes del Pacífico".
El único punto en común entre los cineastas que llegaron a Hollywood en los años 1970 o en el siglo XXI, es el éxito comercial, según Ross.
"En Hollywood, lo más importante es y siempre será el beneficio económico", dijo. "Si estos directores extranjeros hicieran películas que no recaudan dinero, créanme, los estudios volverían a volcarse a los estadounidenses", sentenció.