Entretenimiento
Diego Muñoz y el arte como medida personal
El cineasta, director de ''Bala Mordida'', impulsa las ideas originales y no se deja arrastrar por la corriente
GUADALAJARA, JALISCO (08/JUN/2012).- Diego Muñoz es “chilango” de corazón y un cineasta incómodo. Le tomó 10 años hacer la película "Bala Mordida" —una cinta que ha sido vista, en la mayoría de los casos gracias a la piratería mexicana y no a las salas de exhibición—. El trabajo resulta una fotografía durísima y real de la policía capitalina.
El elenco se encabeza por Damián Alcázar, Miguel Rodarte y Gustavo Sánchez Parra pero no hubo nominación alguna en los premios Ariel. Ni para él con su opera prima ni para Alcázar, quien hace un trabajo magistral. Quizá por eso, y sólo quizá, señala que este premio es como el viejo PRI. Más bien para los cuates.
Estudió cine y lo entregó todo. Impulsó la iniciativa para que las salas de exhibición otorgaran el 30% de su tiempo a los trabajos de factura mexicana, tal idea llegó hasta el Congreso de la Unión y de pronto parece, que más le hubiera valido quedarse callado. Señala que el cine mexicano es una fantasía y no necesariamente hablamos del trabajo de ficción, él comienza con replantear un cuestionamiento: “¿Hay cine mexicano?”. ¿Hasta dónde un gremio se ensucia las manos? Para hacer una película en México —además de hacer milagros— hay que enfrentarse a tres sindicatos, a un consorcio de salas que no ganan por las películas sino por las palomitas.
''Bala Mordida'' salió a la luz en el Festival Internacional de Guadalajara 2010, tuvo, como en otros lugares, excelente aceptación en el público. El filme retrata una realidad cruel y patética del cómo y por qué de los policías capitalinos. Estuvo hasta la semana pasada con 32 copias, en las carteleras nacionales. Muñoz pretende seguir haciendo cine, pero todo parece indicar que no será en este país.
Y si bien pudiera parecer un mexicano creativo ácido y pujante, también mantiene sus miras cinematográficas con un inquebrantable dejo de ilusión.
—Hablemos de este 2012, del cual vamos a la mitad...
—Yo hace mucho aprendí a no hacer expectativas de nada en este país. He escuchado tantas veces que estamos en el mejor año y que se van a hacer 600 películas y la gente que dice eso está en puestos de poder. Me encanta el cine, creo que la vitalidad de lo que podemos lograr como gremio nunca se va a lograr. Fuimos a la Cámara de Diputados pero este país es muy sintomático. El gran capital sólo se favorece a sí mismo, el capital no tiene nacionalidad ni patriotismo.
Yo no veo realmente a nadie que le interese el cine mexicano(...). En México somos lo que no somos, no somos lo que quisiéramos ser. Y el nivel de esta fantasía viene desde la Conquista. Toda la vida nos hicieron ver, que el indígena moreno chaparrito no es parte de lo cool. Somos un país que sigue tendencias pero no las crea.
—“Bala Mordida” te tomó 10 años.
—Diez años. Yo salí del CCC y cuando entré a trabajar en el cine, éste era una disciplina peor que la milicia. Era como escaparte en el circo, un mundo increíble donde los sueños de una persona se reflejaban en todos nosotros.
Los mejores hacedores de cine no estudiaron cine, se hicieron por el trabajo con otros. Yo me gradué como Cum Laude. Y me tocó ver los viejos festivales, no estos films market de ahora. Y justamente en esas disyuntivas andaba cuando me llegaron de manera casual 40 reportes de la policía. Casos. Reportes desde su visión oficial y desde la visión de otras personas. Luego me abren las puertas a este mundo alucinante que es la policia del DF, donde pude ver el poder a un nivel sintomático.
El policía del DF está relegado de la sociedad, es una escoria, pero tiene mucho poder y es una contradicción. Pero curiosamente Fidecine me decía “tiene que haber un policía bueno”, pero las cosas no son así. La banda interesada que da dinero para el cine está muy fuera de todo, no toman un camión, no viajan en metro. No entienden lo que pasa en la ciudad.
''Bala Mordida'', por otro lado, es la película más vendida en la piratería mexicana. El cine mexicano ha perdido la batalla en todos los sentidos y eso lo permite el Gobierno. Yo tengo que lidiar con tres sindicatos cada vez que yo hago una película.
La gente no sabe leer. Leer te hace intelectualmente vigoroso, tú creas una opinión a partir de lo que imaginas, no de lo que la gente opina. Las sociedades que sí leen entienden a su público, como en Argentina.
—En esta serie por entregas, varios de los entrevistados han señalado el caso de Argentina, en términos de repunte creativo a partir de su crisis. ¿No crees que algo así pase en México?
—Lo que pasó en el corralito es nuestro error de diciembre. Ellos tuvieron una bota militar mucho más disciplinada que nuestro folclor político. Ahí si tuvieron desaparecidos, muertos y hubo un movimiento mucho más enfocado a que los jóvenes se politizaran muy chiquitos. En México eso no va a pasar porque la conciencia está en la tele y en el futbol. ¿Por qué la delincuencia en México es tan exitosa? Porque está organizada, nomás por eso. No sabemos qué queremos como sociedad.
—¿Cuánto tiempo más estará “Bala Mordida” en cartelera?
—Bueno, pues este fin de semana fue el último.
—¿Y cómo sentiste que te fue con el público real?
—No he tenido ningún comentario agrio. Uno de los comentarios que para mí fue más importante, se dio en Varsovia, en el Festival de Cine. Una señora de 80 años me dijo que después de lo que había visto, pensaba que yo era una valiente.
—Pues luego parece que comentarios como ése, dan sentido a tu trabajo ¿no?
—No. Tú vibras al igual que otra persona. Sencillamente se te da una oportunidad. Nunca he hecho nada para que a la gente le guste. Creo que el artista funciona de una manera muy egocéntrica y yo pude haber hecho una película sobre mi ombligo. El arte no es bueno o malo, es una manera de medirnos como personas.
En este momento, los jóvenes son los únicos que tienen un punto de vista, tienen una apertura absoluta a todo, y con ellos tengo una identificación mucho mayor, son mejores sinodales, también menos experimentados, pero con ese discurso propio. Sí soy fan de la primavera árabe. Yo soy 132 y es la primera vez en la historia de este país que está sucediendo esto, un movimiento que tiene una posición diferente, que no es “vota por alguien” si no es “piensa mejor”.
—¿Qué opinas de “Miss Bala” y “Días de Gracia”?, películas muy laureadas durante estos premios Ariel.
—No las vi. Los Ariel son el wannabe de los Oscar. Está padre que te reconozcan, pero yo creo que los aplausos son para los payasos y los premios son para los niños. Era la primera vez que había tantas operas primas concursando, en un país donde no se hacen películas y la Academia eligió tres... qué poca visión. Son intereses creados, en vez de que te den un Ariel, que te den dinero para un guión. Hubiera esperado algo para Damián Alcázar, pero Damián es la voz del PRD.
—¿Quién sí para la silla presidencial?
—Con todo y las reservas de que se quite esas rémoras que tiene, creo que Andrés Manuel.
—El Patio de tu casa es México, ¿cómo está ese patio?
—No soy pesimista, pero no sé cuántos muertos hubo hoy.... Los mejores cimientos del mundo se hicieron en un patio particular. Edison creó su foco en el patio de su casa; la Mac y la PC se hicieron en los patios particulares de estos tipos.
Dolores Tapia
El elenco se encabeza por Damián Alcázar, Miguel Rodarte y Gustavo Sánchez Parra pero no hubo nominación alguna en los premios Ariel. Ni para él con su opera prima ni para Alcázar, quien hace un trabajo magistral. Quizá por eso, y sólo quizá, señala que este premio es como el viejo PRI. Más bien para los cuates.
Estudió cine y lo entregó todo. Impulsó la iniciativa para que las salas de exhibición otorgaran el 30% de su tiempo a los trabajos de factura mexicana, tal idea llegó hasta el Congreso de la Unión y de pronto parece, que más le hubiera valido quedarse callado. Señala que el cine mexicano es una fantasía y no necesariamente hablamos del trabajo de ficción, él comienza con replantear un cuestionamiento: “¿Hay cine mexicano?”. ¿Hasta dónde un gremio se ensucia las manos? Para hacer una película en México —además de hacer milagros— hay que enfrentarse a tres sindicatos, a un consorcio de salas que no ganan por las películas sino por las palomitas.
''Bala Mordida'' salió a la luz en el Festival Internacional de Guadalajara 2010, tuvo, como en otros lugares, excelente aceptación en el público. El filme retrata una realidad cruel y patética del cómo y por qué de los policías capitalinos. Estuvo hasta la semana pasada con 32 copias, en las carteleras nacionales. Muñoz pretende seguir haciendo cine, pero todo parece indicar que no será en este país.
Y si bien pudiera parecer un mexicano creativo ácido y pujante, también mantiene sus miras cinematográficas con un inquebrantable dejo de ilusión.
—Hablemos de este 2012, del cual vamos a la mitad...
—Yo hace mucho aprendí a no hacer expectativas de nada en este país. He escuchado tantas veces que estamos en el mejor año y que se van a hacer 600 películas y la gente que dice eso está en puestos de poder. Me encanta el cine, creo que la vitalidad de lo que podemos lograr como gremio nunca se va a lograr. Fuimos a la Cámara de Diputados pero este país es muy sintomático. El gran capital sólo se favorece a sí mismo, el capital no tiene nacionalidad ni patriotismo.
Yo no veo realmente a nadie que le interese el cine mexicano(...). En México somos lo que no somos, no somos lo que quisiéramos ser. Y el nivel de esta fantasía viene desde la Conquista. Toda la vida nos hicieron ver, que el indígena moreno chaparrito no es parte de lo cool. Somos un país que sigue tendencias pero no las crea.
—“Bala Mordida” te tomó 10 años.
—Diez años. Yo salí del CCC y cuando entré a trabajar en el cine, éste era una disciplina peor que la milicia. Era como escaparte en el circo, un mundo increíble donde los sueños de una persona se reflejaban en todos nosotros.
Los mejores hacedores de cine no estudiaron cine, se hicieron por el trabajo con otros. Yo me gradué como Cum Laude. Y me tocó ver los viejos festivales, no estos films market de ahora. Y justamente en esas disyuntivas andaba cuando me llegaron de manera casual 40 reportes de la policía. Casos. Reportes desde su visión oficial y desde la visión de otras personas. Luego me abren las puertas a este mundo alucinante que es la policia del DF, donde pude ver el poder a un nivel sintomático.
El policía del DF está relegado de la sociedad, es una escoria, pero tiene mucho poder y es una contradicción. Pero curiosamente Fidecine me decía “tiene que haber un policía bueno”, pero las cosas no son así. La banda interesada que da dinero para el cine está muy fuera de todo, no toman un camión, no viajan en metro. No entienden lo que pasa en la ciudad.
''Bala Mordida'', por otro lado, es la película más vendida en la piratería mexicana. El cine mexicano ha perdido la batalla en todos los sentidos y eso lo permite el Gobierno. Yo tengo que lidiar con tres sindicatos cada vez que yo hago una película.
La gente no sabe leer. Leer te hace intelectualmente vigoroso, tú creas una opinión a partir de lo que imaginas, no de lo que la gente opina. Las sociedades que sí leen entienden a su público, como en Argentina.
—En esta serie por entregas, varios de los entrevistados han señalado el caso de Argentina, en términos de repunte creativo a partir de su crisis. ¿No crees que algo así pase en México?
—Lo que pasó en el corralito es nuestro error de diciembre. Ellos tuvieron una bota militar mucho más disciplinada que nuestro folclor político. Ahí si tuvieron desaparecidos, muertos y hubo un movimiento mucho más enfocado a que los jóvenes se politizaran muy chiquitos. En México eso no va a pasar porque la conciencia está en la tele y en el futbol. ¿Por qué la delincuencia en México es tan exitosa? Porque está organizada, nomás por eso. No sabemos qué queremos como sociedad.
—¿Cuánto tiempo más estará “Bala Mordida” en cartelera?
—Bueno, pues este fin de semana fue el último.
—¿Y cómo sentiste que te fue con el público real?
—No he tenido ningún comentario agrio. Uno de los comentarios que para mí fue más importante, se dio en Varsovia, en el Festival de Cine. Una señora de 80 años me dijo que después de lo que había visto, pensaba que yo era una valiente.
—Pues luego parece que comentarios como ése, dan sentido a tu trabajo ¿no?
—No. Tú vibras al igual que otra persona. Sencillamente se te da una oportunidad. Nunca he hecho nada para que a la gente le guste. Creo que el artista funciona de una manera muy egocéntrica y yo pude haber hecho una película sobre mi ombligo. El arte no es bueno o malo, es una manera de medirnos como personas.
En este momento, los jóvenes son los únicos que tienen un punto de vista, tienen una apertura absoluta a todo, y con ellos tengo una identificación mucho mayor, son mejores sinodales, también menos experimentados, pero con ese discurso propio. Sí soy fan de la primavera árabe. Yo soy 132 y es la primera vez en la historia de este país que está sucediendo esto, un movimiento que tiene una posición diferente, que no es “vota por alguien” si no es “piensa mejor”.
—¿Qué opinas de “Miss Bala” y “Días de Gracia”?, películas muy laureadas durante estos premios Ariel.
—No las vi. Los Ariel son el wannabe de los Oscar. Está padre que te reconozcan, pero yo creo que los aplausos son para los payasos y los premios son para los niños. Era la primera vez que había tantas operas primas concursando, en un país donde no se hacen películas y la Academia eligió tres... qué poca visión. Son intereses creados, en vez de que te den un Ariel, que te den dinero para un guión. Hubiera esperado algo para Damián Alcázar, pero Damián es la voz del PRD.
—¿Quién sí para la silla presidencial?
—Con todo y las reservas de que se quite esas rémoras que tiene, creo que Andrés Manuel.
—El Patio de tu casa es México, ¿cómo está ese patio?
—No soy pesimista, pero no sé cuántos muertos hubo hoy.... Los mejores cimientos del mundo se hicieron en un patio particular. Edison creó su foco en el patio de su casa; la Mac y la PC se hicieron en los patios particulares de estos tipos.
Dolores Tapia