Entretenimiento
Catalina se vuelve blanco de los paparazzi
Publicaron en Francia fotos robadas de la esposa del príncipe Guillermo con el pecho desnudo
LONDRES, INGLATERRA (14/SEP/2012).- Tras una boda de cuento de hadas y un aprendizaje sin pasos en falso para aprender el oficio de futura reina, Catalina fue blanco de los paparazzi, que publicaron en Francia fotos robadas de la esposa del príncipe Guillermo con el pecho al aire.
Hasta ahora sólo se conocían dos atrevimientos públicos de la plebeya convertida en duquesa de Cambridge, ambos de antes de casarse: un desfile de moda en la universidad con un vestido negro transparente que dejaba ver su ropa interior y una noche en una discoteca en la que lució orejas de conejo.
Discreta, era conocida sobre todo por su brillante sonrisa y su elegancia clásica que la convirtieron para muchos en un ícono de la moda. Con el paso de los meses, Catalina, de 30 años, fue ganando seguridad. Este verano se la vio ilusionada, con Guillermo y su hermano Enrique, como "embajadora" del equipo olímpico británico, en numerosas pruebas.
Guapa pero sin ostentación, con su larga melena morena y ropa comprada a menudo en grandes cadenas, Catalina supo encarnar el rostro tranquilizador de una joven casi como las demás. Licenciada en Historia del Arte, deportista y decidida, representa con Guillermo "un nuevo concepto para la monarquía", el de "un príncipe y una princesa modernos", según el especialista en Relaciones Públicas, Max Clifford.
Un año y medio después de su mediática boda con Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono de Inglaterra, acababa de franquear una nueva etapa en su aprendizaje, pronunciando un discurso durante una gira por la región de Asia-Pacífico al lado de su marido.
Aunque sólo duró dos minutos, este discurso fue pronunciado en un centro de cuidados paliativos de Malasia, y le valió ser comparada por los expertos reales con la difunta princesa Diana. Catalina visitó a una niña enferma de leucemia, como antaño la madre de Guillermo cuando fue inmortalizada tomando de la mano a un enfermo de sida.
La comparación con la llamada 'Princesa del Pueblo' debería reforzar la popularidad de la que goza entre la opinión pública, seducida por esta joven que habla con naturalidad con la gente normal.
Fotografiada sin saberlo por los paparazzi luciendo sólo la parte de abajo del bikini en una propiedad privada del Luberon (sur de Francia), revela hoy, muy a pesar de ella, el comportamiento de una joven de su tiempo, cómoda con las costumbres y con su esbelta figura.
Una delgadez que la prensa examina continuamente en busca de redondeces anunciadoras de una futura maternidad. Después de 18 meses de matrimonio, la princesa Diana ya había dado a luz a Guillermo.
Estas imágenes acercan también a esta mujer a la que hubiera sido su suegra, inmortalizada en una de sus últimas fotos en traje de baño en la Costa Azul, en el yate de su entonces compañero Dodi al Fayed. Fue poco antes de su muerte en un accidente de coche en París en agosto de 1997, cuando su automóvil era perseguido por los paparazzi.
Quince años después, las nuevas fotos tomadas en Francia con teleobjetivo provocaron la ira del palacio.
Guillermo "es sumamente discreto y Catalina también. Está obsesionado por la idea de proteger a su familia y a todos sus amigos que son mediáticos por su relación. Va a ser absolutamente intransigente sobre este asunto, en particular porque no pudo protegerla", estimó en la BBC Penny Junor, experta en asuntos reales y autora de un libro sobre Diana.
Hasta ahora sólo se conocían dos atrevimientos públicos de la plebeya convertida en duquesa de Cambridge, ambos de antes de casarse: un desfile de moda en la universidad con un vestido negro transparente que dejaba ver su ropa interior y una noche en una discoteca en la que lució orejas de conejo.
Discreta, era conocida sobre todo por su brillante sonrisa y su elegancia clásica que la convirtieron para muchos en un ícono de la moda. Con el paso de los meses, Catalina, de 30 años, fue ganando seguridad. Este verano se la vio ilusionada, con Guillermo y su hermano Enrique, como "embajadora" del equipo olímpico británico, en numerosas pruebas.
Guapa pero sin ostentación, con su larga melena morena y ropa comprada a menudo en grandes cadenas, Catalina supo encarnar el rostro tranquilizador de una joven casi como las demás. Licenciada en Historia del Arte, deportista y decidida, representa con Guillermo "un nuevo concepto para la monarquía", el de "un príncipe y una princesa modernos", según el especialista en Relaciones Públicas, Max Clifford.
Un año y medio después de su mediática boda con Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono de Inglaterra, acababa de franquear una nueva etapa en su aprendizaje, pronunciando un discurso durante una gira por la región de Asia-Pacífico al lado de su marido.
Aunque sólo duró dos minutos, este discurso fue pronunciado en un centro de cuidados paliativos de Malasia, y le valió ser comparada por los expertos reales con la difunta princesa Diana. Catalina visitó a una niña enferma de leucemia, como antaño la madre de Guillermo cuando fue inmortalizada tomando de la mano a un enfermo de sida.
La comparación con la llamada 'Princesa del Pueblo' debería reforzar la popularidad de la que goza entre la opinión pública, seducida por esta joven que habla con naturalidad con la gente normal.
Fotografiada sin saberlo por los paparazzi luciendo sólo la parte de abajo del bikini en una propiedad privada del Luberon (sur de Francia), revela hoy, muy a pesar de ella, el comportamiento de una joven de su tiempo, cómoda con las costumbres y con su esbelta figura.
Una delgadez que la prensa examina continuamente en busca de redondeces anunciadoras de una futura maternidad. Después de 18 meses de matrimonio, la princesa Diana ya había dado a luz a Guillermo.
Estas imágenes acercan también a esta mujer a la que hubiera sido su suegra, inmortalizada en una de sus últimas fotos en traje de baño en la Costa Azul, en el yate de su entonces compañero Dodi al Fayed. Fue poco antes de su muerte en un accidente de coche en París en agosto de 1997, cuando su automóvil era perseguido por los paparazzi.
Quince años después, las nuevas fotos tomadas en Francia con teleobjetivo provocaron la ira del palacio.
Guillermo "es sumamente discreto y Catalina también. Está obsesionado por la idea de proteger a su familia y a todos sus amigos que son mediáticos por su relación. Va a ser absolutamente intransigente sobre este asunto, en particular porque no pudo protegerla", estimó en la BBC Penny Junor, experta en asuntos reales y autora de un libro sobre Diana.