Entretenimiento
Cannes, a los pies de Manoel de Oliveria
El cineasta se mantiene vigente y como un referente absoluto del mundo dentro del Séptimo Arte
CANNES, FRANCIA (14/MAY/2010).- Tiene 101 años y es considerado como un “decano” del cine mundial. Con esa edad, Manoel de Oliveira tiene fuerzas de hacer una película al año y la de 2010 la presenta nada menos que en Cannes con el añadido de que es un retrato irónico de la muerte, la “única certeza que existe”.
Un Oliveira jovial en sus palabras y en su cine abrió ayer en Cannes Un certain regard, una sección habitualmente dedicada a descubrir nuevos talentos cinematográficos pero que en esta edición ha vuelto la mirada hacia talentos clásicos. Y vaya que el portugués es uno de ellos.
Con El extraño caso de Angélica Oliveira demuestra que le queda cine para rato, al menos mientras le duren las fuerzas y los actores sigan venerándole como lo hizo el elenco de esta cinta durante su presentación a la prensa.
Sin miedo al futuro
La presentación de El extraño caso de Ángelica estuvo regada por algunos momentos solemnes. “Los actores son la parte fundamental del cine”, afirmó Oliveira, siempre sonriente y con un aire de autoridad.
Aunque todos ellos se lo tomaron bien y coincidieron en señalar que lo vale es la opinión del “maestro”.
El portugués Ricardo Trêpa, la española Pilar López de Ayala y la brasileña Ana Maria Magalhâes rodeaban con veneración a Oliveira, que se hizo el amo de la sala de prensa, más vacía sin embargo que la abarrotada sala de proyecciones donde se exhibió su filme y en la que había más de un periodista sentado en el suelo.
La crítica opina que no es un filme redondo el que ha traído Oliveira a Cannes, pero tiene destellos de genialidad, planos poéticos y un tema que denota el sentido del humor y de la realidad del cineasta portugués.
El extraño caso de Angélica, a ratos cómico y a ratos dramático, cuenta cómo afecta la súbita muerte de Angélica (López de Ayala) a un fotógrafo, Isaac (Trêpa), que no la conocía de nada.
Pocos escenarios, cámara fija y narración lineal interrumpida por escenas oníricas, el resultado es una película curiosa a la que le falta fuerza y un protagonista más convincente, porque Trêpa se queda muy lejos de las intenciones del realizador.
Sin olvidar la cruda y realista temática: la muerte. Un hecho al que Oliveira no tiene ningún miedo porque es, en palabras del propio realizador, “una condición absoluta. Todos sabemos que vamos a morir. Es la única certeza que tenemos. No tengo miedo de la muerte, tengo miedo del sufrimiento y, afortunadamente hasta ahora no me ha tocado ese momento verdaderamente terrible”.
Una oportunidad única
Así como el director tuvo palabras de halago dirigidas al elenco, los actores se desvivieron en loas por el realizador. Ana Maria Magalhâes mostró su felicidad por haber trabajado con un director de la talla de Oliveira. “Es un realizador que me ha propuesto desafíos técnicos. Por eso me gusta trabajar con los grandes”, explicó esta actriz que en los últimos años se ha dedicado a trabajar como realizadora. Y ello a pesar de que su papel es meramente episódico.
La pasión contagiosa de Oliveira por hacer películas parece impregar el ambiente del festival europeo, a pesar de que el realizador reconoce que el cine es “menos honesto” que el teatro. “Como dice el director mexicano (Arturo) Ripstein, ‘el cine es el retrato de la vida’. Y también decía que el Gobierno debe ayudar a los realizadores, no como un favor, sino como una obligación. Debería ser complementario de la educación”, afirmó el cineasta.
Una pasión por el cine que le lleva a seguir trabajando y buscando ideas, que no le faltan. La persecución de los judíos, la pérdida de valores que se vive actualmente o la crisis económica -”es muy importante, especialmente en Grecia, España y Portugal. Una cosa terrible”, afirmó- son sólo algunos de los temas que le interesan y que le gustaría reflejar en filmes que lleguen a todo el mundo. Para ello son fundamentales citas como las de Cannes o Venecia, resaltó Oliveira, que a sus años sigue con la misma ilusión y con ganas de “estar en todos los festivales”.
Un Oliveira jovial en sus palabras y en su cine abrió ayer en Cannes Un certain regard, una sección habitualmente dedicada a descubrir nuevos talentos cinematográficos pero que en esta edición ha vuelto la mirada hacia talentos clásicos. Y vaya que el portugués es uno de ellos.
Con El extraño caso de Angélica Oliveira demuestra que le queda cine para rato, al menos mientras le duren las fuerzas y los actores sigan venerándole como lo hizo el elenco de esta cinta durante su presentación a la prensa.
Sin miedo al futuro
La presentación de El extraño caso de Ángelica estuvo regada por algunos momentos solemnes. “Los actores son la parte fundamental del cine”, afirmó Oliveira, siempre sonriente y con un aire de autoridad.
Aunque todos ellos se lo tomaron bien y coincidieron en señalar que lo vale es la opinión del “maestro”.
El portugués Ricardo Trêpa, la española Pilar López de Ayala y la brasileña Ana Maria Magalhâes rodeaban con veneración a Oliveira, que se hizo el amo de la sala de prensa, más vacía sin embargo que la abarrotada sala de proyecciones donde se exhibió su filme y en la que había más de un periodista sentado en el suelo.
La crítica opina que no es un filme redondo el que ha traído Oliveira a Cannes, pero tiene destellos de genialidad, planos poéticos y un tema que denota el sentido del humor y de la realidad del cineasta portugués.
El extraño caso de Angélica, a ratos cómico y a ratos dramático, cuenta cómo afecta la súbita muerte de Angélica (López de Ayala) a un fotógrafo, Isaac (Trêpa), que no la conocía de nada.
Pocos escenarios, cámara fija y narración lineal interrumpida por escenas oníricas, el resultado es una película curiosa a la que le falta fuerza y un protagonista más convincente, porque Trêpa se queda muy lejos de las intenciones del realizador.
Sin olvidar la cruda y realista temática: la muerte. Un hecho al que Oliveira no tiene ningún miedo porque es, en palabras del propio realizador, “una condición absoluta. Todos sabemos que vamos a morir. Es la única certeza que tenemos. No tengo miedo de la muerte, tengo miedo del sufrimiento y, afortunadamente hasta ahora no me ha tocado ese momento verdaderamente terrible”.
Una oportunidad única
Así como el director tuvo palabras de halago dirigidas al elenco, los actores se desvivieron en loas por el realizador. Ana Maria Magalhâes mostró su felicidad por haber trabajado con un director de la talla de Oliveira. “Es un realizador que me ha propuesto desafíos técnicos. Por eso me gusta trabajar con los grandes”, explicó esta actriz que en los últimos años se ha dedicado a trabajar como realizadora. Y ello a pesar de que su papel es meramente episódico.
La pasión contagiosa de Oliveira por hacer películas parece impregar el ambiente del festival europeo, a pesar de que el realizador reconoce que el cine es “menos honesto” que el teatro. “Como dice el director mexicano (Arturo) Ripstein, ‘el cine es el retrato de la vida’. Y también decía que el Gobierno debe ayudar a los realizadores, no como un favor, sino como una obligación. Debería ser complementario de la educación”, afirmó el cineasta.
Una pasión por el cine que le lleva a seguir trabajando y buscando ideas, que no le faltan. La persecución de los judíos, la pérdida de valores que se vive actualmente o la crisis económica -”es muy importante, especialmente en Grecia, España y Portugal. Una cosa terrible”, afirmó- son sólo algunos de los temas que le interesan y que le gustaría reflejar en filmes que lleguen a todo el mundo. Para ello son fundamentales citas como las de Cannes o Venecia, resaltó Oliveira, que a sus años sigue con la misma ilusión y con ganas de “estar en todos los festivales”.