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'Atrapados' en el bosque

La modernización de los cuentos de hadas les ha permitido a las productoras de cine explotar historias que les garantizan éxito en taquilla; el ejemplo más reciente es la cinta “En el bosque” que llega a la cartelera de México este jueves

GUADALAJARA, JALISCO (03/FEB/2015).- A comienzos del siglo XIX en Europa dominaba la corriente artística del Romanticismo. Sus principios evocaban un pasado ideal que en la literatura se vio reflejado en el rescate de viejas sagas y leyendas medievales. En Alemania, los hermanos Grimm, Jacob y Wilhelm, recolectaron estos cuentos populares que sobrevivieron a la tradición oral, investigando en viejos manuscritos y redactando las historias para su época; muestra de ello son “Hansel y Gretel” o “Blancanieves”.

La encargada de Fomento a la Lectura de la Biblioteca Pública del Estado, Tessie Solinis Caspariu habló con este medio sobre la obra de los Grimm y su papel frente al público del siglo XIX: “Con esos cuentos se le enseñaba a los niños la figura del antagonista y los límites que no debían traspasar. De manera velada los relatos eran una enseñanza de los peligros que acechaban a los infantes”.

Como señala Solinis, los Grimm no fueron los únicos: “Además de los Grimm, Charles Perrault también fue un representante de la literatura infantil en el siglo XIX; de hecho, hay varias historias que coinciden en el corpus de textos de los Grimm y Perrault, como ‘Caperucita Roja´”.

Solinis afirma que esto se debe a que Perrault, por sus puestos públicos, viajó por diversas zonas recogiendo la sabiduría popular plasmada en los cuentos. Algunas de las partes por las que Perrault transitó coinciden con el área de trabajo de los Grimm.

Con el advenimiento del séptimo arte, los guionistas encontraron en los libros de los hermanos Grimm una fuente inagotable de historias para narrar, sólo que para llevarlas ante los niños del siglo XX les quitaron algunos elementos turbios: “Los relatos originales son crudos; son muy fuertes para los niños si se presentan tal como los escribieron”, comenta Tessie Solinis.

Como ejemplo de ello, la profesional en literatura infantil recordó la edición reciente de “Barba Azul”, publicada por el FCE y que podría sorprender por su crudeza.

La principal empresa que ha hecho de estos cuentos su principal mina creativa es Disney, prueba de ello es su más reciente producción: “Into the Woods”. Cabe señalar que las adaptaciones de la empresa del ratón suavizan la trama original, quitan lo más turbio, le agregan un toque de comedia, pero mantienen los elementos esenciales como los personajes y el comienzo del desarrollo de la historia.

Su origen es el teatro

Rob Marshall dirige “Into the Woods”, una cinta basada en la obra de los hermanos Grimm, la cual mezcla los cuentos de “Cenicienta”, “Caperucita Roja”, “Las Habichuelas Magicas” y “Rapunzel”. En la producción actúa la ganadora de tres premios Oscar, Meryl Streep en el papel estelar de la bruja.

El filme es una adaptación fílmica de la obra de Broadway del mismo nombre, estrenada en 1987, por eso el formato de musical.

Para conectar los tres relatos con un hilo narrativo conductor, el guión incluye una historia original: la vida de un panadero y su esposa que anhelan tener un hijo, pero debido a un viejo embrujo no lo logran. La pareja es interpretada por los actores Emily Blunt y James Corden.

Cada día más modernas

Con el objetivo de buscar nuevos públicos las televisoras le han apostado a retomar los cuentos de los Grimm e imprimirles un toque moderno, obteniendo la aceptación del televidente; ejemplos de ello son las series televisivas “Grimm” (va por su cuarta temporada) y “Once Upon a Time” (va por su cuarta temporada).

La serie de “Grimm” está situada en pleno siglo XXI; presenta una realidad fantástica, con elementos policiacos como hilo conductor entre capítulos. Por su parte, “Once Upon a Time” muestra la teoría de que existe un universo alterno donde todos los personajes de los clásicos cuentos de hadas existen y muestran comportamientos más humanos, las emociones están al día y los buenos no son perfectos, como en los cuentos de hadas originales.

Sobre estos programas Tessie Solinis señalara que “este tipo de proyectos no tienen la intención de que la gente vaya corriendo a comprar los libros, pero sí de generar un interés por conocerlos”.

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