Economía
Suiza mantiene diálogo con Berlín pese a polémica de evasores fiscales
Alemania ha ofrecido 3.13 millones de dólares por la lista más de mil evasores fiscales
GINEBRA, SUIZA.- Suiza continuará el diálogo con Alemania para la firma de una nueva Convención de doble imposición a pesar de que el gobierno de Berlín anunciara la compra de un CD con datos robados de más de mil 500 nombres de evasores fiscales.
El diario Le Temps subrayó que 'Suiza calma el juego con Alemania' al renunciar a tomar medidas más severas dado que Berlín es el socio económico más fuerte de la Confederación Helvética.
Luego de que el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, anunció que el gobierno federal compraría la lista robada con los datos bancarios de clientes germanos evasores de impuestos, Le Temps destacó que el gobierno helvético no se dejó arrastrar por la provocación, a pesar de las críticas y presiones.
Un informante anónimo ofreció al gobierno alemán a cambio de unos 3.13 millones de dólares, una lista con nombres de mil 500 evasores fiscales que podría permitir al fisco alemán recuperar al menos más de 100 millones de dólares.
Hace dos años el gobierno de Berlín actuó de igual manera con otro informante que, a cambio de cinco millones de euros, proporcionó a las autoridades alemanas una lista de evasores fiscales en bancos de Liechtenstein.
El Consejo federal suizo 'no se dejó provocar, ni se abandonó a practicar surf sobre una ola de indignación que no habría tenido otra utilidad que de halagar la opinión pública', citó el diario.
Le Temps refirió que el ministro de Finanzas suizo, Hans Rudolf Merz condenó firmemente la compra de datos robados relativos a clientes de un banco suizo, que constituye 'una forma de estímulo a una cultura criminal'.
"Ese tipo de robos son castigados en Suiza, van en contra del principio de la buena fe y causan tensiones en las relaciones entre los Estados de derecho", declaró el ministro helvético de Finanzas.
Puntualizó que el Estado no ofrecerá ninguna información bancaria o fiscal si el país que lo pide recurre a ese tipo de datos.
Merz también se refirió a que en los últimos meses, el robo de datos de bancos suizos para ser vendidos al extranjero se ha multiplicado, en referencia a otro caso reciente en el que un antiguo empleado del banco HSBC robó cientos de datos de clientes franceses y los entregó al gobierno de París.
El diario Le Temps subrayó que 'Suiza calma el juego con Alemania' al renunciar a tomar medidas más severas dado que Berlín es el socio económico más fuerte de la Confederación Helvética.
Luego de que el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, anunció que el gobierno federal compraría la lista robada con los datos bancarios de clientes germanos evasores de impuestos, Le Temps destacó que el gobierno helvético no se dejó arrastrar por la provocación, a pesar de las críticas y presiones.
Un informante anónimo ofreció al gobierno alemán a cambio de unos 3.13 millones de dólares, una lista con nombres de mil 500 evasores fiscales que podría permitir al fisco alemán recuperar al menos más de 100 millones de dólares.
Hace dos años el gobierno de Berlín actuó de igual manera con otro informante que, a cambio de cinco millones de euros, proporcionó a las autoridades alemanas una lista de evasores fiscales en bancos de Liechtenstein.
El Consejo federal suizo 'no se dejó provocar, ni se abandonó a practicar surf sobre una ola de indignación que no habría tenido otra utilidad que de halagar la opinión pública', citó el diario.
Le Temps refirió que el ministro de Finanzas suizo, Hans Rudolf Merz condenó firmemente la compra de datos robados relativos a clientes de un banco suizo, que constituye 'una forma de estímulo a una cultura criminal'.
"Ese tipo de robos son castigados en Suiza, van en contra del principio de la buena fe y causan tensiones en las relaciones entre los Estados de derecho", declaró el ministro helvético de Finanzas.
Puntualizó que el Estado no ofrecerá ninguna información bancaria o fiscal si el país que lo pide recurre a ese tipo de datos.
Merz también se refirió a que en los últimos meses, el robo de datos de bancos suizos para ser vendidos al extranjero se ha multiplicado, en referencia a otro caso reciente en el que un antiguo empleado del banco HSBC robó cientos de datos de clientes franceses y los entregó al gobierno de París.